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“Un millón de libros, en  una mochila”,  dejó de caminar por el país. ¿Un  millón de libros? : Si. Gerardo Rivas Moreno -“Gérrimo”-  editó tantos títulos diversos que multiplicados por el número de ejemplares de cada uno, en 35 años, llegan a un millón. ¿En  una mochila?: Si: atrás cargaba  al amor de su vida, su hija Alejandra,  de dos años,  porque su madre, Nidia,  estaba  presa por el delito de asociarse al M-19. En una mano, un talego con  ropa sucia, revuelta con  limpia, porque debía viajar con premura. En la otra mano, su maleta estaba atiborrada con  “los  originales” del  próximo libro. Compraba papel en Cali, tinta en Medellín, imprimía en Bucaramanga y armaba en Bogotá. Desde ejemplares rústicos, hasta  obras de calidad no superada por grandes editoriales.

Gerardo Rivas Moreno en París. Mayo 2010, visitando sus nietos.
http://es-la.facebook.com/profile.php?id=1367513011 Foto: NTC… POESÍA

A “Gérrimo” lo picó la fiebre editorial, desde los 16 años, cuando dirigió-editó la  revista “El Estudiante”, del colegio “Benjamín Herrera”,  de Cali, “fundado por masones y comunistas” como lo expresó en su última entrevista (admiraba y respetaba críticamente a unos y otros,  pero sin perdonarle a los primeros haber admitido a Santander).  Siguió la “Editorial Estudiante”, con su primer libro (1966): ” Cuentistas Colombianos – Antología”, probablemente la primera edición de quienes  hoy, son  importantes exponentes de la literatura colombiana:  Germán Espinosa,  Roberto Burgos,  Manuel  Zapata,  Antonio Montaña y  “nadaistas”  que golpeaban las sacrosantas letras burguesas como “gonzaloarango”  y Fanny Buitrago.

No sólo lo picó la fiebre editorial: la fiebre política caminaba a su lado.  Fundó el “Frente de Estudios Sociales” en la Universidad Nacional, en pleno auge del “Frente Nacional”,  de la acelerada represión,  de la solidaridad  al  “foco guerrillero”.  Así,  revolución y bolivarismo;   poesía y  ensayos;  los ideales de un “Frente Unido” que propuso y lideraba Camilo Torres,  fueron el motor político de sus ediciones y el  motor editorial de su política.

Su insistencia que sin la aplicación del pensamiento bolivariano, sería imposible diseñar una estrategia revolucionaria colombiana, lo llevó a la más importante publicación sobre Bolívar, desde diversos escritos y ensayos  de y sobre el libertador,  el “Diario del Orinoco”, edición facsimilar, escrito en tres idiomas entre combate y combate,  hasta “Las obras  de Bolívar”, en seis volúmenes,  la más completa de las tres grandes ediciones: la venezolana de 1956,  la cubana de 1961 y  la de “Fica” (Gérrimo había constituido la “Fundación para la Investigación y la cultura”), porque ésta última agregó cartas y notas no compiladas en las otras dos.

Con dos obras de su creación, “El Libro Negro de la Represión”  y “La paz es un poema”, desenmascaró  la “democracia” del “Frente Nacional”.  Como la  poesía es -de por sí-´anti/represiva,  con “Poetas de América  y España”,  nos paseó por la mejor  de nuestros grandes cantores  a la vida, a la libertad y al amor.

En ésta nota es imposible reproducir el inmenso listado de sus ediciones que van desde obras de Marx,  la historia de la conquista  (“Elegías de varones ilustres de Indias”, de Juan de Castellanos); el machismo en la pornografía;  obras fundamentales de la historia de Colombia, como la colección de “La Bagatela” de Antonio Nariño;  críticas al poder imperialista, a la corrupción, a la polución, al neo-liberalismo; ensayos sobre educación,  la modernidad,   la realidad indígena latinoamericana, y la economía del continente,  la lucha por la Democracia (“es un imperativo mundial contra una ideología fundamentalista que se autodestruye, por la incapacidad de reexaminar la validez de una ideología económica perversa, bajo circunstancias completamente nuevas”: Presentación al libro “El Socialismo siglo XXI” de Hainz-Dietereich Stefan), hasta la lucha  contra el anti-semitismo (“Yo acuso” de Emilio  Zolá).

Gérrimo me hablaba de sus proyectos mientras jugábamos ajedrez (probablemente le gané  15 o 20 partidas   entre más de 500). Con un sorpresivo  mate,  me decía que había aplicado el pensamiento de Mao: “haz ruido en el oeste, pero ataca por el este”.  Y cuando coronaba,  también parodiaba  el “libro rojo”: “ni torres, ni  alfiles,  ni caballos, ni bombas atómicas, ni cohetes, ni aviones. El arma del futuro son los peones con fusiles”.  Para ganarle, tenía que  distraerlo con el apodo que le inventé  a su segundo nieto, Camilo: “El verdadero  Camilo”, respondido con   una carcajada contagiosa.

El  caminante, con su millón de  libros, dejó de caminar por y hacia el país, el 23 de Enero de 2018. Pero hizo “camino al andar”. Como los grandes  hombres, los poetas, los escritores, los pintores, murió pobre, sin casa  porque  perdió los intentos de inmueble  (“¿cómo voy   a malgastar el dinero de ediciones y aguardiente en amortización de ladrillos?”·). Ayudó a la economía familiar, desde temprana edad, haciéndose  fotógrafo (“a la gente le encanta hacer el ridículo: es el mejor alimento para su ego”). Sus estudios universitarios los financió dictando clases en el “Instituto Central Colombiano”, dirigido por María Luisa Cubillos, madre de “los Zabala”, formadores de varias generaciones de revolucionarios y de críticos al sistema. Allí, Gérrimo se nutrió de los modelos  desafiantes de German Zabala con sus concepciones latinoamericanistas, de agrupar las anti-élites de la iglesia para forjar el Frente Unido que no logró Camilo Torres por confiar más en el foco que en las masas.

Me despido con unos versos del más grande  poeta latinoamericano de todos los tiempos  -superior, incluso, a Neruda, o Guillen o Borges, en  lo cual coincidíamos- :  León  De Greiff-,  ( “Rapsodia para Miguel Zulaibar”):   “Camarada!, camarada en fantásticas/en ilógicas, en absurdas  y múltiples  lides / (…)  Ya cesó la odisea. Hora somos añejos/ marinos (…) / ¡Camarada! ¡Camarada en fantásticas/ lides!  Compañero de todo  mi  viaje: mi real e hipotético viaje (…) / Por tu/  rostro curtido una lágrima surca, furtiva…”-

Entrevista a Gerardo Rivas Moreno (Editor Fundación para la Investigación y la Cultura) aquí en La Elipa 

 

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