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Carlos Martínez / portuarioenexcedencia

Tiempos revueltos y tiempos de revuelta. Los activistas y las victimas de la crisis, muchas veces el mismo sujeto, necesitamos éxitos y moral. También organización. Necesitamos organización permanente, porque sino otros y otras, profesionales de la cosa pública, se harán gratis con el fruto de nuestros esfuerzos y sacrificios. Esto ya lo anunció Mélenchon, si vencía Hollande a Sarkozy en Francia. No por que no hubiera diferencias entre ambos, sino porque el socialista del Front de Gauche ya advirtió que Hollande no rompería con el neoliberalismo, y sus últimas medidas lo demuestran. Volviendo al estado español, Rubalcaba en el Comité Federal del PSOE este sábado 18 de Enero, señaló la necesidad de grandes alianzas para salvar el modelo social. Es decir, se apunta la gran coalición. Así que cuidado.

Por tanto, la pregunta sería cual es el camino. En primer lugar, posiciones políticas claras y nítidas. En segundo lugar, dejar de hablar de alianzas desde abajo para finalizar erigiéndonos en líderes mediáticos. Hablar de unidad, y antes de conseguirla montar plataformas diferentes con ideas similares. También el creer que todo pasa por mi casa y mi coalición, que aunque yo utilice viejos métodos y tics de aparatos ya trasnochados, la gente me va a votar sin más aunque presente candidatos grises y no fajados en la calle o la fabrica. La unidad imprescindible se hará en la suma, la suma de voluntades, esfuerzos y fuerzas. Los liderazgos personales, serán los acordados en común y mediante procedimientos democráticos o nos volverán a engañar. Volverán a derrotar al pueblo.

¿Donde puede estar la convergencia real? En las luchas. Gamonal ha sido una victoria por la férrea voluntad de lucha de sus habitantes, la unidad de sus objetivos y la extensión a las reivindicaciones sociales y de clase. Tras Gamonal, las Marchas de la Dignidad. Hay en el horizonte un nuevo elemento de unidad en la acción y de programa elaborado desde abajo, sencillo, unificador, concreto y una acción protagonizada por las victimas de la crisis tanto paradas y parados, precarios como jóvenes y trabajadores y trabajadoras sin futuro.

Las Marchas de la Dignidad, que el día 22 de Marzo confluyen en Madrid al objeto de denunciar la ausencia de brotes verdes, que son mentira para el pueblo empobrecido. Así como la estafa de la deuda mal llamada pública -pues la mayor parte la han generado constructores, bancos y grandes empresas-, excusa para ejecutar recortes en educación, sanidad, pensiones y desempleo. Poniendo en primer lugar la exigencia de rescate a las personas mediante rentas similares a la básica y el reparto del trabajo, la primacía de lo público sobre los intereses privados. Así como la denuncia del régimen corrupto y decadente que sufrimos, son el compendio de una acción conjunta desde abajo -esta vez si y de verdad- en la que convergen sindicatos, mareas, asambleas de barrios, partidos y movimientos de parados, cívicos y mujeres.

Es el enfrentamiento pacífico y democrático del pueblo contra la Troika y los gobiernos pasados y presentes que han asumido y asumen su mandato dictatorial que nos gobierna. Este gobierno de falsos patriotas que se enfrentan a la voluntad de pueblos y les niegan sus derechos democráticos a decidir en nombre de España, y sin embargo venden el reino de España a Alemania, Francia, Gran Bretaña, los EE.UU. o a empresas multinacionales, debe dimitir. Ellos son los vendepatrias. Las Marchas de la Dignidad los denuncia.

Por tanto, la revuelta democrática y pacífica por parte del pueblo está en marcha a través de los resistentes que ahora pasamos a la ofensiva.

Ahora les toca a los políticos de las fuerzas transformadoras y las personas que quieren hacer política, al objeto de derrotar al neoliberalismo, ponerse de acuerdo. No se trata de crear pequeñas plataformas ilusionantes, no. Se trata de crear la fuerza emergente esperanzadora e inclusiva, que sea capaz de derrotar a los neoliberales y los conservadores del régimen del 78, al objeto de levantar un gobierno popular y enfrentado a la Troika y los bancos.

Hace ya tiempo algunos advertimos de lo imprescindible que era construir la Syriza española y que esta no existe, hay que organizarla. Pues bien, esa advertencia e ilusión ahora se torna en obligación.

Mientras tanto, los y las sin trabajo, sin techo, sin pan, pero con dignidad nos estamos organizando, y por fin hemos encontrado el vehículo que nos lleva desde la protesta a la exigencia.

El programa es muy sencillo, queremos trabajo, no más desahucios, libertad sindical real y fin de la reforma laboral, restitución de lo robado, justicia y solidaridad. Solidaridad para tener pensiones dignas, salud digna, empleos dignos, instituciones democráticas dignas, electos dignos, subsidios y rentas para desempleados dignas y permanentes. Futuro digno. Lo exigimos porque sí hay dinero. Hay dinero de sobra, lo que pasa es que lo tienen los ricos, los corruptos, los bancos y las grandes empresas.

Por eso es 22 de Marzo todas y todos a Madrid a dar la cara y a decirle al PP que no nos engaña. Que sabemos que algunas grandes empresas ganan ahora más porque nos han robado los derechos y hacen trabajar a los nuevos obreros por un puñado de higos. Gracias a nuestra pobreza que varias reformas laborales han provocado y a la reforma exprés de la Constitución consolidado, somos más pobres, lo público ha menguado y los ricos y los bancos son más ricos y ha aumentado la desigualdad. Así de sencillo es el programa. Ya lo tenemos. Amanece la revuelta.

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