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Rebelión

La pasada noche del viernes 3 de octubre, el canal español Tele5 emitió un especial sobre la prostitución infantil en Cuba. El alarde de periodismo de investigación consistió, básicamente, en que unos periodistas con muchos dólares se dedicaran a corromper a maestros, policías y así demostrar cómo se pueden encontrar a jóvenes cubanas capaces de prostituirse por dinero.

El documental se fraguó en la sede de Tele5 con un guión previo y se buscaron los medios para ratificarlo. Este programa televisivo está basado en los testimonios de un proxeneta y del propio periodista autor del trabajo.

Nada más empezar el documental se entrevista al chulo que va a conseguir las niñas al periodista. El proxeneta no tiene reparos en afirmar que “todas las cubanas se prostituyen”, a lo que seguidamente el periodista le pregunta “¿entonces, en Cuba no existe moral?”, algo que resultó excesivo incluso para el delincuente, cuya respuesta no nos mostró el documental.

Tras esta tremenda introducción, que pretende que nos imaginemos una Habana que no tiene nada que envidiar a Sodoma y Gomorra, llega la primera desilusión: los periodistas no pueden entrar en un colegio al que han ido a seleccionar chicas prostitutas. Con una cámara oculta entra una “colaboradora” cubana y la única frase que se entiende perfectamente, a la que parece ser una profesora, es que “la semana que viene no pueden faltar porque hay evaluación”. El documental loablemente oculta todas las caras de las menores, pero lo que no es comprensible es que si se denuncia la corrupción de determinados funcionarios cubanos se les tape la cara también a ellos, a no ser que no sean quienes dicen ser o realicen un papel previamente pactado.

El periodista entrevistador hace continuas referencias a que son niñas, posteriormente todas confiesan tener al menos 16 años cumplidos o próximos a cumplir, según sus propias palabras, seguramente mediatizadas pues conocían que los supuestos clientes españoles deseaban tener relaciones con menores. Además, el uniforme de las muchachas nos indica que tenían 16 años o más, edad a partir de la cual en Cuba se pueden tener relaciones sexuales consentidas.

En la entrevista con las jóvenes hablan sin tapujos de su prostitución y en un momento dado, la voz en “off” del locutor afirma que una de ellas, Celia, acusa al gobierno de su situación, pero no se reproducen sus declaraciones a pesar de lo jugosas que habrían sido para la cadena de televisión. El narrador dice que esta chica quiere salir a toda costa, pero no es así. Celia cuenta que, en primer lugar, le gustaría primeramente “estar cómoda” en su propio país y, si no fuera así, salir a otro lugar.

El documental achaca directamente a la corrupción de los profesores el hecho de que las estudiantes no acudan a las clases, sin embargo, ellas afirman que engañan a sus profesores con falsas enfermedades; no estarían por tanto los docentes de acuerdo en que se ausentaran. Sí todas estas manipulaciones pueden observarse fácilmente con un material ya montado, podemos imaginarnos que con otro realizador el resultado del documental podría haber sido de signo totalmente opuesto.

Otro aspecto llamativo de este programa, emitido en hora de máxima audiencia, es que los periodistas se quejan de que la policía cubana les investiga cuando se dedican a reclutar menores para prostituirlas. No contentos con estas inconsistencias, para demostrar que hasta Fidel Castro es conocedor y beneficiario de la prostitución, el documental muestra como se soborna a un policía raso con 100 dolares.

El documental tampoco podría dejar pasar la ocasión para mentir sobre cuestiones políticas que nada tienen que ver con la prostitución. Por ejemplo, afirman que “Cuba es el país con más periodistas encarcelados, nosotros no queríamos engrosar la lista… ”, todo ello aderezado con unas imágenes que nada tienen que ver con Cuba en las que unos civiles golpean a otros. Sobre la afirmación de los periodistas encarcelados, el país con más periodistas encarcelados del mundo es China, aunque sólo sea por población. Por otro lado, por supuesto que podrían engrosar la lista, en Cuba y en cualquier país del mundo, si siguen corrompiendo policías y niñas para prostituirse. También afirman que el texto de la Declaración de los Derechos del Niño es ilegal en Cuba y su posesión puede llevarte a la detención. Basta consultar en internet la red de salud de Cuba para encontrar esa declaración difundida y suscrita por el gobierno cubano. Mientras tanto, los opositores hablan con libertad y a cara descubierta a las cámaras de Tele 5. Por el contrario, el documental oculta el nombre de un conocido cantante español que prostituyó a un joven cubano.

Tele Cinco es una televisión fundada por Berlusconi, empresario conocido por conseguir el poder para poder evadirse de la acción de la justicia y tener carta blanca con sus turbios negocios. Es la cadena estandarte de lo que ha venido a llamarse “televisión basura” hasta el punto de pagar 70,000 euros a la novia de un maltratador que ha dejado en coma al hombre que acudió en su ayuda que de esta forma se ha enriquecido con la desgracia ajena. Productora de “reality shows” como “Gran Hermano” que nada tienen que envidiar moralmente al negocio de la explotación sexual. El teletexto de Tele 5, por supuesto, contiene anuncios de prostitución. Esta misma cadena ha intentado silenciar a la cadena de la competencia “La Sexta” para que no les sigan sacando los colores. “Aquí hay tomate”, “La noria” o “Escenas de Matrimonio” son programas infames, especialmente lesivos con la dignidad de las mujeres. Es la TV que no ha dudado hasta manipular una pregunta al Rey.

Recuerdo cuando a Cuba se la criticaba porque sus policías no dejaban alternar a extranjeros con cubanas, ahora se le critica porque hay prostitución. La pregunta sería ¿qué es lo que debería hacer el gobierno cubano y no hace? ¿encarcelar a las prostitutas? O, mejor todavía, ¿encarcelar a los cientes? El problema aquí, en Cuba, y en el resto del globo, es que se es más permisivo con los clientes que con las mujeres que ejercen la prostitución.

Por otro lado, provocar, proponer o incitar a realizar un delito por un periodista para buscar una noticia seria motivo suficiente para abrirle causa penal en España. Por ese mismo reportaje hecho en su país, Tele5 hubiera terminado en los juzgados. Es lógico y de sentido común que no se permita rodar un reportaje sobre los robos pagándole a alguien para que robe, o uno sobre el maltrato doméstico pagando a un marido para que pegue a su esposa, o un reportaje sobre corrupción policial pagando a un policía. Se demuestra periodísticamente el hecho cuando no vas con una billetera por delante pagando para provocar el delito. ¿Qué pensaríamos si encontráramos en la puerta del colegio de nuestro hijo un periodista pagando a un proxeneta para que le ofrezca dinero a una niña a cambio de relaciones sexuales? ¿nos parecerá un buen reportaje para la televisión?

Llegar a un país del Tercer Mundo dando dinero a un policía para que se corrompa y a un delicuente común para que busque una niña no es periodismo, es una prueba de la miseria de unos productores de televisión y de los directivos de la televisión que lo emite.

El tono general de este trabajo periodístico, el continuo pase de unas imágenes de las chicas semidesnudas en la piscina (tapándoles las caras y los pechos) y lo fácil que, según ellos, es contratar a estas chicas, hace pensar que su objetivo no era conseguir denunciar ningún negocio de la prostitución infantil sino explotar el morbo a costa de la desigualdad económica entre el dinero que le dieron al equipo de Tele5 y el sueldo de un cubano.

Por último, me gustaría que el músico Dani Macaco del que se ha utilizado una canción como banda sonora del programa le pida a Tele 5 que no utilice más su excelentes canciones para documentales tan fachas, amarillos y manipuladores.

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