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Carmen Domínguez-EL PAÍS

Disfrutar de una ‘pantomima’ teatral en familia forma parte de la Navidad

Hace frío, ya es casi Navidad, los días se acortan y las luces y colores navideños iluminan los escaparates de los centros comerciales y las calles céntricas. En Glasgow, como todos los años, es también la época de las ‘pantomimas’, una tradición anglosajona que recorre prácticamente todos los teatros de la ciudad en esta época festiva del año, al igual que ocurre en otras ciudades británicas, desde primeros de diciembre hasta pasada la primera quincena de enero.

Las pantomimas, más conocidas popularmente como pantos, son una forma de teatro popular que incorpora una mezcla de canción, baile, bufonería y chistes. Todos los años, de la misma manera que se planea la cena de Navidad, o la lista de regalos, muchos residentes de Glasgow deciden cuál es la panto que la familia va a ir a ver. Otra característica de las pantomimas incluye también la participación de la audiencia, y ciertas referencias locales que acercan las historias de los cuentos clásicos a temas sociales o políticos de actualidad que conectan con la audiencia.

Foto: Carmen Domínguez

Los actores de la ‘panto’ ‘Wizard of Never Woz’, que se representa en el Pavilion Theatre Glasgow. (Foto: Carmen Domínguez)

Concebidas como un entretenimiento para toda la familia, entre las convenciones de la panto está la de incluir ciertos tintes de travestismo: actores que interpretan a personajes femeninos vestidos de mujeres y viceversa. Curiosamente, a pesar de que se celebran en Navidad, se basan en los cuentos tradicionales que nada tienen que ver con temas navideños, como Cenicienta, Blancanieves, Peter Pan, Aladino, Alí Babá y algún otro de Perrault, Andersen o los hermanos Grimm. Una Navidad en Glasgow sin pantos sería como unas fiestas sin los árboles, sin regalos, sin espumillón. Ir toda la familia a disfrutar de una pantomima al teatro forma parte de lo que es la Navidad, lo mismo que en el intermedio lo es hacer cola para comprar y saborear una tarrina de helado, otra tradición más de los teatros de Glasgow. Pareciera que el espectáculo sin el helado perdiera parte de su magia. Hay tradiciones difíciles de romper y Gran Bretaña es definitivamente un país de tradiciones.

A pesar del carácter abufonado de estas producciones las puestas en escena son sofisticadas y elaboradas, cargadas de efectos especiales y dignas de cualquier teatro de calidad que se precie, particularmente las que se ofrecen en los teatros más grandes.

Si hacemos un recorrido ahora por la cartelera teatral de la mayor ciudad escocesa nos encontramos con la siguiente oferta de pantos:

El King’s Theatre ofrece la producción Cenicienta, que cuenta con la actuación de Karen Dunbar, una de las actrices de comedia y humor más famosas de Escocia, en el papel de hada madrina. Muy conocida por sus programas de televisión, es uno de los grandes atractivos de esta producción.

El Scottish Exhibition and Conference Center presenta en el Clyde Auditorium ‘Jack y las habichuelas mágicas’, basado en el conocido cuento del folklore tradicional inglés. Entre otras cosas la producción incluye un viaje en tres dimensiones por el bosque encantado y a través del castillo del gigante. Los Krankies, una pareja de comediantes escoceses y matrimonio en la vida real son la actuación estelar. La pareja, como una tradición más, es ya una presencia fija en las pantos de Glasgow y ambos representan personajes masculinos.

El Pavilion Theatre Glasgow ofrece la producción ‘Wizard of Never Woz’, algo así como ‘El mago que nunca fue’, juego de palabras sobe la historia de ‘El mago de Oz’. El Glasgow Pavilion muestra ‘Las mágicas aventuras de Peter Pan‘. The Arches presenta una producción más pequeña para un público de corta edad: ‘El Patito feo’. El Tron Theatre, un teatro que se caracteriza por las producciones de carácter independiente y local, ofrece la producción ‘Aganeza Scrooge’, basada en un ‘Cuento de Navidad’ de Dickens. El teatro Cottiers, que también se concentra en producciones más pequeñas, representa ‘Niños en el bosque‘, basado en ‘Hansel y Gretel’. Y The Citizens Theatre ofrece ‘La bella durmiente‘.

La oferta es variada. Hace frío, pero las luminarias de los teatros atraen a todos: niños, padres y abuelos. Ya dentro se apagan las luces, sube el telón, comienza el espectáculo. Es el tiempo de la risa, de la canción, de la magia y del helado y un año más las pantos de Glasgow intentan rellenar esas dos o tres horas de ocio, que son más fáciles de arañar en Navidad. Puro deleite familiar. El espectáculo está garantizado.

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