Etiquetas

,

Juan Torres López (Catedrático de Economía en la Universidad de Málaga). Rebelión.

Es natural que los ciudadanos se escandalicen cuando personas que estaban en la política activa pasan de pronto a formar parte de la nómina de grandes empresas cobrando sueldos millonarios. Y es que la cosa tiene guasa : Telefónica nombra a Zaplana, de quien dicen que no habla inglés ni francés, como delegado para Europa y le pagará por ello 600.000 euros. Y la patronal de los constructores ficha al actual jefe de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno, David Taguas, en un puesto que no tiene más función que la de tratar de influir en los ámbitos de decisión en donde Taguas se había movido hasta ahora.

Todo eso es escandaloso, pero lo que a mí me parece mucho peor no es lo que estos listillos harán a partir de ahora, sino lo que hicieron antes.

No hablaré de Zaplana, un cara dura que reconoció de modo flagrante que estaba en política para forrarse. El caso de Taguas me parece aún más significativo. Procedente del Banco de Bilbao Vizcaya ¿a qué se suponía que iba a ir al complejo de la Moncloa ?, ¿algún ingenuo pensaba que iba a seguir ahí por convicción ideológica una vez que el vicepresidente Solbes exigió a Zapatero que la Oficina Económica dejara de tener el poder que tenía antes con Sebastián ? Por eso lo que es grave no es lo que haga ahora Taguas, sino lo que pudo hacer antes para ganarse el favor de los constructores. Y el problema es que eso no lo podemos saber porque su agenda, como la de todos los gobernantes, ha sido completamente opaca mientras estuvo en el poder.

Elegimos a quienes nos gobiernan pero luego éstos no nos dejan que veamos lo que en realidad hacen. No nos dicen con quién se reúnen, ni qué ofrecen a quienes los visitan, ni qué promesas se intercambian.

Ni, simplemente, de qué hablan los políticos con los banqueros, o con los constructores, con los grandes industriales y con los poderosos, con los que los financian a ellos y a sus partidos. Por eso, lo relevante es lo que los políticos hacen antes y no después de dejar sus cargos. Y por eso el velo que realmente es importante retirar es el que oculta las actividad de quienes gobiernan : del rey, de los ministros, de los jueces, de los militares y de todos los que toman decisiones con el dinero de la gente. Mientras no sepamos a qué se dedican realmente todos ellos hablar de democracia será una auténtica pamplina.

Anuncios