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Por: Sebastián Peñuela Camacho, Estudiante de Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Javeriana

“La verdadera impunidad estaría en decirle No a un acuerdo que defienden la mayoría de las víctimas del conflicto”

sebasEl motor de la Democracia siempre será la diferencia. Sea visto como un sistema político o un principio rector de cualquier organización social, se encuentra en este todas las herramientas posibles para que las diferencias y las asperezas, aquellas que alimentan los conflictos armados, puedan ser escuchadas y entendidas mediante el debate y el diálogo constructivo: de ahí la importancia de un plebiscito que busca precisamente darle legitimidad a un proceso de tránsito de una sociedad violenta hacia una democrática. Ahora, para que los debates sean realmente democráticos, estos deben ser basados en argumentos con fundamentos que permitan entablar diálogos basados en el respeto a la diferencia.

Tristemente, en especial la campaña en contra de los acuerdos firmados entre el Gobierno Nacional y la guerrilla de las Farc, han sido todo menos democrática. Se ha jugado con el miedo y la desconfianza mediante técnicas difamatorias y mentirosas que, cada vez que son refutadas con argumentos, caen en un vacío insolventable en búsqueda de una nueva mentira que alimente su contradictoria posición del “si a la Paz pero No así”. Una reforma agraria integral, tal y como está planteada en el acuerdo, en ningún momento abre camino a un modelo económico y social “castro-chavista” ¿Acaso los Estados Unidos apoyarían un acuerdo que condujera a la formación de un modelo político enemigo como lo es el cubano o el venezolano? Así mismo, estamos muy lejos de encontrarnos ante un acuerdo que aplauda y premie la impunidad ¿Cree usted que la Corte Penal Internacional, el máximo órgano internacional en el ámbito de los temas de justicia, celebraría el modelo de Justicia Transicional que se plantea en el acuerdo si éste fuera una maquina de impunidad? Otro de los puntos que “fundamentan” el voto por el No es concederle la posibilidad que los altos mandos de las Farc que tengan un asiento en el Congreso, como si dentro del grupo de senadores el Centro Democrático no hubiera uno como Everth Bustamente que hizo parte de las filas de la guerrilla ya desmovilizada del M-19.

De acuerdo a los opositores del acuerdo, el apoyo internacional se debe a desinformación por parte de todos los estados del mundo, incluido el mismo Secretario General de las Naciones Unidas que ha celebrado los acuerdo de paz; déjeme decirles que, aunque nos cueste creerlo, el mundo tiene los ojos puestos en Colombia y sabe a la perfección lo que ha sucedido en la negociación de paz con las Farc. En un contexto donde cada vez más los conflictos se están encrudeciendo, donde nos enfrentamos a diario con la tragedia de los refugiados sirios que mueren ahogados en el Mediterráneo, de los niños que se quitan el polvo de sus caras luego de haber sobrevivido a un bombardeo, o de los infames atentados vividos en Europa que tanto nos han indignado, en estos momentos es precisamente el conflicto armado colombiano, con este acuerdo de paz, el único en el mundo que está presentando luces de esperanza hacia el silenciamiento de los fusiles y el terror. Fueron cuatro largos años de negociación, solventando una infinidad de problemas e imposibles que se presentaban como verdaderas murallas en contra de la paz, y que ante una posible victoria del No, el resultado será por de menos nefasto. Es imposible volver a negociar lo acordado, es una mentira plantear que el voto en contra del proceso de paz obligará a la renegociación de los acuerdos: los mínimos, tanto para las Farc como para el Gobierno Nacional, ya están planteados y lograr que aquellos cedan más, es una verdadera quimera.

El debate democrático se hace aún más contradictorio cuando han sido la mayoría de las víctimas quienes justamente están promoviendo el Si en las distintas regiones más azotadas por la violencia. Víctimas provenientes de los sitios más pobres del país y otras bastante pudientes, como lo fueron las del Club del Nogal luego del atentado perpetrado por las Farc contra este, las que se han unido en una sola voz: Si al acuerdo, Si a la Paz y sobre todo, Si a los retos que nos plantea la firma del mismo. Por ello, tal y como lo propuso Yolanda Pinto, viuda producto del secuestro y posterior asesinato de su marido en manos de las Farc: “con todo el amor, no entiende a los que van a votar por el No” ya que, ella y como muchas otras víctimas, han sido los principales promotores por el Si ¿De verdad, es usted capaz de votar en contra de un acuerdo de paz que la mayoría de las víctimas están promoviendo y aclamando? Esta es una contradicción terrible que nos deja a descubierto un argumento que se ha intentado ocultar: la verdadera impunidad estaría en decirle No a un acuerdo que defienden la mayoría de las víctimas del conflicto.

Ningún acuerdo de paz puede ser perfecto porque, justamente, su reto es lograr salir de aquello que es lo más imperfecto y horroroso como lo es cualquier contexto de violencia. Sin embargo, este acuerdo, aquel que debemos salir a ratificar el 2 de Octubre, ese mismo que la comunidad internacional aplaude, el mismo que la mayoría de las víctimas del conflicto defienden, es el mejor que pudo hacerse. Digámosle basta ya al miedo, a la desesperanza, a la resignación de un futuro con otros cincuenta años de violencia. Abramos nuestro corazón, despertemos de esta nefasta pesadilla, y acompañemos con una gran sonrisa al Si por la paz: por las valientes víctimas que ha dejado la triste historia de odio de nuestro país, por esas víctimas que contra viento y marea aún siguen resistiendo defendiendo con su alma y piel lo acordado en La Habana, un Si rotundo a la esperanza de un futuro cargado de vida para nuestros hijos e hijas, en definitiva, sonriámosle a un Si que calla los fusiles y traslada los retos al debate democrático.