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“Las Naciones del llanto” de Manuel de la Fuente Vidal

HUERGA & FIERRO editores / Poesía
librololoManuel de la Fuente Vidal (1959) nació y creció a poco más de cien metros de la madrileñísima Plaza de Oriente y escasos cinco minutos andando de la Iglesia de San Ginés, donde se casara Lope (su poeta español preferido, junto a Cirlot, Luis Rosales y Carlos Edmundo de Ory), y donde, como Quevedo, recibió las aguas bautismales. madrileño hasta antes de que los cristianos reconquistaran los Madriles, sus bisabuel@s desventaron caballos mamelucos el Dos de  Mayo, y lloraron de alegría el 14 de abril cuando triunfaron la esperanza  y la República. Hizo la Transición y la Movida y estuvo con Rimbaud en los infiernos trasegando absenta. Con estos antecedentes su poesía tenía que ser urbana, desolada, rebelde (con causa), desasosegadora y rockanrrolera, pues no en vano Dylan y Springsteen son otros de sus  profetas líricos y vitales. Apunta la leyenda que adora el western, es del Madrí, flipa con Blade Runner y que en sus ratos libres (cuando no está en la psiquiatra) devora la Biblia y el Paraíso Perdido, de Milton, escuchando a los Byrds y los Doors o fumándose las Hojas de yerba de Walt Whitman, mientras discute con Ginsberg de los Vagabundos del Dharma. “El único poeta beat y whitmaniano de España”, dice de él Luis Alberto de Cuenca. Y el único que ha trabajado 27 años en la sección de Cultura de ABC. (De la solapa del libro “Las naciones del llanto”)

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El autor firmando ejemplares en la Feria del Libro de Madrid con António Benicio Hachefe (Foto: PAMR)

Y AQUÍ ESTAMOS TODAVÍA con la rescisión del contrato del futuro ante los ojos haciéndonos preguntas bajo el sol en la barra de los bares en las carnicerías han hecho un ERE con veinte días a los hipotecados gorriones de la plaza por la que cruzan con la bufanda al cuello dos o tres o cinco arcángeles con un sueño de fútbol quinielas primitivas y cupones en los dedos son sólo los arlequines sentenciados de un panorama helado son los amargos cómplices de la sinrazón que hoy son tus ojos los lanceros de la brigada del amor que se bate definitivamente en retirada en estas tardes con el estómago como una catedral en bancarrota en las que busco palabras con las que curarte y calmarte y sólo encuentro tu alma abierta en canal y la fría y dolorosa elocuencia de todas tus heridas como rosas cortadas y sangrantes bajo el eterno cielo del invierno como el chiste sin gracia de un payaso frente a las multitudes de las plazas la voluntad postrera de los miles de condenados a muerte que hoy me llaman que me exigen que recuerde que nosotros llevamos un mundo nuevo en
         los corazones.                                              

                                                                                           (MFV)

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