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Manuel Fernández-Cuesta

Microhistoria doméstica

Con 121 frases para disfrutar con la Historia de España (Península, 2009) me he reído mucho. La noche laboral, sinuosa Praga de nubes rasgadas, se presentaba tediosa, as usual, y algo triste. Sin embargo, este pequeño libro abandonado en una estantería, cogido al azar, me ha salvado de la melancolía, de mi traicionera vida interior, de mis cosas. Dividido en tres partes, uno y trino, el bloque final —las sentencias contemporáneas, nombres y acontecimientos conocidos— es un exquisito ejercicio de ironía. Nada como recorrer con paciencia las hemerotecas del vértigo (por utilizar una expresión poética) para saber quiénes somos y, sobre todo, quién administra nuestra frágil democracia: vida civil (derechos y obligaciones) y hacienda. Las hemerotecas —las carga el diablo— son un instrumento preciso y terrible, junto con otras fuentes documentales, para concebir eso que se denomina —paradoja semántica al margen— Historia del tiempo presente. Y ya que de Historia del presente (eterno) se trata, un proceso acelerado y simultáneo de explotación y consumo desaforado, leo con interés Lujo y capitalismo de Werner Sombart (Sequitur, 2009). Sombart, sociólogo y economista alemán, escribió esta obra en 1921. Su actualidad y la explicación de la evolución del capitalismo sofisticado hacen de este texto una parada obligada para comprender cómo hemos llegado hasta aquí. Un espacio público, desestructurado y frenético, que logra que la denominada «Fiesta de la Libertad», que conmemoró días atrás en Berlín el fin —con redobles musicales— del comunismo internacional, parezca una gala de Operación Triunfo o, por mejor decir, el Festival de Eurovisión. Vamos, lo que era.

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