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Carmen Domínguez-EL PAÍS

© Carmen Domínguez

Entrada al bar y restaurante de Cottiers. Foto: Carmen Domínguez

Algunos templos de la ciudad escocesa han sido vendidos y transformados en lugares de ocio

El visitante que descubre Glasgow por primera vez suele sorprenderse con la infinidad de Iglesias repartidas por sus barrios: unas 250 decoran el espacio urbano de esta ciudad, de las que 139 pertenecen a la Iglesia de Escocia.

Pero a pesar de esta proliferación, la asistencia de fieles ha decaído de forma tan considerable durante las últimas décadas del siglo pasado que la propia iglesia escocesa se ha visto obligada a vender algunos de estos templos, recuperados como nuevos espacios de ocio para la ciudad. Así que, sin ningún tipo de complejos, estas basílicas se han reciclado y convertido en restaurantes, teatros y bares de moda.

Dos buenos ejemplos de este reciclaje arquitectónico son Cottiers y Òran Mór, los dos situados en el West End de Glasgow, uno de los barrios más trendies y bohemios de la ciudad, habitado principalmente por una clase media profesional y numerosos estudiantes (la Universidad de Glasgow se encuentra a escasos metros).

Cottiers (93-95 Hyndland St) se aloja en la iglesia de Dowanhill, construida en 1865, y que fue reconvertida entre 1989 y principios de los 90. El edificio alberga ahora un bar en la planta baja, un restaurante en la primera planta y un teatro, además de un patio-jardín con mesas. El bar ofrece música en directo de vez en cuando, un ambiente relajado donde se pueden degustar una gran variedad de cervezas, así como un menú informal y diverso. El restaurante es perfecto para una cena un poco más formal. El teatro, en pleno funcionamiento, ofrece un abundante programa de obras teatrales y espectáculos musicales. Cottiers está situado en el barrio de Hyndland, dentro del West End, rodeado de magníficos edificios residenciales de piedra roja de la época victoriana.

© Carmen Domínguez

Interior de Cottiers, ahora un bar. Foto: Carmen Domínguez

La iglesia parroquial de Kelvindale se reconvirtió en 2002 dando lugar a Òran Mór (Byres Road), que abrió sus puertas por primera vez en 2004. El antiguo templo es ahora un local de entretenimiento que acoge dos restaurantes, un bar con una excelente variedad de whiskys de malta, un comedor privado, un night club, música en directo, teatro y un auditorio decorado con un gran mural realizado por el escritor y artista escocés Alistair Gray. El local se utiliza además para fiestas privadas. También ofrece una terraza jardín muy apreciada en días soleados, que recomendamos en verano, si el tiempo acompaña. En la torre de la iglesia un círculo ladeado con una luz de neón azul indica claramente al visitante el actual carácter profano del edificio.

Òran Mór está situado en un lugar estratégico: en la esquina de Great Western Road, una de las avenidas más hermosas de Glasgow, arquitectónicamente hablando, con Byres Road, la calle por excelencia del West End, repleta de bares, restaurantes y tiendas, y justo enfrente a una de las entradas del Jardín Botánico.

Las dos iglesias son excelentes ejemplos de arquitectura neogótica. Resulta extremadamente agradable tomarse unas cervezas o saborear la comida local, o simplemente un café o té con un pedazo de tarta o scone (bollito típico escocés que se toma con mantequilla y mermelada), entre sus muros de piedra y ventanas ojivales. Una experiencia que merece la pena disfrutar.

Carmen Domínguez

Licenciada en Periodismo y Filología hispánica, aterrizó en Glasgow en 1993 casi de casualidad, y a pesar del frío, el viento y la lluvia Escocia se ha convertido en su país adoptivo y Glasgow en su ciudad. Es profesora de Universidad y los últimos 19 años ha trabajado como profesora titular de español en UWS (University of the West of Scotland), situada en Paisley, en el extrarradio de Glasgow. Le apasiona escribir y fotografiar.

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