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Alberto González (Clarín)

Aislado desde hace casi medio siglo en su inexpugnable cabaña de New Hampshire, en el nordeste de Estados Unidos, ayer cumplió 90 años Jerome D. Salinger, uno de los más notables escritores de este país, consagrado en 1951 cuando publicó su primera novela corta, El cazador oculto, también conocida como El guardián entre el centeno. Es la historia de un adolescente rebelde, ultrasensible, que debe enfrentar el feroz mundo de los adultos en la selva neoyorquina. Es, al fin, la pérdida de la inocencia, sólo que Holden Caufield busca un refugio en un extraño universo que linda con la locura, una huida ante una realidad que el muchacho considera intolerable. El libro fue un éxito espectacular, y convirtió a Salinger en un “monstruo sagrado”. Tal fue allí, a sus 32 años, cuando ya avizoró que ser un best-seller sólo trae aparejado el fenómeno de una popularidad que ultraja a la vida privada, que él nunca quiso develar.
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TIME magazine cover featuring J. D. Salinger from September 15, 1961.

Time Life Pictures/Time Magazine/Getty Images.

Dos años después, aparecieron Nueve cuentos, y recién en 1961, publicó Franny y Zooey, un conjunto de relatos cortos, con un admirable sentido de la síntesis, donde no falta ni sobra una palabra. La obra de Salinger, amarga y profundamente melancólica, se “termina” con una colección de novelas cortas: Levantad, carpinteros, la viga del tejado , y Seymour: una introducción. En realidad, lo último que se publicó de él fue Hapworth 16, 1924, un cuento que ocupó casi todo el número del 19 de junio de 1965 de “The New Yorker”. Este cuento- recordó ” The New York Times”- “nunca se publicó como libro y no se parece a nada de lo que escribió anteriormente Salinger. Hapworth es una carta, o más bien la transcripción de una carta, de 25.000 palabras, escrita a los apurones por Seymour Glass, a los 7 años, a sus padres, mientras s encontraba en la colonia de verano. Lo más fascinante de este cuento es que la voz es insegura, ya que el pequeño Seymour emplea primero un tono y luego pasa a otro, que es alternativamente serio, ansioso, travieso y sarcástico. Lo que hace que los Glass, y en especial Seymour, sean tan atractivos para Salinger es que son demasiado sensibles y excepcionales para este mundo, pero esto mismo los transforma en irritantes para muchos lectores. El problema de los Glass puede plantearse así: ¿cómo se hace arte para un público, o un establishment de la crítica, que es demasiado ignorante para entenderlo? Esta es la cuestión- concluye “The New York Times”- que ha llevado a Seymour a renunciar y, seguramente, la que ha inducido a Salinger a no querer publicar más”.

Ante la publicación de este cuento, la mayoría de los críticos lo defenestró: “Es lo peor que escribió Salinger”, podría ser la mejor síntesis de lo que escribieron. La periodista y escritora Joyce Maynard, amante de Salinger cuando ella tenía 19 años y él ya superaba los 50, cuenta en su libro Mi verdad, el enojo que los críticos le producían a Salinger. “Quiero que entiendas que cuando publicas un libro, se te escapa de las manos. Los primeros que te atacan son los críticos, deseosos de hacerse un nombre a costa del tuyo. Y lo consiguen. En esto no te equivoques”.

Y su opinión sobre los editores también es rescatada por Maynard: “Prefiero pasar dos horas en el sillón de un dentista que un minuto en el despacho de un editor. No son más que una pandilla de escritorzuelos insoportables, complacidos de sí mismos; no han leído a Tolstoi desde que iban a la Universidad. Todos detrás del best-séller”.

En el 2000, su hija Margaret publicó El guardián de los sueños, un libro de “confesiones” en donde afirma que su padre bebía su propia orina, rara vez tenía relaciones sexuales con su madre, y ella era mantenida como una “prisionera virtual” en su casa, ya que su padre se negaba a permitirle que viera a sus parientes y amigos. Son dos visiones negativas de este hombre alto y delgado, devoto del budismo zen y de una dieta alimenticia que sólo incluye frutas, hortalizas y nueces. Esto es lo que dice su ex amante, claro. Salinger no concede una entrevista desde principios de los años ochenta. Su misantropía se agudizó con el paso de los años. ¿Seguirá escribiendo? La Maynar- que publicó su libro hace diez años- sostiene que ha escrito dos libros que guarda en una caja fuerte. Uno puede pensar que, encerrado en su fortaleza, Salinger escribe la saga de los Glass, a la espera de un mundo soportable.

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