Etiquetas

,

Ziegler en el supermercado

En el último libro de Jean Ziegler, Destrucción masiva, Geopolítica del hambre se habla de un «orden caníbal del mundo», el modo capitalista de explotación de recursos naturales y control de materias primas que conduce a los parias de la tierra al hambre. Este agosto, el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) anda de gira, dibuja símbolos, «atracos y robos», según los voceros del régimen, «incautando» alimentos básicos (ni una triste paletilla de recebo), en algunos supermercados. Me pregunto, mientras leo estadísticas sobre pobreza en España, qué diría Ziegler —sostiene que deberíamos sentar a los especuladores y banqueros ante un nuevo banquillo de Nuremberg— de estos actos. Coger comida y repartirla entre los necesitados es más gesto caritativo, propio de Robin Hood o milagro cristiano (acorde con el origen del SAT), miraculum similar a aquello de multiplicar panes y peces —que dicen— hizo el Cristo el día que se le presentaron más de la cuenta a merendar, que política económica roja y subversiva. En los dos casos se trata de denunciar, con mediático efecto, las carencias de gentes que nada tienen. Es más, no creo que la Fe que anida, seguro, en el corazón de los azules católicos patrios condene a los jornaleros. Ya quisiera el alcalde de Marinaleda, de palestino y grana, obrar fantástica aritmética como el joven Nazareno. Visto que no puede, no parece mal —leve afrenta a la propiedad privada— que empuje unos carritos. Dice Pascual Serrano, hablando de la cajera que se opuso, «si los vuelves a ver en el supermercado donde trabajas, recuerda que no son tus enemigos, que la comida del supermercado no es tuya, que quizás mañana tú no tengas trabajo y la necesites, que ellos las estarán cogiendo para ti y que el dueño de Mercadona gana 474 millones al año».

http://www.pascualserrano.net/noticias/carta-a-una-cajera-de-mercadona

Anuncios