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María Toledano / Rebelión

Tres instantes de la España cañí

I. Izquierda Unida e Izquierda Abierta

Cuando yo era niña, primeros cuarenta, mi madre repetía: María, cierra la puerta que hay corriente. Las corrientes, sean de aire, marinas, políticas o económicas, me han perseguido toda la vida. Corrientes se formaron -sin ese nombre- en el XX Congreso del PCUS. Corrientes de hielo han atravesado, como dagas, la historia del PCE. Desde 1986 vivimos, en IU, un “estado de corrientes”. En los partidos, describen Michels y Sartori, es tradición que las minorías se agrupen con el fin de no ser laminadas. Sin embargo, en el caso de IU, una anomalía más dentro de la España anómala, la cuestión de los poderes se está resolviendo de forma singular. Fuera de la dirección federal y apartado en el Congreso de las comisiones importantes, el médico Llamazares ha optado por vertebrar su posición con la creación de un partido (sic) que aglutine los descontentos del sistema, sumando para su causa, legítima, las voces discrepantes que han surgido desde hace un par de años. Está visto que algunos han nacido para ser presidentes hasta de su comunidad de vecinos. Entre cola de león y cabeza de ratón, Llamazares ha optado, claramente, por la segunda. Arropado, entre otros, por el poeta García Montero y Almudena Grandes, ha escenificado su puesta de largo. Leo los objetivos de IA y los comparo con el programa electoral de IU: parecidos. Viene Lola con una fotografía. Llamazares -mirada fija en su destino universal- aparece escoltado por la tremendista actriz Pilar Bardem. Recuerdo una película del genial J.A. Bardem: Cómicos (1954). Mientras se desarrolla este baile de graduación, Carrillo recibe en el Auditorio Marcelino Camacho. Martín Villa rinde honores a Santiago como si fuera el brazo incorrupto de Teresa de Ávila. El antiguo Secretario General sonríe desde el más allá: el limbo de los elogios.

II. La tía Esperanza y el escribidor

Siempre fue Mario Vargas hombre apuesto e inteligente. Un galán de esos que hacen las delicias de las señoras del barrio de Salamanca de Madrid o Pedralbes en Barcelona. Un Clark Gable de las letras. Guapo y refinado, el dandy peruano (Arequipa, 1936), autor de novelas como Conversación en la catedral (1969) y Pantaleón y las visitadoras (1973), lleva años instalado en un impasse neoliberal que casi le cuesta el Nobel (2010). Conferenciante brillante, seductor impenitente, Mario Vargas, el eterno segundón del boom latinoamericano, Raymond Poulidor de la literatura -García Márquez sobrevolará siempre sobre su esculpido pelo a navaja- se descuelga (El País, 23 de septiembre de 2012) con un escalofriante elogio a Esperanza Aguirre. “Esa Juana de Arco liberal”. Dice el maestro: “La vamos a echar mucho de menos. Todos. Los que como yo la admirábamos y nos hubiera gustado verla llegar a la Presidencia del Gobierno, convencidos de que con ella al frente, jamás se hubiera hundido España en una crisis como la que hoy padece, y también sus adversarios, a los que deja hoy en la orfandad, sin tener alguien a quien odiar y atacar con la saña con que se encarnizaron contra ella (ayudados a veces por los micrófonos indiscretos), que se les enfrentaba sin complejo de inferioridad, respondiendo a los insultos con ideas, sin perder nunca las buenas formas y derrotándolos siempre en las urnas.” La literatura y la política, visto está, no van de la mano. ¿Cómo es posible que M. Vargas diga, con tal impunidad, semejantes majaderías? Una de dos: o el Premio Cervantes (1994) ha perdido el oremus de tanto sonreír -es probable- o La cuarta página, domingo, El País, la ha escrito Jiménez Losantos, César Vidal o el mismo Mayor Oreja. Otra hipótesis. MV, liberal y neoliberal, candidato arrepentido, ha visto en la Sra. Aguirre el encanto de esas perfumadas damas, merienda en Embassy, a las que -literariamente- siempre quiso meter mano.

III. Cataluña constituyente

Lola me dice que deje el asunto. Somos internacionalistas y esto de las patrias nos suena a aquello del Cantón de Cartagena: divertimentos burgueses. Iniciativa per Catalunya habla de soberanía e independencia. Es normal que Esquerra Republicana y CiU caminen por esa senda, primando intereses nacionales, genéticos o culturales, sobre los de clase. Pero que esta deriva sea sostenida por los herederos del PSUC parece una broma. Creo que a Joan Herrera y sus muchachos se les ha subido la lactosa al cerebro de tanto pedalear por Barcelona. Entre el Estado unitario-federal y la fórmula asimétrica tiene que existir un acuerdo entre las naciones del estado. Me gusta Artur Mas. Es ese tipo de persona que transmite confianza y explica las ventajas e inconvenientes del producto cuando voy a comprar una maleta a El Corte Inglés. Como él dijo, la cita no es textual, soy un técnico y no un político. El President conoce el paño, recita la obsolescencia y analiza la capacidad para contener camisas, pantalones o el neoardor nacional catalán que nace de una instrumentalizada (y falsa) frustración histórica. Me gusta A. Mas. Es como M. Vargas pero sin poética. Ignoro cuando levantará el pie. Durán, nuestro hombre en Madrid, se quedaría sin trabajo. La familia Pujol no soporta al bueno de Artur. Oriol Pujol, il divo, vigila al President. Durán hace cuentas pretendiendo, parece justo, un nuevo acuerdo fiscal. Pagamos los dislates del Título VIII de la Constitución. Nada tengo en contra de que Cataluña inicie un proceso constituyente que termine con la independencia. Ahora bien, que este camino sea marcado por las élites financieras locales -CiU está aliada con el PP en todas las votaciones del Parlament de Catalunya– es otra cosa. Si Cataluña se declara independiente propongo una Monarquía Constitucional, encabezada por la Infanta Cristina y el Sr. Urdangarín. Tienen sentido de Estado y entienden de finanzas. Ideal para la Cataluña trabajadora y menestral.

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