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A Sara
Es la Gorda mi amada, la he querido
donde el andén dejó la vestidura,
En el tren demencial, en la cordura,
en las sodas, los rones, los vahídos.

Ya no hay otro lugar por ser tenido
que la Gorda no ocupe en mi armadura,
que cuando hay que curar, todo lo cura
y mirándome andar se ha sonreído.

En la piel no le quedan amarillos
soles, de pálida se ufana
y celosa desata los pestillos.

A la hora de amar no se haragana,
Tempestuosa enciende los pitillos
y se fuma mi amor, y se lo gana.

(Amaury Pérez trece de julio de 2006)

“Sara y Girón”

Jorge Luis Ubertalli  / Rebelión “Canto y llanto de la tierra/ canto y llanto de la gloria./ Y en ese canto y llanto de la guerra/ nuestra primera victoria/ De luces se llenó el cielo/ de esta tierra insurrecta/ y entre luces se batió seguro/buscando la victoria nuestra…” gorjeaba Sara, con su voz y su alma, conmemorando la Victoria de Playa Girón. Era yo joven cuando escuché por primera vez ese himno al heroísmo y coraje del pueblo y el gobierno cubano, de pie frente a la invasión imperial-mercenaria de abril de 1961, que no pudo arrebatar el triunfo de los barbudos y el pueblo en armas, consagrado a principios de 1959. Girón y Ciego de Avila fueron las armas cubanas derrotando al imperialismo . A esas armas y a ese llanto derramado por los muertos por la Patria, la Revolución y el Socialismo, que se consagró en Cuba durante esos días de fuego, le cantó Sara.

Ahora que no está ente nosotros, está mas presente que nunca. La conocí personalmente en la Nicaragua Sandinista, a principios de los años 80, cuando visitó a aquella segunda revolución triunfante en Indoaméricalatina. Amiga de la compañera nica con la que me hallaba en ese entonces , charló con nosotros un sustancioso “ratico”, que me ayudó a comprender su pasión por la Revolución cubana y ratificar la perspectiva internacionalista que de ella emanaba. Fundadora de la Nueva Trova, peñera en la isla revolucionaria, Sara nos llegó a través del triunfo de aquella Cuba invencible, que en nuestra plena juventud nos alejó de tristezas, dudas y frustraciones, y nos brindó la confianza y la consecuencia revolucionaria que hasta hoy pretendemos seguir ejerciendo.

Sara, Cuba en el canto, se nos fue, pero nos dejó su victoria. Su música glosada de aquella patriada inolvidable, que se hizo mundo a través de su garganta. Esa patriada en la que, “uno no se olvida que no hay libertad regalada”, y en donde “se tiene que luchar y ganar, se tiene que bailar y cantar, se tiene que morir…y crear”.

Sara/Cuba/ Girón estarán siempre en nuestra memoria, en nuestros espíritus y prácticas combatientes en cualquier tiempo que nos quede por vivir. Ahora, “cuando cambia el rojo color del cielo/ por el blanco color de palomas”, seguimos alertas por si acaso, Sara, y no te olvidamos.

De pié, entonando sus himnos, nuestra compañera no descansa. Se nos fue hoy a los 60 años, pero sigue, como tantos otros artistas transmisores de lo bello y digno de ser socializado a los hombres y mujeres de este mundo, llenándonos de vida con su voz y su ejemplo. Compañera Sara González, siempre serás victoria.

¡Hasta la victoria, siempre!

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