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Ediciones Península

La primera biografía de T. E. Lawrence y uno de los primeros libros extensos en prosa de Robert Graves.

Publicada originalmente en 1927, Lawrence y los árabes es la primera biografía de T. E. Lawrence y uno de los primeros libros extensos en prosa de Robert Graves. El propio Graves define así su propósito: «He intentado presentar con la mayor sencillez posible una imagen de una personalidad de complejidad exasperante. He intentado asimismo que historia tan enrevesada resultase inteligible y nítida…». Basándose en los relatos escritos de Lawrence, y en un minucioso intercambio epistolar con él, las dotes de narrador de Graves y su poder de síntesis y análisis construyen un retablo preciso, claro y fascinante de la peripecia vital de un personaje singular y la historia de un pueblo y unos parajes de perenne actualidad. Ediciones Península

Prólogo del libro de ABDEL GHAFÙR, El Cairo, septiembre de 2011
Texto traducido del francés por Manuel Fernández-Cuesta

Oportuna y necesaria parece esta nueva edición de Lawrence y los árabes de Robert Graves. Oportuna puesto que el mundo árabe explota, lleva meses, por no decir años, buscando una forma política diferente, alejada de las diversas tiranías del siglo xx y de las pretensiones de dominación occidentales y, necesaria, ya que la obra de Robert Graves permite mirar, y de paso cuestionar, toda una epopeya mítica, la aventura del desierto, la figura singular de un hombre extraño: T. E. Lawrence (1888-1935). Publicada originalmente en 1927, el recorrido por la trayectoria humana y política, vital y emocional, de Lawrence, luces y sombras no siempre desveladas, es un acercamiento a un modo de ser, de estar en el mundo, en una época en la que la identidad heroica podía todavía constituirse con unas pinceladas de locura, ingenio, falsas noticias y apariencia de sabiduría. Caudillo, estratega, arqueólogo, explorador, traductor, agente de los servicios de inteligencia, escritor y teórico militar de la guerra de guerrillas, Lawrence o El Orenz, forma parte de la mitología occidental del siglo xx, un arquetipo moderno que tanto los escritos posteriores, como la misma obra de Graves, han ayudado a elevar a la categoría (casi estética) de ser imposible, inverso. corsario del desierto, a lomos de un camello o caballo, mercenario de lo perdido y anhelado, su presencia como (falso) pacificador, (falso) Mesías político o (falso) unificador de tribus nómadas ha elevado a este pequeño hombre (era bajo de estatura y fuerte de complexión y ambición) a la categoría de personaje de ficción: por encima del hombre se eleva el personaje.

Graduado en Historia por la Universidad de Oxford (1910), viajó por Siria recorriendo yacimientos arqueológicos y aprendiendo las diferentes lenguas y dialectos. En esta capacidad para comunicarse, y en una energía descomunal para las empresas más descabelladas, basó el joven Lawrence su relación con los otros. Ágil, rápido en sus respuestas e inteligente, Lawrence, cuya agudeza era una de las claves de su éxito personal, se ganó muy pronto la admiración de sus compañeros y superiores pasando a encargarse de misiones cada vez más arriesgadas —dentro del Servicio de Inteligencia— de las que no salió bien parado. Infatigable en su oposición a los turcos que ocupaban la península arábiga, en Los siete pilares de la sabiduría podemos leer, con detalle, la historia de su captura, tortura y violación por parte turca, cuando trató de infiltrarse en las líneas enemigas. este episodio, dulcificado por graves, fue, sin embargo, crucial para la posterior evolución de la personalidad (arrogante, enfermiza y depresiva) del propio Lawrence.

Diplomático sin suerte, olvidado por sus superiores jerárquicos tras sus repetidos fracasos, indisciplinado oficial que siempre levantó sospechas por sus modos y formas, pretendió varios puestos y actividades que no le fueron concedidos. vetado en la conferencia de Paz de 1919, Lawrence no consiguió ni un puesto de observador. Desesperado, volvió a Oxford, un exilio interior, y se dedicó a la escritura: demasiado silencio para un aventurero. rescatado para el servicio activo por W. Churchill, volvió a egipto en 1921. Un nuevo fracaso diplomático y, de nuevo, vuelta a Londres. A partir de ese período, la vida de El Orenz fue un  cúmulo de intentos desesperados, usando diferentes pseudónimos, por servir en el ejército, el que fuera, hasta que logró un puesto de mecánico que le permitió viajar a La India. sin embargo, Lawrence, infeliz, solitario, vivía atrapado por el mito. La leyenda del desierto, del pacificador, del unificador de las tribus árabes, el amigo de Faysal, devoraba al hombre. su mito hablaba, en ocasiones con exceso, por él.

Oportuno y necesario, el libro de Robert Graves debe leerse como la increíble aventura de un hombre diferente. Poco importa si en algunos pasajes Graves omite hechos históricos reales o exagera hazañas bélicas sin importancia. Los mitos modernos no se edifican sobre cimientos de verdad sino sobre lo que los demás han oído y entendido. El mito proviene del otro. De la percepción del otro. Mayo de 1935. Lawrence muere. Un accidente de motocicleta terminó con la vida de uno de los héroes británicos del primer tercio del siglo xx. Imaginación o realidad, historia o historias, la aventura existencial de Lawrence merece, con la distancia del tiempo, un lugar privilegiado, entiendo, en el imaginario occidental. Poco importan, en este instante, los silencios y requiebros de Graves. se trata de una obra narrativa concebida para disfrutar, elogio del personaje, un texto rico en matices y sugerencias que, lejos de un análisis riguroso sobre el mundo árabe de los años veinte (no es la pretensión del autor), acerca a los lectores actuales la agitada vida de un hombre imposible.

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