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Critical Moment / Sin Permiso

Reproducimos parte de una entrevista aparecida esta primavera en la revista Critical Moment, de Detroit, a dos activistas negros destacados en la lucha por los derechos de los trabajadores y ciudadanos. Detroit es un ciudad con 85% de población negra. La mayoría son, o han sido, obreros, muchos de ellos del sector del automóvil. Ahora se incorporan nuevas oleadas de latinos. La entrevista a Sandra y Charles Simmons revela el contenido profundo de clase de las políticas que se están aplicando en Detroit. Esta es la cara del capitalismo neoliberal en su cuna. Y también refleja como es la gente trabajadora que resiste y lucha.

Traducción para www.sinpermiso.info : Alfons Bech

Charles y Sandra Simmons abrieron la Hush House, un espacio de acogida en Washab Street. En esta entrevista de Fred Vitale y Margaret Guttshall para Critical Moment, ofrecen su visión sobre los desafíos que enfrenta Detroit y el papel de su ciudad en los años venideros.

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Foto: Hour Detroit

Critical Moment: ¿Cuál es la situación del Detroit Negro en 2013? Charles Simmons: Creo que estamos en estado de guerra. Tenemos elementos de esa situación de guerra: la violencia, los continuos ataques desde todos lados. Tenemos algunos elementos de limpieza étnica; tenemos algunos elementos de genocidio. Y mucha gente no es consciente de la profundidad de este ataque. La situación es similar a la de otros países en guerra: suspensión de los derechos democráticos, ninguna constitución y sometimiento progresivo de todos los derechos y autoridades a una autoridad militar o de la policía.

Esta administración de urgencia (Emergency manager), por ejemplo, es un proceso totalmente antidemocrático. Donde la gente ha votado para que sus candidatos gobernaran, esos electos no tienen ya ninguna autoridad. El gobernador impone todo lo que él quiere, como un dictador en Egipto, Siria, o en Europa. El pueblo protesta y exige cambios y él los ignora o los arresta. Hemos votado en la ciudad eliminar la ley de la administración de emergencia y el gobernador continúa ignorando eso con una legislación idéntica para hacer lo mismo. Han retenido millones de dólares que el estado debe a la ciudad y no quieren pagarlos. Dicen que pueden hacer lo que quieran. Ahí tienen la dislocación, el colapso del sistema capitalista, el impacto que tiene en la gente trabajadora y la clase media. Y, al mismo tiempo, ellos están reventando los sindicatos, rompiendo contratos, echando abajo las pensiones, echando a la gente de sus trabajos.

Sandra Simmons:..desmontando el sistema de escuelas. Aquí en Detroit, cuando piensas en ello, en escuelas donde antiguamente había alumnos y maestros que se miraban a la cara, como la George Crockett Academy, casi todo el personal ha sido desplazado y despedido.

La convirtieron en una EAA, una escuela de la Autoridad Educativa (Education Achievement Authority). Todas las escuelas EAA del estado son lo mismo. Yo fui a algunas de ellas. Diversos estudiantes me habían llamado para que fuera con ellos y les acompañase durante un día o algo así. Eso me dio la oportunidad de ver de primera mano lo que estaba ocurriendo. Es verdaderamente espantoso ver el mismo lenguaje que estás escuchando en los medios de comunicación. El asalto terrorista está a todos los niveles, incluso en el nivel en el que se está formando a nuestros hijos a temer ciertos tipos de autoridad. Están matriculados para ser indoctrinados a apoyar esta nueva infraestructura de terror en la sociedad.

CM: ¿Cuáles son las relaciones entre Detroit y las comunidades de los alrededores? Muchos de nosotros vinimos aquí a finales de los 60 o en los 70 debido a la enorme lucha de la clase obrera en Detroit, de la que surgieron muchos líderes políticos de la clase obrera.

Charles: En el día de Martin Luther King, conmemoramos el 50 aniversario de la marcha de Detroit. La potencia de esa lucha hizo que hubiera un mayor nivel de no segregación en las instituciones públicas, en el sistema educativo y en los transportes. Tuvimos un crecimiento masivo de la clase media como consecuencia de que la juventud se incorporó al sistema, al menos a un nivel medio de administración, entrando en trabajos que jamás habían hecho. Y también en el ejercito, que fue seguramente la institución más rápida en desegregarse.

Pero en la parte negativa, hubo más expansión de la pobreza entre la clase obrera. No buscamos la salida a los problemas de política económica. En ese tiempo el sistema capitalista era lo bastante flexible como para buscar nuevas fuentes de ingreso y expandirse. Ahora estamos en una crisis global a causa de la nueva tecnología. No necesitan a la gente como antes. Sin embargo el pueblo, los obreros, en particular la gente negra, no hemos reflexionado sobre ello…la profundidad y la amplitud de ese cambio, y el impacto que implica.

Yo estuve leyendo algunos escritos de algunos estudiantes del Wayne County Community College. Algunos de ellos decían que esperaban que Detroit volviera a sus viejos días de la gloriosa gran industria. La gente espera aún que ese sistema vuelva. No puede volver, entre otras razones, porque el neoliberalismo tiene como objetivo disminuir, externalizar, privatizar todo.

En relación a como obtener más beneficios, el único motor que tienen en estos momentos es el militar. La fuerza es la manera de entrar como lo están haciendo en el Sahara, en Mali y en Siria. La fuerza a punta de pistola y la destrucción de todo, convertirlo todo en un infierno de bombas, aterrorizar a todo el mundo.

Sandra: ¿Que cómo está Detroit en relación a la gente del Sudeste de Michigan? Están bajo estado de sitio, como nosotros, algunas de esas comunidades lo están, como Benton Harbor, Downriver, Pontiac, Flint y Highland Park. Los Detroiters (gente de Detroit) han sido la única gente que ha tenido una posición histórica revolucionaria como la que explicabais. Estoy contenta de contestar que sí, que tenemos algunas conexiones, que estamos haciendo red y que la gente se da cuenta de que juntos somos más fuertes.

CM: Charles usaba la expresión “estamos en una guerra”. Si hay una guerra es que hay ejércitos. ¿Cuál es nuestro ejército?

Charles: Esencialmente estamos desnudos. Tenemos un muy pequeño grupo de activistas por la justicia social con un enorme compromiso. Hacen algunas cosas nuevas en lugar de estar simplemente a la defensiva. Tenemos gente joven implicada en el movimiento por una justicia ambiental, lo que no teníamos hace diez años. Tenemos gente en el movimiento por una alimentación segura, cultivando alimentos en forma sostenible y sana. Tenemos gente que estudia qué nuevo tipo de sistema económico es posible.

Hay personas implicadas en la defensa de la gente contra la brutalidad policial. Pero no es suficiente estar a la defensiva. Hemos de pensar qué queremos cambiar; qué queremos que empiece. Pero digo que, en lo fundamental, estamos desnudos porque no tenemos suficientes fuerzas para lo que se nos viene encima.

Sandra: Tenemos que trabajar más juntos, los activistas de fuera y de dentro de Detroit. Como el trabajo que está haciendo Charles Williams en King Solomon (una Iglesia misionera Baptista) con el National Action Network. Lo que está permitiendo conocer otros activistas en Detroit y a conectarlos.

Charles: Cuando yo digo que la guerra ha llegado hasta nosotros, pienso en términos de lo que pasó en el periodo colonial cuando los ejércitos de los países ricos se desplazaron hacia áreas del Sur Global, robaron la tierra, hicieron cautivo al pueblo, robaron las fuentes de riqueza y empezaron la guerra.

Es bastante más sofisticado que eso. Es una embestida económica, pero está respaldada por la eliminación del proceso democrático. Por lo tanto tu no tienes ningún recurso en el sentido tradicional. Es una burla de la democracia burguesa.

Lo que está pasando en Grecia, donde el gobierno está imponiendo la austeridad a la población, es el tipo de cosas que estamos viviendo aquí. El pueblo griego tiene una historia de lucha de manera directa, de estar en la calle, desafiando el sistema, porque ellos tuvieron un Partido Comunista que fue fuerte en los 30 y 40. Pero nuestra población no tiene ese tipo de educación.

Estamos bombardeados las 24 horas del día con signos de abundancia y todo el mundo es supuestamente feliz como consumidor. Por tanto, algo erróneo hay en mí si no estoy contento con todo ese entorno. Yo creo que lo que contribuye al crimen entre la gente joven es que sienten menos esperanza y menos felicidad.

Sandra: Lo que vemos es que nuestra juventud tiene que luchar duramente para recordar que son seres humanos, que le es más difícil no destruirse completamente los unos a los otros, porque el impulso de destrucción de nuestros jóvenes es más grande que cualquier otra cosa que pudiera proporcionar una sensación de poder, un sentido de esperanza. Vemos que todas las señales de esperanza son denigradas. En su lugar no hay nada, menos aun pensar que “yo puedo conseguir un trabajo”, porque no hay trabajo.

Vemos personas con mayor educación, pero que no tienen experiencia, por ejemplo; que no tienen trabajo. ¿Cómo van a encontrar trabajo…cuando su madre y su padre están en paro, tratando con mucho esfuerzo de encontrar un trabajo para ellos?

Hay algo todavía en el alma de Detroit que nos sostiene juntos. No se ha perdido completamente el amor. Hay aún un sentido de pueblo, de reconocer a los amigos, de responder como pueblo, como seres humanos, como familia.

Y, en mi manera de pensar, esta es una de las cosas que los terroristas parecen no entender que no se puede destruir. Tienes dos grupos de gente. Tienes a los soñadores, que vienen con sus ideas preconcebidas, pero que no son reconocidos como gente de aquí. Después tienes los terroristas que no tienen ningún cuidado, que cambian leyes arbitrariamente, que dicen que ellos saben lo que hay que hacer. Si escuchas el lenguaje que se utiliza para justificar la destrucción de Detroit una y otra vez, es el mismo lenguaje que se usaba durante los tiempos de la esclavitud.

Un joven fue asesinado en nuestra calle. Sacamos una hoja para que la gente supiera que íbamos a limpiar la sangre de la calle y que no estábamos dispuestos a permitir que nuestros hijos vieran el charco de sangre. Y convocamos a la gente a reflexionar sobre a quién acabábamos de perder. Gentes de todas las clases sociales vinieron. Había proxenetas y traficantes, hermanas que trabajaban en la calle y comerciantes. Probablemente fuimos 75 personas. Y todos estuvimos juntos ese día. El pueblo vino.

Leímos el poema de Gwendolyn Brooks, “El niño que murió en mi callejón”, y después la gente se turnó bendiciendo a los niños. Hicimos un círculo. Tu ves esto y no puedes entenderlo si no eres parte de esa cultura, si no entiendes Detroit, si no te criaste y tienes familia aquí. Puedes creer que este caos nos destruirá, pero este caos lo que hará es hacernos más fuertes.

CM: ¿Quiénes son los terroristas a los que nos enfrentamos en Detroit?

Charles: Yo pienso que son las fuerzas de Wall Street. Ellos tienen sus tentáculos en cada estado y en cada ciudad. Su objetivo es aplicar el neoliberalismo, ya sabes, desmontar el sistema público escolar y venderlo. Comprar y vender todo, cada agencia, cada persona, cada parte de tierra, todo está en venta.

Sandra y Charles Simmons son dos veteranos activistas sociales, fundadores del centro alternativo Hush House en Detroit

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