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Nazis en acción

Manuel Fernández-CuestaEntro en una librería, atravieso el territorio de los best-sellers y alcanzo la sección de Historia (narrativa). Ahí están. Al acecho. Siempre supe, como repetía mi abuelo, que habían ganado la guerra. La marcialidad de la Werhmacht, el decadente esplendor de las SS y la atroz Blitzkrieg. Observo portadas y títulos. Más de treinta libros nuevos abordan diferentes aspectos de la II Guerra Mundial. La mayoría analiza, hasta el detalle, el régimen nazi. He leído alguna de esas obras y destaco que, siendo críticos, los autores (muchos anglosajones) siguen fascinados por el nazismo. Está visto que el lector español, huérfano de la dramática experiencia que supuso para Europa la guerra 1939-1945, no quiere permanecer al margen de este acontecimiento. De los campos de exterminio a los científicos del Reich refugiados en EE.UU., pasando por La vita è bella, niños con pijamas de rayas y las novelas de Larsson. Los nazis, una vez más, han ganado la guerra y nosotros, ajenos por razones geopolíticas al conflicto, queremos ser víctimas de salón: sufrir por procuración. Península lanza, desde su atalaya, una ofensiva terrestre: Moscú, Stalingrado, Kursk y Berlín. Al mando, caballo blanco, Plaza roja, Georgi K. Zhukov, Grandes batallas de la Segunda Guerra Mundial. Leo en la faja promocional: el Mariscal de la URSS que derrotó a Hitler. Es curioso como una sencilla oración contradice el mito de la ideología liberal-capitalista. La capitulación del Reich en los diferentes frentes orientales ha quedado minimizada frente a la potencia mediática del desembarco de Normandía. La operación Overlord, el Día D, es el relato fundacional de la moderna democracia de mercado. «Los alemanes iban de gris y tú ibas vestida de azul» dice Rick (Humphrey Bogart) en Casablanca.

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