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“Servicios Informativos” (Premio Gerardo Diego de Poesía)

Al margen

Al margen de vuestros electrodomésticos
de vuestros alicatados y microprocesadores
al margen de vuestros alevines
que aprenden la lengua de Lord Byron
en Cincinatti o Minnesotta
al margen de vuestras hipotecas
vuestras declaraciones de la renta
al margen de vuestros automóviles
el ejemplo mas puro y neto
de una civilización que agoniza.

Al margen de vuestras minicadenas
vuestros videos
vuestros chales adosados
vuestros sucedáneos del amor y del cariño
vuestros sucedáneos del sexo y la ternura
al margen de la página
en la que escribís con borrones las horas y los días
al margen siempre de vuestros aquelarres
de vuestros conjuros monetarios y vuestras supercuentas
al margen al margen siempre de vuestras sudaderas
vuestras terapias de grupo vuestro squash vuestro aerobic
al margen de vuestros suplementos dominicales
vuestros atlas de cocina y carreteras vuestros fascículos
al margen de vuestras quinielas loterías bonolotos
vuestras esencias perfumes geles y cremas hipohidratantes.

Al margen de ese esquinazo de la Historia
donde suda y resuda el genero humano por su pan
allí bajo la lluvia
allí os espero
con una camisa a cuadros
y un puñado de estrellas
sonriendo en los bolsillos.

Al margen de vuestras rebajas y vuestras ecuaciones
vuestros insultos al pie de los semáforos
al margen de todos los masters de éste y otros mundos
al margen de vuestras lavadoras y vuestros despilfarros
biodegradable biorrecomendable
al margen de vuestras pesadillas
(que ya sabéis que son vuestros sueños)
al margen de vuestros seguros vuestras pólizas
al margen de vuestras agendas y dietarios
vuestra educación tan poco sentimental.

Al margen de vuestras estadísticas
vuestras hamburguesas vuestras barbacoas
al margen de vuestras camas de diseño
de vuestros manuales para hacer más y mejor la guerra
de vuestros manuales para hacer más y mejor el amor
al margen de vuestros desayunos
uperisados y semidesnatados
de vuestros niños rubicundos y gigantes
atontados y neutros como californianos
al margen de las uñas que os pintáis
de las lociones que os ponéis
antes de entrar con la lengua fuera
en os saraos de la madrugada
o vuestros viajes de luna de miel
al llamado por los optimistas Tercer Mundo.

Al margen
en un rincón de la vida o en sus alrededores
allí bajo la lluvia
allí os espero
con mi viejo chaleco
con mis botas gastadas
el corazón alerta
y un fuego de molotov en la mirada.