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Documento inédito, imprescindible para entender un aspecto de la guerra desde la mirada de un fotoperiodista.

Diario inédito de Agustí Centelles, uno de los padres fundadores del fotoperiodismo en España, en el centenario de su nacimiento (1909).

Un día de 1986, Sergi Centelles estaba buscando documentos familiares cuando encontró dos libretas en el escritorio de su padre, muerto el año anterior. Sólo pudo leer las dos primeras páginas. Tuvieron que pasar algunos años hasta que se enfrentó de nuevo a la lectura de aquellos cuadernos encabezados por la frase «A mi hijo Sergi y a los que puedan venir posteriormente»…

Enero, 1939. Ante el avance las tropas franquistas, miles de republicanos emprenden el camino del exilio. Uno de ellos, cargado con varias cámaras y una maleta llena de negativos, es el genial fotoperiodista Agustí Centelles (1909-1985). El 5 de febrero, Centelles cruza la frontera de Francia y es detenido. Conducido al campo de Argelès sur Mer, pasó en marzo al campo de concentración de Bram hasta septiembre de 1939. Consciente de la importancia histórica y humana de su experiencia, el gran fotógrafo y periodista –comparable a los legendarios Capa, Seymour o Taro– plasmó esta trágica aventura en un diario íntimo donde narró la vida cotidiana de su internamiento, las noticias que recibía del final de la Guerra Civil y los temores por el destino de amigos y familiares atrapados en la nueva y terrible España del victorioso Franco.

Diario de un fotógrafo es un documento inédito, imprescindible, un testimonio humano esencial que permite contemplar el final de la guerra desde la óptica de un fotoperiodista, un hombre que, gracias a sus magníficas instantáneas nos ha permitido sentir la guerra de un modo diferente. (Ediciones Península)

Agustí Centelles i Ossó (Valencia, 1909 – Barcelona, 1 de diciembre de 1985), fue un fotógrafo valenciano, que vivió en Cataluña desde temprana edad. Está considerado uno de los iniciadores del fotoperiodismo en España y algunos han llegado a denominarle el Robert Capa valenciano.
Nació en Valencia. Su familia se trasladó a Barcelona cuando Centelles tenía un año de edad. Entró a trabajar como aprendiz en 1924 en el taller fotográfico de Ramón Baños donde aprendió la técnica del retrato. Unos años más tarde se convirtió en ayudante de Josep Badosa quien le introdujo en el fotoperiodismo. En 1934 se independizó y colaboró en periódicos como La Publicitat, Diari de Barcelona, Última hora o La Vanguardia.

Al iniciarse la Guerra civil fue destinado al frente de Aragón y se dedicó a realizar reportajes sobre las tropas en el frente. Realizó reportajes sobre la conquista de Teruel y sobre la batalla de Belchite. Fue también colaborador del Comisariado de propaganda de la Generalidad de Cataluña y fue el encargado del archivo del ejército de Cataluña en Barcelona.

En 1939 se autoexilió a Francia y se llevó consigo los negativos de aquellas imágenes que consideraba más relevantes. Las tropas franquistas requisaron el resto de los negativos que aún se encontraban en su domicilio y que, posteriormente, se trasladaron al Archivo de Salamanca.

Estuvo preso en diversos campos de concentración donde consiguió salvar sus negativos así como las cámaras fotográficas que se había llevado consigo. Consiguió incluso establecer un pequeño laboratorio fotográfico en el campo de Bram , cercano a Carcasona, gracias a que poseía un carné de periodista expedido por las autoridades francesas.Fotografiando la penosa vida de los recluidos en estos campos de concentracion de bram

En 1939 consiguió un permiso especial para abandonar temporalmente el campo de concentración y trabajar en la vendimia. Cuando consiguió trabajo en un estudio fotográfico el permiso se convirtió en definitivo. En 1942 entró en contacto con la resistencia francesa con la que empezó a colaborar realizando fotografías para identificaciones falsas.

Algunos de los miembros del grupo de la resistencia fueron detenidos en 1944 y el laboratorio fotográfico fue desmantelado. Centelles dejó sus negativos en una buhardilla de Carcasona perteneciente a la familia que lo había acogido durante su exilio. Hizo esto porque entendía que no podía volver a su país con un material que, de ser requisado, podía comprometer a las personas que aparecían en las fotografías ante las autoridades franquistas.[1] Tras ello, regresó a Cataluña, entrando por la frontera andorrana, y se instaló en Reus en donde residió de forma clandestina durante dos años.

“19 de Julio de 1936. Patrulla de la Guardia Civil” / Foto: Agustí Centelles

En 1946 regresó a Barcelona y se presentó ante las autoridades. Fue juzgado y quedó en libertad condicional.

Su pasado político le impidió dedicarse de nuevo al fotoperiodismo por lo que se decantó por la fotografía industrial y publicitaria, realizando encargos para productos como Chupa Chups y Anís del Mono.[2]

En 1976 se trasladó de nuevo a Francia para recuperar los negativos que había dejado durante su exilio. Las imágenes volvieron a exponerse y Centelles se convirtió en un símbolo de los fotoperiodistas de guerra. En 1984, el Ministerio de Cultura le concedió el Premio Nacional de Fotografía.

En la actualidad sus hijos, Sergi y Octavi, se dedican a dar a conocer la obra de su padre Agustí. (Wikipedia)

 

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