Etiquetas

, ,

Queridos amigos de TVE:

Reciban, en primer lugar, mis más cariñosos saludos y mis mejores expresiones de gratitud por la excelente información que han ofrecido sobre la jornada de apertura de los Juegos Olímpicos 2008 en Pekín. Verdaderamente, han hecho ustedes un buen trabajo y no dudo de que los millones de espectadores que vieron la ceremonia a través de las emisiones de TVE están tan contentos como yo. ¡Enhorabuena!
Dicho esto, permítanme informarles que tienen ustedes una pequeña confusión sobre Confucio. Ya llevan ustedes dos días repitiendo que Confucio escribió las Anacletas, lo que nos ha dejado, a mí y a millones de televidentes, muy confusos y más cercanos al confusionismo que al confucianismo.
Es verdad que mi tía Anacleta, que tiene sus años, fue buena amiga de Confucio en su juventud, hasta el punto de que, según la tradición oral de mi familia, el Maestro le escribía billetitos de amor. Probablemente ustedes han pensado que tales billetitos son las mencionadas Anacletas, pero es preciso decir que los chismes de mi tía Anacleta no han sido confirmados por los historiadores chinos, que en estos asuntos suelen ser muy rigurosos.
Lo que sí se atribuye a Confucio son las Analectas (obsérvese bien la posición de las consonantes), aunque se sabe que tampoco las escribió, sino que son conjuntos de frases y sentencias suyas, así como fragmentos de discusiones con sus discípulos, quienes recopilaron y publicaron esos textos años después de la muerte del Maestro.
La palabra Analectas no es china, sino griega de origen, y ha llegado a nuestro dulce idioma cervantino a través del latín. La encontramos en el diccionario de la RAE con el significado de florilegio y ha sido aceptada en todas las lenguas latinas y en muchas otras no latinas como título de la recopilación hecha por los discípulos de Confucio, aunque el título chino (Lún Yǔ, en chino popular simplificado) significa exactamente “discusiones sobre las palabras [de Confucio]”.

No existe, pues, ningún motivo válido para que TVE ignore la palabra española Analectas y menos aún para que la confunda con los papelitos más o menos imaginarios de mi tía Anacleta. De hecho, Analectas no es un título completamente malo para la recopilación de los pensamientos confucianos, si lo entendemos en el sentido original de la palabra griega (analectas = cosas recogidas o recopiladas) ya que, como he dicho, la obra reúne sin ningún orden sistemático frases, sentencias, aforismos y discusiones que contienen fragmentos de lo dicho por Confucio a lo largo de su larga vida.

Les ruego, pues, que en honor a la gloriosa lengua de Cervantes, se sirvan corregir el nombre de la obra confuciana poniendo en su orden correcto las consonantes, porque es de justicia y la justicia debe respetarse en los territorios de la lengua, ya que no se respeta en otras partes.

Reciban mis saludos más cordiales.

Carlos Vidales, Estocolmo, 9 de agosto de 2008.

PS/ Mi tía Anacleta les envía muchos besos agradecidos. Vale.

Anuncios