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“Arizona Baby, forajidos de leyenda”  (Manuel de la Fuente)

 

 

Son venenosos como la cuchillada de una cascabel. Galopan desde la estepa castellana a los desiertos del estado al que le han birlado el nombre. Son la cara más indómita y salvaje del nuevo pop español. Hablan poco, pero sus canciones escupen fuego.

Si se cruzan con ellos, no pregunten y echen mano al revólver. De no haberla palmado, Sam Peckinpah les habría puesto en nómina porque son un grupo salvaje. Cuando llegan al pueblo, el único que se frota las manos es el enterrador.
Son tipos capaces de todo (hasta de formar una banda con dos acústicas y un poco de percusión) por ganarse un jornal y echar un trago (¡ojo, no pagan por las chicas!). Tipos a los que no importa dormir a la intemperie rodeados de serpientes de cascabel.
Forajidos camino de la leyenda, su última fechoría ha sido birlarle el nombre del grupo a los Hermanos Coen. Porque se hacen llamar, más allá del Pecos, más allá de Wichita, Arizona Baby. Tipos de pocas palabras y mucha acción. La acción que nutre con sangre de fuego «Second to none», su nuevo disco. Diez muescas más en su winchester.
Gente de fe. Incluso, a su manera, son gente de fe. Que a su portada han traído a Sor María Jesús de Ágreda, la Dama Azul, aquella monja soriana del siglo XVII con el don de la bilocación, que se saltaba el Charco a lomos de la fe para evangelizar pieles rojas. ¿Rock acústico? Sí, pero que suena como la tormenta en el desierto, como las gotas de lluvia sobre Mojave.
¿Nacidos en OK Corral? Quiá, más bien en las cercanías de Pucela, aunque parezca que la sangre de Doc Holliday, Wyatt Herp y los demás corra por sus venas. «Escuchamos música desde que éramos unos chavalines de instituto -explican los outsiders-. Primero, enganchándonos a los grupos de rock del momento y luego profundizando en las influencias de estos grupos… en pocas palabras, de Nirvana a Robert Johnson pasando por Black Sabbath o Bob Dylan».
Que sean jinetes pálidos y fuera de la ley no impide que se aprieten a las nuevas tecnologías como a la silla de montar: «Son herramientas muy útiles. Para los grupos de la escena alternativa estos medios son la forma de recuperar la filosofía del «hazlo tú mismo» (do it yourself) que, por ejemplo, exhibían los grupos punk en sus comienzos».
«Hola padre, hola mami, hola cariño, hola hijo, sé que ha pasado una eternidad desde la última vez que os vi a todos. Pero a menudo siento el instinto de huir al galope y demostrar que soy un incomprendido». Ni Clint Eastwood lo diría mejor, ni Clint, ni Gram Parsons, ni Mitchum en «La noche del cazador», los buitres buscando la zampa, las ciudades del pecado, los coyotes aullándole a la Luna, y no la de Valencia, precisamente. «Sí, somos muy mitómanos. Hemos tratado de conectar ciertos aspectos de nuestra cultura original con la cultura que hemos mamado en discos, libros, películas, viajes… Siempre hay dónde inspirarse si se sabe buscar».
Cuando apuramos el penúltimo bourbon la pregunta se hace inevitable. ¿Son tan duros como aparentan o unos forajidos de gran corazón?: «Cualquiera que se sienta un “forajido” ahí fuera podrá refugiarse siempre en nuestro peculiar estado de Arizona». Nunca debiste cruzar el Mississippi, forastero, ahora los Arizona Baby han puesto precio a tu cabeza.