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Por sus venas corre a raudales la sangre de las grandes canciones. Palpita en su corazón el aliento de los estribillos clásicos y las guitarras que te hacen hervir las entrañas. Han hecho carretera y manta por miles de garitos, tienen la piel curtida en cientos de escenarios. Su primer disco, «Días de vértigo», es una de las joyas del pop español de la última década, y su nombre, Los Madison, corre de boca en boca entre los aficionados al rock con un par de gónadas. Son prisioneros del rock and roll, y su nuevo disco, «Vendaval», ya sopla con fuerza, repleto de contantes y sonantes perlas.
Currantes de la música, Los Madison son de los que creen que el rock es «trabajo constante, esfuerzo, la dedicación en intentar construir una base, y poco a poco a esa base añadirle detalles, arreglos, sentido». En sus tripas artísticas resuena mucha música americana («No creemos que sea el único componente del armazón, pero es evidente que aporta gran parte de la base. Surge natural porque a todos nos gusta»), sazonada con «con algunos sonidos más nacionales, alguna otra influencia, y nuestra manera de entender los temas».
El mundillo musical está jodido
El mundillo musical y discográfico anda jodido, pero Los Madison están forjados en el fuego lento del curro y no son de los que tiran la toalla.«¿Dedicarnos a esto?¿ Por qué no? Las cosas están cambiando. Puede que sea más difícil, pero sólo eso. Lo principal es hacer bien las cosas». Como los grandes, no viven de las rentas, sino del calor y el color que les llega desde abajo del escenario, desde los fans, «una dosis de energía constante», como ellos dicen, gente capaz de atravesarse media España para saborear en su emocionante directo.
Como casi todas las bandas que ahora se mueven por ahí, Los Madison consideran «muy interesantes» las nuevas tecnologías, porque «hay que saber aprovechar ese movimiento. Es una buena forma de que te conozca más gente», aunque también reconozcan que «a todos nosotros nos gusta hacernos con el nuevo trabajo de nuestros grupos preferidos, abrir el disco, leer los créditos, o repasar el material que tenemos en casa. Pero también entendemos que haya gente que ese tipo de cosas no les interesen tanto, y que sólo quieran escuchar».
Al final, siempre y por encima de todo queda la música. «Sin duda. Nos gusta intentar transmitir con nuestras canciones, lo mismo que los músicos que nos han influenciado nos han hecho sentir con las suyas. Nos gustaría poner los pelos de punta. Creo que ahí está gran parte del secreto, si es que lo tiene. Para nosotros es así». Los Madison, convictos de la emoción, prisioneros del rock and roll.
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