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Bértolo y Reig

Imprescindibles es una colección de Península que rescata del baúl de los recuerdos y la guillotina eléctrica (si acaso no es lo mismo) importantes libros de la casa: su fondo de armario. Una empresa editorial es su genealogía doméstica, la olvidadiza memoria del catálogo, y la «arqueología de almacén» —guardapolvos azul, contratos en papel sepia— la única disciplina científica capaz de ahondar, catas temporales, en su huella: la mitología de una época remota (de los 70 hasta 1982, por fijas fechas) habitada por lectores. Con un coqueto formato, recomendable para jóvenes atrevidos (con independencia de su sexo) y todos aquellos (damas y caballeros, distinguido público) que hayan perdido libros —dejé cientos en una cave parisiense— en las mudanzas de la historia y la vida, han publicado en esta serie cuatro destacados autores (Ginsburg, Berlin, Maquiavelo y Hugo) y dentro de unos meses, en primavera, llegarán dos más: André Gide, terno blanco, en el Congo y Paul Morand contemplando Venecia desde la terraza de su indiferencia. Husmeo papeles —deformación profesional, Servicios de Inteligencia— y avanzo que estas obras irán prologadas, presentadas de nuevo, leídas de otra forma, por Constantino Bértolo y Rafael Reig. Bértolo en canoa por el Congo y Reig en Venecia: espero que no se pierdan —son oficiales con brújula— por esas tierras. Aficionado a diferentes lecturas, ajenas a lo común, estoy deseando ver cómo estos dos intérpretes analizan hoy, cuando el capitalismo versión 3.0 surfea sobre nuestras emociones de plástico, las inquietudes morales, políticas y literarias de dos elegantes cadáveres franceses. La eterna sombra del general De Gaulle es hexagonal.

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