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Fundación Cultural Miguel Hernández

Manuel de la Fuente en La Elipa

Entrevista de Rosa I. Pina Cutillas y Esther García Mazón

Manuel de la Fuente Vidal es periodista, ha desarrollado toda su vida profesional en el diario “ABC”, tanto en las secciones de Cultura y Espectáculos como en los suplementos “Blanco y Negro” y “Guía de Madrid”. Es, asimismo, columnista de la sección de Madrid (local) desde 1997 y autor del poemario “Servicios informativos”, que ganó en 1995 el Premio de Poesía Gerardo Diego de la Diputación Provincial de Soria.

-¿Qué le motivó a presentarse al Premio Internacional de Periodismo Miguel Hernández? ¿Qué le inspiró del poeta? Parecerá una tontería, pero fue sobre todo una corazonada. De hecho, estuve a punto de no mandar el artículo, porque en el último momento no encontraba un ejemplar de la publicación para hacer las fotocopias. Al escribir el texto creí que merecía la pena. Sabía de la existencia del Premio por la web de la Fundación, y decidí intentarlo. Miguel Hernández es de esos poetas que tiene un don que no todos poseen por muy grandes que sean: si lees a Miguel inmediatamente te entran ganas de escribir. Su humanidad, su cercanía, su ternura, sus palabras en pie de guerra o en pie de amor son una fuente de inspiración inagotable.

-¿Qué ha significado para usted recibir este premio? Que el galardón llevara el nombre de Miguel Hernández fue un aliciente, ya que es uno de los poetas que más admiro. Fue una tremenda alegría, deseada claro, pero no esperada. La Prensa escrita vive momentos difíciles, y los últimos meses han sido muy duros en todas las redacciones. Se han dado problemas laborales gravísimos, que nos han marcado a muchos de forma cruel e injusta. Un premio, una alegría, una buena noticia así, te reconcilia con tu profesión, a la que como yo, has dedicado media vida, cuando no la vida entera.

-¿En qué momento entra en contacto con la obra y la figura de Miguel Hernández? Mis padres no tenían carrera universitaria, pero eran grandes lectores. Además, en casa se respiraba un ambiente que no simpatizaba precisamente con los vencedores de nuestra terrible Guerra Civil. En casa había muchos libros, y la cultura era querida y valorada. Me recuerdo leyendo en la cama antes de dormir, siendo muy, pero que muy pequeño. Supongo que los primeros poetas a los que leí fueron Antonio Machado y Bécquer. Pero, como para mucha gente de mi edad, el primer contacto con la poesía de Miguel Hernández vino gracias al disco de Serrat. Yo tenía 13 años y el disco era de mi hermana mayor.

-Conoce las actividades emprendidas por la Fundación Cultural Miguel Hernández para difundir el legado del poeta. ¿Cómo las valora? Sí, tengo conocimiento de las actividades que realiza la Fundación desde hace tiempo. No olvide que trabajo en una sección de Cultura, y parte de la labor diaria es estar al tanto de instituciones como ésta, que hacen, sin duda, una fantástica labor para preservar y dar a conocer la vida y la obra de un poeta tan enorme. No siempre el dinero se invierte en proyectos tan hermosos y trascendentes.

-¿Qué opina de la faceta periodística de Miguel Hernández? ¿Tendría cabida el poeta oriolano en el panorama periodístico actual? Miguel Hernández nació con el don de la palabra escrita, y su trabajo periodístico fue una consecuencia de ello. Además de ser un gran crítico literario, creo que también podría haber sido un magnífico crítico de cine ya que le apasionaba. Sus dotes de observación y la sencillez de su palabra podrían haber hecho de él un buen cronista de fútbol (me imagino) o, de lo que hubiese querido. En cuanto a la segunda cuestión, quién sabe. Se dice que el periodismo tal como lo hemos entendido hasta ahora está a punto de morir, si no ha muerto ya, y que no habrá lugar para la belleza de las palabras. En “ABC”, siempre hemos dado gran importancia a la calidad literaria de nuestros textos a lo largo del siglo de vida del periódico. No es por “barrer para casa”, pero un texto como el que yo remití al Premio no creo que se pudiera encontrar en otro medio de difusión nacional, muchos “jefes” no lo habrían permitido. En “ABC” sí, porque para nosotros forma parte de nuestra tradición. Pero seamos optimistas, siempre habrá gente que quiera que le cuenten una historia, y que se la cuenten bien, con emoción, con hermosura. Miguel sería hoy uno de esos contadores, uno de esos periodistas, sin duda.

-¿Tiene algún proyecto relacionado con el poeta oriolano durante el año de su Centenario? No especialmente. De momento, seguir de cerca las actividades que se realizan. Espero, además, poder volver a escribir sobre el poeta, como ya hice precisamente el día en que fui informado de la concesión del premio…, otra curiosa y feliz consecuencia.

Sabemos que ha escrito poesía y que ganó en 1995 el Premio de Poesía Gerardo Diego de la Diputación Provincial de Soria. ¿Está trabajando actualmente en algún poemario? Sí, se llamaba “Servicios informativos” y era un libro que versaba sobre mi trabajo y el de mis compañeros, además de ser una crónica sentimental de los años 80 y 90.
Tengo material nuevo, sí, pero la verdad es que después de estar diez o más horas trabajando con palabras, leyendo, releyendo, escribiendo, reescribiendo y editando, sinceramente, cuando llego a casa lo que menos me apetece es ponerme a escribir. Lo más enjundioso y complicado que consigo entender es el Carrusel Deportivo.

 

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