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Sebastián Peñuela Camacho / desordencomun.com

Hablar de Tabletom significa situar a una de las leyendas de la música española, pero así mismo, de un grupo maldito que sobrevivió a las censuras y las fumadas. Musicalmente de otro planeta, mentalmente también. Etiquetar a Tambletom resulta tan difícil como imaginarse a Rockberto, cantante y poeta de la banda, sobrio y sin barba. Esta banda malagueña sabe a rock, a flamenco, a noches de copas y mañanas de sexo, porque en ella se fusionan la voz de resaca, una dulzura inigualable de una flauta traversa y el rasgar de la guitarra. Pudieron tocar el cielo, pero eso les implicaba renunciar a lo que eran. Prefirieron la ilustre libertad de la pobreza y no se vendieron a la industria porque, tal y como dicen en una canción: “Lo bueno y lo verdadero no tiene patria ni dueño, yo soy libre porque desprecio el dinero”.

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Tabletom nació en una anarco-comuna hippie por allá en los años de 1976. Un grupo de ingleses, vestidos de tacones y con chalecos talla XS, que tocaban glam requerían de un cantante y un guitarrista para continuar su banda. Pusieron un anuncio en el periodo que, para fortuna de la música e infortuna de los pobres ingleses, lo leerían Rockberto y Perico. Cuando Peri, quien sería luego el guitarrista de Tabletom, vio por primera vez a Rockberto, dijo: ¡Pero qué coños es este tío! Dice, que lo mejor de todo era la cara de los ingleses al ver llegar a este hombre barbudo de un metro con cincuenta que tenía cara de llevar de fiesta diez años seguidos. Resulta que aquellos ingleses, quizás por los efectos de la droga o porque simplemente eran unos extraños profetas que debían ser la pieza de unión entre Perico y Rockberto, lo admitieron dentro de la banda. Como era de esperarse, la agrupación con los ingleses no duró más de un año; dice el chungo que, no sabe si era por el clima del camping o si por los pedazos de equipos que cargaban los ingleses, pero la cosa duro más de lo que debía durar. Allí, en medio de hippies y anarquistas, nació una amistad que vendría a dar como resultado, una de las leyendas españolas.

Una noche en la playa, en medio de una onda de LSD y alcohol, Rockberto le dice: Sabes Peri, esto se arregla con un buen Tabletom. El pobre Perico que no le entendía le respondió: Pues mira, hasta sería un buen nombre para una agrupación. Dicho y fue hecho que así nació la banda. Al día siguiente salieron del camping y llamaron al hermano de Perico, llamado Pepillo, que para ese entonces no tenía más de trece años, y lo invitaron hacer parte de la banda. En poco tiempo comenzaron hacerse famosos en Málaga, recorriendo bares y calles donde, a partir de la auto-exploración, fueron encontrando un sonido propio. Cuenta Perico una graciosa anécdota donde, luego de expedida una Ley donde los músicos debían tener una libreta que los acreditara para poder tocar en los bares, Tabletom tuvo que presentarse a una audición. Allí, en medio de una canción, Rockberto de la ira comenzó a cantar: “Todo el jurado juntico me va comer el cu… todo el jurado juntico me va chupar el cu…”. Lo que hubiera podido ser el fin de la banda, ya que sin carnet no podían tocar, fue la oportunidad de grabar su primer disco.

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El nombre del álbum fue Mezclalina; pues sí, eso era Tabletom. Con este disco comenzaron a tocar por Andalucía, sin embargo, cuenta Rockberto que era una época difícil para ellos. En los 80’ en España comenzó a darse las modas de la movida madrileña, con bandas como Alaska, Golpes Bajos, entre otras, donde, en palabras de él, no importaba si se sabía tocar o no, sino lo importante radicaba en salir a divertirse; un rollo que no iba con ellos. Y creo que aquí circunde lo grandioso de Tabletom: por encima de todo, siempre musicalmente su calidad era excepcional.

tabletom-mezclalinafrontalminiCuenta Perico una anécdota que les sucedió en el famoso camping anarco-hippie. Una noche habían unos policías que andaban buscando, por información dada por otros ciudadanos, un laboratorio de ácidos cerca de la playa donde estaban. Rockberto y Perico tirados en la cama escuchando Genesis a todo volumen y fumando marihuana, jugaban con su perro que se llamaba Alucino. En ese momento, los policías ven la cabaña y cuando escuchan la música, se van corriendo a tirar la puerta y detener a los dueños del laboratorio de ácidos; que quizás no estaban tan perdidos. Por el volumen de la música, ninguno de los dos escuchó cuando la puerta se vino abajo, sin embargo, uno de los policías se tropezó con el tocadiscos haciendo que la música parara, fue ahí cuando escucharon: ¡Alto, la policía! Ya se podrán imaginar el mal rollo en el que se metieron. Bajan entonces Perico y Rockberto en calzoncillos en un viaje astronáutico para luego, con mucha ternura, ser requisados por la policía. Cuando éstos ven que lo único que hay es guitarras, música, marihuana y un tablero con la palabra TABLETOM, les preguntan: ¿Qué coños significa esto? Rockberto, con toda su dulzura le dice: ¿Usted sabe inglés? Tab significa oreja, let significa deja y om, pues om el de los indios y los mantras. El policía les responde: pues mira, que yo no me esperaba nada de esto.

Y así, son cada una de las historias de esta banda que, a partir de la música, nos van narrando cada una de sus anécdotas y sentimientos frente al mundo y el arte. Un famoso periodista español le preguntó alguna vez a Rockberto: ¿Qué queda del sexo, drogas y rock and roll? Éste le responde: Pues siempre seguirá el sexo, las drogas y el rock and roll, que puede que hayan cambiado, pero como son un espíritu y una forma de vivir, siempre habrá un loco que le mole ese rollo. Luego le pregunta el periodista: ¿Te han acusado de hacer apología a las drogas? Rockberto le dice sorprendido: Pues mira que hasta ahora nunca, pero si de algo quiero que me acusen es de suicida, porque es que esto de meterse tabaco es de locos…ya del whiskey hablaremos otro día. Continúa el periodista con sus preguntas: ¿Qué has probado? Con toda la sinceridad le responde: Mezcalina, hongos, gambas y almejas al ajillo, que por cierto, me quedan estupendas. Y finalmente le dice el periodista: ¿Y te gustaría acostarte con una modelo? Rockberto le responde: Esas modelos no me gustan, a mí me molan las gitanas porque tienen los pelos más largos que yo. Y es que es así, porque como dicen en España: donde hay pelo hay alegría.

Es la historia de Tabletom, una banda que alaba la piratería porque considera que, mientras la música y el arte sean gratis será auténtica,en tanto que será para que todos la disfruten; todo lo que se vende se corrompe, ellos crean la Ley porque les sirve la trampa, y entre esas, soy un pirata que no tiene barco y que si lo tuviera, ya lo hubiera perdido en Trafalgar. Rockberto y Tabletom saben a pecado porque “no tengo coche, no tengo moto, no tengo para el autobús…y esos son mis pecados, noches de vino tinto, mañanas de vino blanco”.

Fuente: http://desordencomun.com/tabletom-los-piratas-del-rock-and-roll/