Operación Bikini

manuel-fernc3a1ndez-cuestaAhora toca adelgazar. Lo dice la publicidad y Rajoy en el Congreso. Es necesario quitarse lastre, grasa acumulada, y las prestaciones y derechos adquiridos tras batallas y negociaciones. Ahora toca adelgazar: nosotros, el estado social y las empresas (que llamancompañías, traduciendo del inglés), hasta quedarnos en los huesos. La estructura ósea aguanta más de lo que parece y podemos pasar sin comer largas temporadas. En breve aparecerá seco el costillar, la piel del cuello se caerá, desprendiéndose, hasta rozar las clavículas, y todo será más caro. Pagaremos más por menos. Trabajaremos más horas por menos salario y nos jubilaremos, el que llegue entero, caminito ya del ciprés. Algunos jóvenes hacen las maletas y parten, el nuevo tren de la fresa, hacia otras tierras: siempre andamos en danza. Serán explotados, con suerte y varios masters, en lenguas extranjeras. Lo cuenta bien, claro, sencillo y alemán, Martín Seco en Contra el Euro, uno de los trabajos más agudos de la temporada. «Crisis es sinónimo de oportunidad», repiten, los que tienen asegurado el estipendio. «Crisis es antesala de guerra», jalean los militares. A cada cual lo suyo, tituló Sciascia. Mientras el mundo conocido se desmorona, seguimos con los libros. En mayo, María, madre nuestra es, brota una importante cosecha de novedades: la Feria del Libro de Madrid se aproxima. Península, fiel al espíritu, Mayflower, de los padres fundadores, oh, tempora, oh mores!, propone, entre otras cosas, un reencuentro con Buñuel y los maestros de Hollywood, El banquete de los genios, de la mano de Manuel Hidalgo. Buñuel era aragonés. Como mi abuelo paterno. De los bikinis cuelgan los recortes. Keynes, ora pro nobis.

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