Archivos para la Categoría 'Poesía'

01
Oct
09

“No te salves” de Mario Benedetti

(Para Lhuna, que está moiña)

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma

no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

“No te salves” (Mario Benedetti)

30
Ago
09

“Ojo” y “Oda al ojo” de Pablo Neruda

ojoFoto: max

ODA AL OJO de Pablo Neruda (Enviado por Malaika)

Poderoso eres, pero
una arenilla,
una pata de mosca,
un miligramo de polvo
entro en tu ojo derecho
y el mundo se hizo negro y borroso.

Cuida el ojo!

El ojo, globo de maravilla,
pequeño pulpo
de nuestro abismo
que extrae
la luz de las tinieblas,
perla elaboradora,
maquinita rápida
como nada o como nadie,
fotógrafo vertiginoso,
pintor francés,
revelador de asombro.

Ojo,
diste nombre
a la luz de la esmeralda,
controlas las leyes de la aurora,
mides,
adviertes el peligro,
te encuentras con el rayo de otros ojos
y arde en el corazón la llamarada.

Como un milenario molusco,
te sobrecoges al ataque del ácido,
leer nóminas y novelas,
abarcas olas, ríos, geografías,
exploras,
reconoces tu bandera en el remoto mar,
entre los barcos
guardas al naufrago
el retrato más azul del cielo,
y de noche
tu pequeña ventana que se cierra
se abre por otro lado
como un túnel
a la indecisa patria de los sueños.

Entonces
dejaste penetrar bajo mis párpados
un átomo de polvo.
se me nubló la vista,
vi el mundo ennegrecido.

El oculista detràs de una escafandra
me dirigió su rayo
y me dejó caer
como una ostra
una gota de infierno.

Más tarde,
reflexivo,
recobrando la vista
y admirando los pardos,
espaciosos ojos de la que adoro,
borré mi ingratitud
con esta oda
que tus desconocidos ojos leen.

11
Jul
09

Silvio Rodríguez: “Cuando me puse a cantar evité hacer panfletos”

Entrevista al cantautor Silvio Rodríguez por la publicación del libro “Cancionero”

Jorge Boccanera (Cubadebate / rebelión)

1- Hace poco más de 30 años te entrevisté en México en un diálogo que inició con una frase de Martí, cuando decía: “¿A qué leer a Homero en griego cuando anda vivo, con la guitarra al hombro, por el desierto americano”. La presencia de Martí asoma, a mi ver, en temas como “De donde crece la palma”, “Yo te quiero libre” o “El vigía”, ¿Se podría hablar de influencia suya en tus trabajos, en tu pensamiento? Tu pregunta me remite a La Edad de Oro, una de mis primeras lecturas. Más exactamente a la edición que hizo Emilio Roig de Leuchsering en 1953 para celebrar el centenario del Apóstol. Este historiador tuvo la buena idea de introducir el libro, escrito por Martí para los niños, con un prólogo llamado “Martí niño”, donde cuenta la eticidad que empezó a manifestarse en Martí desde temprano. Desde aquella lectura el José Martí que me acompaña es el ser humano, el hijo, el amigo, el compañero que fue, además del patriota de espíritu cosmopolita. Así van conmigo también sus versos sustanciales y hermosos.

2- Es posible leer este libro como una especie de balance; ¿qué recordás de aquel joven que debutó en 1967 en “Música y estrellas” justamente un martes 13… Aquel era un joven desconcertado. Precisamente el día anterior habían terminado sus tres años de servicio militar obligatorio. El cambio de un día al otro fue tan fuerte que no se volvió loco de milagro. Pero no sólo recuerdo aquel joven sino que todavía le encuentro semejanzas con el sesentón que ahora soy. Una sigue siendo el desconcierto. Otra es la afición por los misterios.

3- Prácticamente tu preludio de “Cancionero” lo dedicás a subrayar la importancia de la letra… ¿cuánto de tu formación, de tus lecturas, pasa por la poesía? “Cancionero” reúne las letras de las canciones de mis discos y algunas de las muchas que se me fueron quedando por el camino. Ahí explico que cuando escribí mis primeros textos ya me guiaba alguna noción de lo poético. Y es que desde que era un niño supe que existía la poesía, gracias a mi padre. El viejo Dagoberto era un obrero agrícola que leía a Rubén Darío, a Martí, a Juan de Dios Peza, a Nicolás Guillén. Después, en los primeros años de la Revolución, pasaban por televisión un anuncio sobre Rubén Martínez Villena, con aquellos luminosos y extraños ojos suyos, mientras un locutor recitaba La pupila insomne. Aquello me hizo buscar poemas de Rubén, quien se ha quedado entre mis escasos de cabecera. En un campamento militar conocí a un recluta que leía en voz alta a Saint-John Perse, enamorado de la exuberancia de sus imágenes, de lo que me contagié hasta nuestros días. Fue por entonces cuando apareció Emilia Sánchez, una joven camagüeyana que me presentó a César Vallejo, el cholo que me condenó a la fascinación eterna. Entre esos hallazgos transcurrían los años en que empezaba a hacer canciones y a buscar poesía, como quien intuye que por esos rumbos queda lo necesario. Los últimos meses que pasé en las fuerzas armadas fueron en la revista Verde Olivo, que por entonces dirigía Luis Pavón Tamayo. Él me dio a leer a José Zacarías Tallet y a Eliseo Diego, poetas que me dieron un par de buenas sacudidas. También me prestó una maravillosa edición bilingüe de los sonetos de Shakespeare -que le devolví veinte años más tarde, de estúpido que soy. (Leer completa)

06
Jul
09

Marcos Ana: “Te llamo desde un muro”

“Te llamo desde un muro”
Oye, hermano, te llamo desde un muro;
clavado entre unas piedras
donde las sombras hacen su nidada.
Hablo desde la pena.
Entre los huesos mismos del dolor te llamo.
Mi voz, como esas hierbas
que en la ranura de una roca crecen,
se ha mantenido pura!
no escupió a su bandera,
ni doblegó sus hombros,
ni ha mentido canciones,
ni se pasó al oscuro.

Veinte veces cruzó la primavera,
y mis alas a un cepo atrapadas,
y el ardor de mi sangre entre cadenas.
¡ Pero hoy mi voz -sin llanto- te reclama!
mi lengua es una herida que flamea,
como un pájaro ardiendo en tu ventana.

Ni un día más, amigo. No consientas
este tropel de muros obcecados;
tanta luz sin salida, tanta puerta
cerrada ante mis ojos.

Mi corazón te espera,
aguarda tu palábra y en los muros,
como un río apresado, se golpéa.

Marcos Ana (Web)


19
Jun
09

José Steinsleger: “México: votar es un derecho” / “Mexicanas” de Eduardo Galeano

Rebelión

Un político llega a un pueblito de provincia, se sube a un cajón y empieza su discurso:

–¡Compatriotas, compañeros, amigos! Nos encontramos aquí convocados, reunidos o arrejuntados, para debatir, tratar o discutir el tópico, tema o asunto trascendente: mi postulación, aspiración o candidatura a la alcaldía de este municipio.

Alguien del público alza la mano.

–Señor candidato, ¿por qué utiliza usted tres palabras para decir lo mismo?

–Pues mire, caballero: la primera palabra es para las personas de alto nivel cultural, como poetas, escritores y filósofos. La segunda es para personas de nivel cultural medio, como usted y la mayoría de los que están aquí hoy. Y la tercer palabra es para las personas de nivel cultural bajo, como por ejemplo ese borracho que está allí, tirado en la esquina.

De súbito, el borracho se levanta y le dice:

–Postulante, aspirante o candidato: el hecho, circunstancia o razón de que me encuentre en estado etílico, borracho o pedo, no quiere decir, implica o significa que mi nivel cultural sea ínfimo, bajo o jodido. Y con todo el respeto, estima o cariño que usted se merece, puede ir agrupando, reuniendo o arrejuntando sus bártulos, efectos o cachivaches, y encaminarse, irse o dirigirse a la madre que lo llevó en su seno, la progenitora de sus días, o la puta que lo parió.

¿Es un chiste? Quizá. También podría ser un registro a escala de cómo fluye la realidad, allí donde el Gran Elector (los grandes medios de comunicación) no llega: candidatos que extraviaron el sentido de la política, ciudadanos que brusca y desgarradoramente recobran la lucidez.

La política es un oficio en el que algunos sirven y otros lucran. El Gran Elector sólo concede espacio a los últimos. Y luego de comerciales, los que saben: en-México-nunca-hubo-democracia. Hidalgo, Juárez y Zapata no fueron democráticos. Qué pena.

Carlos Fuentes escribió: “Todo coloniaje envilece tanto al colonizador como al colonizado… Mientras México no liquide el colonialismo, tanto el extranjero como el que algunos mexicanos ejercen sobre y contra millones de mexicanos, la conquista seguirá siendo nuestra trampa y pesadilla histórica” (introducción a Todos los gatos son pardos).

Un camino para superarla exigiría la urgente revisión de si en México hubo (o no) grandes momentos en los que se manifestó su identidad nacional (v.gr. 1810, 1857, 1910, 1994). Sin esto, el único sector con futuro será el inmobiliario: penales de alta seguridad, cárceles al paso, muros, bodegas para niños en situación de calle, y guetos urbanos con autoridades militares elegidas. La nueva-Nueva España, más Internet y celulares incluidos.

La bicentenaria idea demal gobierno mantiene su vigencia. Pero lo nuevo es, posiblemente, lo que gatilló la elocuencia del borracho: la generalizada sensación de que si alguien emplea muchas palabras para decir lo mismo, su sobriedad queda en entredicho. Por su naturaleza, la política conlleva el riesgo de que la realidad se contradiga con los hechos: criminalización de las luchas sociales, acuartelamiento de las ideas en un estado de derecho, intelectuales profundos porque son pesimistas, y politólogos que viven de los retos de la democracia.

En México existe gran confusión entre voto blanco y voto nulo. Votar en blanco debería ser el derecho a señalar con claridad que, en equis coyuntura, el ciudadano no identifica candidatos y partidos idóneos. Y votar nulo sería, sin más, el derecho a rechazar el sistema electoral vigente. Otra cosa, y muy distinta, sería el derecho de los fiscales de mesa a la anulación del voto por errores técnicos en la emisión.

El voto en blanco no existe. Si la papeleta se deposita en la urna tal como se la recibió, vale tanto como la que incluye insultos, errores y tachaduras: se anula. Cuando mucho, el acta incluye un sitio para candidatos no registrados. ¿Por qué? Porque el sistema es partidocrático: no concibe la democracia sin partidos políticos.

Con todo, el derecho a votar, por ahora, existe. ¿Por quién votar? El para qué viene antes. El derecho a votar no es concesión de los partidos políticos ni de tecnócratas dietéticos que regulan la participación ciudadana.

Abundan, asimismo, certeros diagnósticos que denuncian las limitaciones del sistema electoral. Sin embargo, tampoco disipan la niebla. ¿Votar equivale a convalidación y reformismo, o es un derecho y una conquista social?

Acerca de la abstención, nada hay que debatir: por los motivos que fuere (salvo los de salud o defunción), el llamado a no concurrir a las urnas, a no votar, coincide con algo más que tres palabras: inconsciencia política, irresponsabilidad cívica y alineación (querida o no) con los sectores elitistas y reaccionarios de la sociedad.

___________________________________________________________

Mexicanas. Eduardo Galeano, de “Espejos”
Tlazoltéotl, luna mexicana, diosa de la noche huasteca, pudo hacerse un lugarcito en el pan-teón macho de los aztecas.
Ella era la madre madrísima que protegía a las paridas y a las parteras y guiaba el viaje de las semillas hacia las plantas. Diosa del amor y también de la basura, condenada a comer mierda, encarnaba la fecundidad y la lujuria.
Como Eva, como Pandora, Tlazoltéotl tenía la culpa de la perdición de los hombres; y las mujeres que nacían en su día vivían condenadas al placer.
Y cuando la tierra temblaba, por vibración suave o terremoto devastador, nadie dudaba:
–Es ella.

08
Jun
09

“La Maleta”, del poeta canario Pedro Lezcano.

Ya tengo la maleta,
una maleta grande, de madera:
la que mi abuelo se llevó a La Habana,
mi padre a Venezuela.
La tengo preparada: cuatro fotos,
una escudilla blanca, una batea,
un libro de Galdós y una camisa
casi nueva.
La tengo ya cerrada y rodeándola
un hilo de pitera.
Ha servido de todo. Como banco
de viajar en cubierta,
y como mesa y, si me apuran mucho,
como ataúd me han de enterrar en ella.
Yo no sé dónde voy a echar raíces.
Ya las eché en la aldea.
Dejé el arado y el cuchillo grande,
las cuatro fanegadas de la vieja…
- La hostelería es buena, me dijeron.
Y cogí la bandeja.-
Si señor, no señor, lo que usted mande,
servida está la mesa…
Yo por vivir entre los míos hago
lo que sea.
Vi a las mujeres pálidas del norte
arrebatarse como hogueras
y llevarse las caras como platos
de mojo con morena,
tanto que aquí no dejan ni rubor
para tener vergüenza…
Vi vender nuestras costas en negocios
que no hay quién los entienda:
vendía un alemán, compraba un sueco,
¡y lo que se vendía era mi tierra!
Pero no importa, me quedé plantado.
Aquí nací, de aquí nadie me echa.
(Hasta que el otro día lo he sabido,
y he hecho de nuevo la maleta.)
He sabido que pronto van a venir de afuera
técnicos de alambrar los horizontes,
de encadenar la arena,
de hacer nidos de muerte en nuestras fincas,
de emponzoñar el aire y la marea,
de cambiar nuestros timples por tambores,
las isas por arengas,
las palabras de amor por ultimátums,
por tumbas las acequias…
Si se instalan los técnicos del odio
sobre nuestras laderas,
los niños africanos, desvelados
bajo la lona de sus tiendas,
mirarán con horror las siete islas,
no como siete estrellas,
sino como las siete plagas bíblicas,
las siete calaveras
desde donde su muerte, y nuestra muerte,
indefectiblemente se proyectan.
Yo por mi parte cojo la maleta.
La maleta que el viejo
se llevó a las Américas
en un barquillo de dos proas,
¡Qué valientes barquillas atuneras!
Tienen dos proas, una a cada lado,
para que nunca retrocedan.
Vayan a donde vayan siempre avanzan.
¿Quién dijo popa? ¡Avante a toda vela!
Y yo…voy a marcharme, reculando.
Voy a dejar que crezca
sobre esta tierra mía
toda la mala hierba.
Voy a volver la espalda al forastero
que vendrá con sus máquinas de guerra
para ensuciar de herrumbre las auroras,
de miedo las conciencias…
Pensándolo mejor, voy a sacarde la vieja maleta
el libro, la escudilla, la camisa,
la batea, voy a pintar y a barnizar de nuevo
su gastada madera,
voy a quitarle el hilo y a ponerle
la cerradura nueva.
Y con ella vacíame acercaré a la Isleta,
y al primer forastero de la muerte
que llegue a pisar tierra
se la regalo, para siempre suya,
y que la use y nunca la devuelva.
¡No quiero más maletas en la historia de la insular miseria!
Ellos, ellos, que cojan ellos la maleta.
Los invasores de la paz canaria
que cojan la maleta.
Los que venden la tierra que no es suya
que cojan la maleta.
Los que ponen la muerte en el futuro
que cojan la maleta¡
Que cojan la maleta,
que cojan para siempre la maleta!

maleta

Foto: max

02
Jun
09

Se publican textos inéditos de Julio Cortázar. La mosca.

Edgar Borges / Rebelión

“La mosca”
“Te tendré que matar de nuevo.
Te maté tantas veces, en Casablanca, en Lima,
en Cristianía,
en Montparnasse, en una estancia del partido de Lobos,
en el burdel, en la cocina, sobre un peine,
en la oficina, en esta almohada
te tendré que matar de nuevo,
yo, con mi única vida.”

cortazar-con-gato

“La mosca” es un poema incluido en “Papeles inesperados”, el nuevo libro que contiene una extensa colección de textos inéditos de Julio Cortázar. Pero la mosca también es el monstruo más pequeño de todas las pesadillas cotidianas. Quién sabe si en realidad todas las moscas no sean más que una misma mosca que ha vivido a través de los tiempos burlándose de sus pretendidos asesinos. ¡La mosca! ¡Qué problema tan minúsculamente grande es la mosca! ¿Quién no se ha sentido desafiado por una mosca? Y cuando (por fin), con discreta puntería, la logramos derribar, al poco rato vuelve otra y ocupa el mismo territorio de reto del anterior enemigo. Incluso, me ha llegado a pasar que, cuando me acerco al suelo (con la excusa de que se cayó algo), jamás encuentro el cadáver del insecto terrorista.

No tengo la menor duda. Las moscas fundaron el más discreto y sofisticado sistema terrorista. Ellas no tienen otra función sino arruinarnos la vida. Y nos la arruinan casi sin darnos cuenta. A José Saramago le preocupa el indiscreto poder de Silvio Berlusconi; yo pienso que más peligrosas son las moscas que vuelan alrededor del primer ministro italiano. O la mosca que el otro día me paró en la calle y me dijo (con cara de mosca seria): “¡Tú a mi no me engañas; ya sé que esos papelitos que llevas debajo del brazo no sirven para nada!” Eso me recordó que muchos gobiernos fascistas quemaron libros. Y otros gobiernos, menos fascistas, en sus formas, callaron. Hoy, en este siglo XXI del resplandor tecnológico, la mosca sigue volando alrededor de la vida (y de la idea de evolución). Es posible que antes de los humanos estuvieran las moscas. O la mosca. Y que su maniático vuelo tuviera como objetivo milenario alborotarnos la rabia. Y recordarnos la basura (la ignorancia circular, el primitivismo).

Un amigo dice que tenemos un pasado poblado de dinosaurios. Eso es cierto, pero quizá la responsable de la reconocida amargura de los dinosaurios fuese la mosca. Especula una amiga que una mosca se fue persiguiendo a Arthur Rimbaud hasta África. Otra amiga cuenta que Mafalda odia la sopa por culpa de una mosca surfista. La mosca tiene el poder de estar en todos los espacios en un mismo segundo. Como si su misión fuera la de “cubrir de mierda” todos los tiempos. La ciencia debería estudiar el poder omnipresente de la mosca.

Hace poco (como cada cierto tiempo) aparecieron muertos varios mendigos. El cartero asegura que, un minuto antes de la muerte, cada víctima fue visitada por una mosca. Tal vez haya sido la misma mosca que se burló de la única vida de Julio Cortázar y que ahora, en este justo momento del impostergable café, se aproxima, en vuelo suicida, directo a mi consciencia.

20
May
09

Almudena Guzmán: “De un tiempo a esta parte”

De un tiempo
a esta parte
estoy prisionera
en un coche
de gritos y hielo
que circula
por carreteras oscuras
y en vertical
como catedrales,
deslumbrada
por las luces largas
de los que vienen
en sentido contrario
que sois todos.

De”Calendario”

18
May
09

“Benedetti”

marioFoto: max

“Corazón coraza”

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
__________________________________________________

Poemas Hagamos un trato y Tactica y Estrategia de Mario Benedetti con música del Cirque du soleil

09
Abr
09

Alicia Rosales: “Preparando la vuelta…”

Eres una isla soñada
En el centro del océano
Donde las olas militan
En tu andar de hombre honesto.

Yo te encontré en otro mar
Pez rotundo respirando sin agua
Y te llevé en mis sueños
De espuma desbocada.

Me has dado el rumbo
De tu existencia entregada
Las velas hinchadas
Al abrazo del tiempo
Y en tu amor de deseo salado
He aprendido que el mar
Es más que un sueño.

25
Mar
09

Nace la revista virtual Retaguardia

Rebelión

Ha nacido una revista virtual dedicada a la fotografía y la poesía actual: Retaguardia, poesía desde la última trinchera. Puede verse on-line o descargarse en PDF.

retaguardia

Conducida desde Barcelona por Antonio Barcia, cuenta en su primer número con poemas de doce poetas: Ana Pérez Cañamares; Beatriz Viol; Luis Melgarejo; Juan Antonio Bermúdez; José María Gómez Valero; Carmen Camacho; Sara Mesa; Miguel Ángel García Argüez; Alberto García Teresa; Miriam Reyes; Isaac Oliva y David Eloy Rodríguez.

retaguardia2

Retaguardia

18
Mar
09

Manuel de la Fuente: “Paco Ortega le pone voz y música a la poesía de Ángel González”

ABC

No era una misión imposible, pero casi. Convertir en canciones (no en poemas rimbombantemente musicados) algunos de los versos más significativos de Ángel González, Académico de la Española, Premio Príncipe de Asturias de las Letras, entre otros muchos, y una de las grandes voces de nuestra lírica contemporánea, desaparecido hace ahora poco más de un año.

Pero el productor y compositor Paco Ortega lo ha conseguido, con mucho trabajo, sin prejuicios y con el suficiente desparpajo e inspiración para que «El éxito de todos mis fracasos», que éste es el título del álbum, muestre un resultado más que satisfactorio.Comenta Ortega que este trabajo surgió casi por casualidad a iniciativa del escritor y periodista Juan Cruz, buen amigo del vate asturiano. «En principio era un proyecto abierto, en el que iban a colaborar otros amigos y admiradores de Ángel, como Joaquín Sabina, Jorge Drexler, Serrat… pero finalmente, por problemas de agenda, lo acabé realizando yo solo».

Al autor de «Sin esperanza, con convencimiento», la idea le gustó desde un principio. «Lo conocí en un bar al lado de su casa -recuerda Paco Ortega- y me dio libertad absoluta para que eligiera los poemas que creyera conveniente. Compuse los diez temas, y luego se los canté a Ángel tan sólo con la guitarra, y le expliqué algunas licencias que me había tenido que tomar. Pero sí, le gustaba la idea».

Paco Ortega podría haber optado por los típicos arreglos superfluos, «culturales», pero ha elegido un camino mucho más valiente, convertir los poemas en canciones, aunque para ello haya tenido que retorcer y estirar algunos textos. «En general, los discos con poemas musicados suelen ser aburridos y yo no queria para nada eso. Siempre he hecho canciones con vocación de mayoría, y esta vez también quería que fuese así, divertido, y hasta bailable. Hay muchas canciones que incluso funcionarían en una radiofórmula».

03
Mar
09

SoyCuba: “Sin título” / Luis Cernuda: “Dans ma péniche”

soycuba41Foto: SoyCuba (Sin título)

_____________________________________________________

Luis Cernuda: “Dans ma péniche”

Quiero vivir cuando el amor muere;
muere, muere pronto, amor mío.
Abre como una cola la victoria purpúrea del deseo,
aunque el amante se crea sepultado en un súbito otoño,
aunque grite:
Vivir así es cosa de muerte.

Pobres amantes,
clamáis a fuerza de ser jóvenes;
sea propicia la muerte al hombre a quien mordió la vida,
caiga su frente cansadamente entre las manos
junto al fulgor redondo de una mesa con cualquier triste libro
pero en vosotros aún va fresco y fragante
el leve perejil que adorna un día al vencedor adolescente.
Dejad por demasiado cierta la perspectiva de alguna nueva tumba solitaria.
Aún hay dichas, terribles dichas a conquistar bajo la luz terrestre.
Ante vuestros ojos, amantes,
cuando el amor muere,
vida de la tierra y la vida del mar palidecen juntamente;
el amor, cuna adorable para los deseos exaltados,
los ha vuelto tan lánguidos como pasajeramente suele  hacerlo
el rasguear de una guitarra en el ocio marino
y la luz del alcohol, aleonado como una cabellera;
vuestra guarida melancólica se cubre de sombras crepusculares
todo queda afanoso y callado.

Así suele quedar el pecho de los hombres
cuando cesa el tierno borboteo de la melodía confiada,
y tras su delicia interrumpida
un afán insistente puebla el nuevo silencio.

Pobres amantes,
¿de qué os sirvieron las infantiles arras que cruzasteis,
cartas, rizos de luz recién cortada, seda cobriza o negra ala?
Los atardeceres de manos furtivas,
el trémulo palpitar, los labios que suspiran,
la adoración rendida a un leve sexo vanidoso,
los ay mi vida y los ay muerte mía,
todo, todo,
amarillea y cae y huye con el aire que no vuelve.

Oh, amantes,
encadenados entre los manzanos del edén,
cuando el amor muere,
vuestra crueldad; vuestra piedad pierde su presa,
y vuestros brazos caen como cataratas macilentas,
vuestro pecho queda como roca sin ave,
y en tanto despreciáis todo lo que no lleve un velo funerario,
fertilizáis con lágrimas la tumba de los sueños,
dejando allí caer, ignorantes como niños,
la libertad, la perla de los días.

Pero tú y yo sabemos,
río que bajo mi casa fugitiva deslizas tu vida experta,
que cuando el hombre no tiene ligados sus miembros
por las encantadoras mallas del amor,
cuando el deseo es como una cálida azucena
que se ofrece a todo cuerpo hermoso que fluya a nuestro lado,
cuánto vale una noche como ésta, indecisa
entre la primavera última y el estío primero,
este instante en que oigo los leves chasquidos del bosque
nocturno. Conforme conmigo mismo y con la indiferencia
de los otros,
solo yo con mi vida,
con mi parte en el mundo.

Jóvenes sátiros
que vivís en la selva, labios risueños
ante el exangüe Dios cristiano,
a quien el comerciante adora para mejor cobrar su mercancía
pies de jóvenes sátiros,
danzad más presto cuando el amante llora,
mientras lanza su tierna endecha
de: Ah, cuando el amor muere.
Porque oscura y cruel la libertad entonces ha nacido;
vuestra descuidada alegría sabrá fortalecerla,
y el deseo girará locamente en pos de los hermosos
cuerpos que vivifican el mundo un solo instante.

12
Feb
09

Manuel de la Fuente: “Altolaguirre, vivir al pie de la letra”

ABC

Fue poeta de vuelo íntimo y cercano. Y fue impresor, de los imprescindibles. Vivió al pie de la letra de los demás y también de la suya propia. Y lidió con la poesía cuerpo a cuerpo y tipo a tipo (bodoni, helvética, garamond, …), en todo lugar y circunstancia. Una vida al pie de la imprenta que rescata con todo lujo de detalles «Manuel Altolaguirre. Impresor y editor» (Univ. de Málaga/Residencia de Estudiantes), un libro del profesor Julio Neira, que no deja ni un punto sin posarse sobre cada i en la obra del malagueño y que incluye un exhaustivo catálogo de todas sus publicaciones. «Pues sí, ángel -escribió Aleixandre-. Porque el que no haya conocido a Manolito en sus veinte años, poeta y codirector de «Litoral», no ha conocido lo que todos decían que era: un ángel que de un traspiés hubiera caído en la Tierra y que se levantara aturdido, sonriente… y pidiendo perdón».

Primero fueron la imprenta Sur y la revista «Litoral», Una revista que marcó una época (aunque Lorca y Guillén se tiraran de los pelos por las erratas en sus poemas), que dio voz a una generación, que sirvió como cauce, cristalino cauce, por el que echó a navegar la lírica del 27. Sur y «Litoral» pasaron a mejor vida en la primavera de 1930, aunque a los pocos meses, con unos ahorrillos, Manuel puso en marcha «Poesía», otra de sus aventuras tipográficas, de la que el maestro Azorín dejó escrito en ABC: «Placer intenso al ir recorriendo línea por línea las poesías de los dos cuadernos…».

Sin embargo, el inquieto Manolo dejó pronto Málaga, camino de Madrid, luego de París. Casi siempre ligero de equipaje, aunque eso sí, con la imprenta a cuestas, durante toda su vida. De vuelta en Madrid, conoce a la también poeta Concha Méndez que se convertirá en su esposa, su socia capitalista y su más eficiente colaboradora. Son los años de la República y de la revista «Héroe», de «1616» y de «Caballo Verde para la Poesía», con Pablo Neruda como director. En «Héroe» se avanzaron poemas de «Poeta en Nueva York», de Lorca; de «Los placeres prohibidos» y «Donde habite el olvido», de Cernuda: de «Espadas como labios», de Aleixandre; y el combativo «Un fantasma recorre Europa», de Alberti. Con la Guerra Civil, el horno no está para bollos, menos para imprentas. Durante la contienda, Concha Méndez y Manuel Altolaguirre se integran en la Alianza de Escritores y Artistas Antifascistas, decidida toma de partido de Altolaguirre, a pesar de que sus hermanos Luis y Federico, y su amigo de juventud, el también poeta y paisano José María Hinojosa, habían muerto a manos de milicianos republicanos. Pronto volverá a toparse con las cajas y los tipos, siendo uno de los fundadores de «Hora de España», y cuando sea llamado a filas, en junio del 38, acabará de nuevo imprimiendo, casi en la trinchera, títulos como «España en el corazón», de Pablo Neruda, impreso por los propios soldados republicanos en un molino de papel. Los nacionales ganan la guerra. Sólo queda el pozo sin fondo del exilio: Cuba, México, y la imprenta La Verónica, y la colección «El Ciervo Herido». En 1950, Altolaguirre visita España y pasa por Málaga, de nuevo como un ángel. Su visita inspirará el nacimiento de la revista «Caracola». Nueve años después, volvió a su patria para presentar su película «El Cantar de los Cantares» en San Sebastián. En tierra española moriría (el 26 de julio, en un accidente de tráfico) aquel hombre que vivió siempre al pie de la letra, al que así recordó Neruda: «Fue un impresor glorioso, que con sus propias manos formaba las cajas con estupendos caracteres bodónicos. Manolito hacía honor a la poesía con la suya, y con sus manos de arcángel trabajador».

07
Ene
09

D.H. Lawrence: “Self-Pity”

I never saw a wild thing
sorry for itself.
A small bird will drop frozen dead from a bough
without ever having felt sorry for itself.

dh-lawrence
(D.H. Lawrence by Nickolas Muray, 1924)

31
Oct
08

Luís Cernuda: “Donde habite el olvido”

“Donde habite el olvido”

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Foto /Collage: max (En espera de título)

18
Sep
08

Alicia Rosales: “Estaba arrojada al combate de tus ojos…”

Estaba arrojada al combate de tus ojos, en la fecundidad de una tierra de esperanza. Asomada a tu frente poseía la certeza del futuro sin tregua, aquel que tus pasos anhelaban construir en el abismo de la vida. Levantó la mirada de la página y recordó imágenes vividas tiempo atrás cuando todavía florecía la adolescencia a la salida de aulas y conciertos, en la ilusión clandestina. Nada parecido había vuelto a ocurrirle desde que te descubrió jugando a mecer las olas en una lágrima sin límites. En el espacio que debía hacer suyo reconoció tus palabras desvistiéndola de inocencia. Un amor furtivo doblaba ahora la esquina del recuerdo y le asaltaba el grito de tu boca. Entonces pensó que no eran necesarias más palabras de rendición porque ya se había entregado sin condiciones al viento de tu noche.

Amanecía al otro lado del silencio y el alba esquivaba las rejas para inundar su pequeño secreto. Oía la vida en la frontera de su cuerpo y supo, un día más, que debía perderse en el olvido. Y, sin embargo, amar la vida por encima de todo fue el último pensamiento en cruzar su frente antes de sentir la violencia sobre su piel. La página era una interrogación insistente y recordó el gesto de tu discurso cuando iniciabas el trayecto hacia la afirmación radical de tu historia. En tus ojos brillaba la consigna nunca herida y pintabas claveles rojos sobre las paredes de la estación.

Madrid, junio de 1989.

15
Sep
08

John Keats: “Meg Merrilies”

 

La vieja Meg era gitana
y vivía en el monte:
era el brezo rojizo su lecho
y al aire libre tuvo su morada.
Negras moras de zarza por manzanas tenía,
por grosellas, simiente de retama;
su vino era el rocío de blancas zarzarrosas,
tumbas del camposanto eran sus libros.

Las ásperas quebradas por hermanas tenía
y por hermanos los alerces:
y sólo en compañía de su familia vasta,
vivió cómo le plugo.
Pasó sin desayuno más de alguna mañana
y sin almuerzo más de un mediodía,
y en vez de cenar, fijamente
contemplaba la luna.

Mas todas las mañanas, con tierna madreselva
sus guirnaldas tejía,
y cada noche, el tejo de la hondonada oscura,
cantando, entrelazaba.
y con sus dedos viejos y morenos
tejía esteras de junco,
que daba a los labriegos
al pasar por el monte.

Fué Meg bizarra como la reina Margarita,
y como de amazona era su talla:
llevó por capa el trozo de alguna manta roja,
tocóse con un mísero sombrero.
Que a sus huesos de vieja conceda Dios descanso,
pues murió ya hace tiempo.

(Versión de Màrie Montand)

Collage: Max (Sin título)

 

09
Sep
08

Federico García Lorca: “El rey de Harlem”

Con una cuchara
arrancaba los ojos a los cocodrilos
y golpeaba el trasero de los monos.
Con una cuchara.

Fuego de siempre dormía en los pedernales,
y los escarabajos borrachos de anís
olvidaban el musgo de las aldeas.

Aquel viejo cubierto de setas
iba al sitio donde lloraban los negros
mientras crujía la cuchara del rey
y llegaban los tanques de agua podrida.

Las rosas huían por los filos
de las últimas curvas del aire,
y en los montones de azafrán
los niños machacaban pequeñas ardillas
con un rubor de frenesí manchado.

Es preciso cruzar los puentes
y llegar al rubor negro
para que el perfume de pulmón
nos golpee las sienes con su vestido
de caliente piña.

Es preciso matar al rubio vendedor de aguardiente
a todos los amigos de la manzana y de la arena,
y es necesario dar con los puños cerrados
a las pequeñas judías que tiemblan llenas de burbujas,
para que el rey de Harlem cante con su muchedumbre,
para que los cocodrilos duerman en largas filas
bajo el amianto de la luna,
y para que nadie dude de la infinita belleza
de los plumeros, los ralladores, los cobres y las cacerolas de las cocinas.

¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem!
No hay angustia comparable a tus rojos oprimidos,
a tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro,
a tu violencia granate sordomuda en la penumbra,
a tu gran rey prisionero, con un traje de conserje.

*

Tenía la noche una hendidura
y quietas salamandras de marfil.
Las muchachas americanas
llevaban niños y monedas en el vientre,
y los muchachos se desmayaban
en la cruz del desperezo.

Ellos son.
Ellos son los que beben el whisky de plata
junto a los volcanes
y tragan pedacitos de corazón
por las heladas montañas del oso.

Aquella noche el rey de Harlem,
con una durísima cuchara
arrancaba los ojos a los cocodrilos
y golpeaba el trasero de los monos.
Con una cuchara.
Los negros lloraban confundidos
entre paraguas y soles de oro,
los mulatos estiraban gomas, ansiosos de llegar al torso blanco,
y el viento empañaba espejos
y quebraba las venas de los bailarines.

Negros, Negros, Negros, Negros.

La sangre no tiene puertas en vuestra noche boca arriba.
No hay rubor. Sangre furiosa por debajo de las pieles,
viva en la espina del puñal y en el pecho de los paisajes,
bajo las pinzas y las retamas de la celeste luna de cáncer.

Sangre que busca por mil caminos muertes enharinadas y ceniza de nardos,
cielos yertos, en declive, donde las colonias de planetas
rueden por las playas con los objetos abandonados.

Sangre que mira lenta con el rabo del ojo,
hecha de espartos exprimidos, néctares de subterráneos.
Sangre que oxida el alisio descuidado en una huella
y disuelve a las mariposas en los cristales de la ventana.

Es la sangre que viene, que vendrá
por los tejados y azoteas, por todas partes,
para quemar la clorofila de las mujeres rubias,
para gemir al pie de las camas ante el insomnio de los lavabos
y estrellarse en una aurora de tabaco y bajo amarillo.

Hay que huir,
huir por las esquinas y encerrarse en los últimos pisos,
porque el tuétano del bosque penetrará por las rendijas
para dejar en vuestra carne una leve huella de eclipse
y una falsa tristeza de guante desteñido y rosa química.

*

Es por el silencio sapientísimo
cuando los camareros y los cocineros y los que limpian con la lengua
las heridas de los millonarios
buscan al rey por las calles o en los ángulos del salitre.

Un viento sur de madera, oblicuo en el negro fango,
escupe a las barcas rotas y se clava puntillas en los hombros;
un viento sur que lleva
colmillos, girasoles, alfabetos
y una pila de Volta con avispas ahogadas.

El olvido estaba expresado por tres gotas de tinta sobre el monóculo,
el amor por un solo rostro invisible a flor de piedra.
Médulas y corolas componían sobre las nubes
un desierto de tallos sin una sola rosa.

*

A la izquierda, a la derecha, por el Sur y por el Norte,
se levanta el muro impasible
para el topo, la aguja del agua.
No busquéis, negros, su grieta
para hallar la máscara infinita.
Buscad el gran sol del centro
hechos una piña zumbadora.
El sol que se desliza por los bosques
seguro de no encontrar una ninfa,
el sol que destruye números y no ha cruzado nunca un sueño,
el tatuado sol que baja por el río
y muge seguido de caimanes.

Negros, Negros, Negros, Negros.

Jamás sierpe, ni cebra, ni mula
palidecieron al morir.
El leñador no sabe cuándo expiran
los clamorosos árboles que corta.
Aguardad bajo la sombra vegetal de vuestro rey
a que cicutas y cardos y ortigas tumben postreras azoteas.

Entonces, negros, entonces, entonces,
podréis besar con frenesí las ruedas de las bicicletas,
poner parejas de microscopios en las cuevas de las ardillas
y danzar al fin, sin duda, mientras las flores erizadas
asesinan a nuestro Moisés casi en los juncos del cielo.

¡Ay, Harlem, disfrazada!
¡Ay, Harlem, amenazada por un gentío de trajes sin cabeza!
Me llega tu rumor,
me llega tu rumor atravesando troncos y ascensores,
a través de láminas grises,
donde flotan sus automóviles cubiertos de dientes,
a través de los caballos muertos y los crímenes diminutos,
a través de tu gran rey desesperado
cuyas barbas llegan al mar.

Fundación Federico García Lorca

04
Sep
08

Salvador Peirats: La “Taberna roja” de Enrique Falcón y el regreso de la poesía insurgente. Poemas contra la narcotización social.

Rebelión

“De los muchos caminos con que un hombre cuenta para escapar del apaciguamiento, estos son seguramente los tres más importantes: la incondicionalidad de la lucha, el rescate de los muertos y la distorsión de la lengua. En su dimensión política, son tres formas espléndidas de encarnar la resistencia, junto a los otros hombres y mujeres de su tiempo.”

Sobre esas premisas se construyen los poemas de TABERNA ROJA, el último y recién publicado libro del poeta valenciano Enrique Falcón, sin duda uno de los máximos representantes de la actual poesía política en castellano. Si hace unos meses nos sorprendía con el volumen “Para un tiempo herido” (una antología de varios poemarios suyos publicados entre 1998 y 2008), Falcón da con este nuevo libro una nueva vuelta de tuerca a su proyecto de escritura, y a la espera todavía de que en breves meses se publique su monumental “Marcha de los 150.000.000″, un poema de más de cinco mil versos de extensión que está considerado hito de una literatura dispuesta a resistir y no claudicar. “Taberna roja” continúa el propósito inicial del autor de elaborar una trilogía (ya arrancada con la publicación, en 2005, de “Amonal y otros poemas”, y que estaría a punto de concluirse) ocupada en las “tres destrucciones de la conciencia contemporánea”: la violencia política, la tranquilización social y el miedo.

Segunda parada en este formidable trayecto, “Taberna roja” está dedicada a otro gran poeta social contemporáneo, Antonio Orihuela (nacido –curiosamente– el mismo día que nacía Falcón), y se divide en cinco calculadas secciones por las que el lector se ve conducido a través de los signos actuales de un tiempo (el nuestro) marcado por “la tranquilización de las conciencias en el contexto de una fuerte injusticia social”, tal como en diversas ocasiones ha denunciado el autor. Los poemas que se estructuran a lo largo de estas secciones (recitados y presentes anteriormente en numerosas asambleas, colectivos políticos, foros sociales y eventos públicos) parten de la convicción de que el actual control imperial del mundo opera, en términos de Toni Negri, mediante tres medios globales y absolutos: la bomba, el dinero y el éter. Y así, en la parte central de este libro, Falcón sitúa esa constatación mediante un símbolo fecundamente poderoso: la codeína (un alcaloide similar a la morfina que se encuentra de manera natural en el opio y que, en medicina, forma parte del grupo de los analgésicos narcóticos y posee propiedades sedantes suaves), todo un “signo de nuestra época” en la medida en que la señala como tiempo para el miedo, la desactivación de los conflictos y una formidable pacificación social que en determinados lugares de su obra ensayística el mismo Falcón había denomidado “codeinización”.

A propósito de un libro anterior, el poeta Jorge Riechmann ya había dejado escrito que “cuanto más se generaliza un consenso, cualquier consenso, es cuando más falta hacen escritores, pintores, músicos y poetas que –como Enrique Falcón– digan la otra verdad“. Esta modelización incómoda de la voz del poema, propia de la literatura del poeta valencano, se une en “Taberna roja” a una variada innovación técnica a la hora de montar estilísticamente sus poemas. No en vano, y en consonancia con las premisas que él mismo formula en el epílogo del libro (uno de los “manifiestos programáticos” más conocidos de este autor: “El amor, la ira”), Falcón parte de estrategias comunicativa especiales, que se multiplican en el recitado en directo, así como de esa modernidad literaria y política que puede rastrearse hasta las vanguardias históricas y hasta determinados caminos emprendidos por la lírica comprometida latinoamericana. Y en la sección inicial, que da título a la totalidad del libro, escribe: “(…) Y escarbo en las costillas de la bestia / besando lo imposible que habla en vuestra sangre: / soy el hombre que cuelga de un ombligo, / la cólera enterrada en los pozos del mundo. // Y os digo: // que la lumbre tronará por los espejos / que un caballo volteará por vuestra boca / que siempre las heridas / de todos estos hijos / saldrán casi estallando por un fundado cielo. // Sólo entonces / os he visto, / a los unos y a los otros, sangre terca unida ahora. // Desde entonces sea el hombre: // yo bramo en vuestro propio / cordón umbilical”.

Poemas memorables como “Escribir después de Auschwitz”, “Vientres de Madrid y de Bagdad” o “Receta para militares de alta graduación”, que el lector encontrará en este libro, confirman esa voluntad de unión entre insumisión y belleza, entre protesta y dignidad humanas, que críticos literarios como el mexicano Eduardo Milán han señalado repetidamente para su poesía: “No hay lugar en la obra de Enrique Falcón para ningún hombre posible que no surja del reconocimiento de la realidad arrasada del ser humano actual (…) Un desafío y una dignificación de la poesía actual; no sólo un deseo, sino todo un acto de justicia”. 

“Hoja de conquistas”, a Diana Bellessi y Eliana Ortega

las mujeres enfermas que jugaron con burros / las que cavaron tumbas en las palmas de un trueno / las sólo voz dormidas en los centros solares / las hambrientas de todo / las preñadas con todo / las hijas del golpe y de los sueños mojados / las que fijan continentes que dejaron atrás / las niñas con pimienta en sus quince traiciones / las de pan-a-diez-céntimos sin cafetería / las del turno de visita con oficios de muerte / las madres eternas de los locutorios / las arrasadas, las caratapiadas, las comepromesas / las terribles solitas en las salas de baile / las clandestinadas pariendo futuros / las oficinistas que ahogaron sus príncipes / las acorraladas / las desamparadas, las sepultureras / las del polvo sobreimpuesto y el trago a deshora / las poquito conquistadas / las niñitas vestidas con mortajas azules / las que cosen el mundo por no reventarlo / las mujeres con uñas como mapas creciendo / las hembras cabello-de-lápida / (todavía más grandes que su propio despojo) / las corresquinadas, las titiriteras, / las que tierra se trajeron atada a los bolsillos / las nunca regresadas / las nunca visibles / las del nunca es tarde / las del vis-a-vis sin un plazo de espera / las reinas en los parques y en los sumideros / todas ellas las mujeres que me llegan con todos sus cansancios, / todas, en sigilo: las amantes / y mis camaradas. 




inicio

Visitas

  • 88,730 hits

Colección Collages

collages

Comentarios recientes

max en Autor: Max
juliusss72 en Autor: Max
max en “Alma de gato…
EL VIGILANTE JURADO en “Alma de gato…
max en “Alma de gato…
maniachic en “Alma de gato…
EL VIGILANTE JURADO en “Alma de gato…

miemn0016.gif

maxblogs

8 6 5 9 10 12 14

RSS Críticas, crónicas y columnas

RSS Kike Oliva

RSS Malaika

  • no mercy Noviembre 24, 2009 noreply@blogger.com (malaika)

RSS Malicia Cool

RSS Rebelión

jazzpeq

Contenidos

Otoño Libertario en Madrid

cntmadrid
Watch videos at Vodpod and other videos from this collection.

Traducir a:

inglés

______________

francés

Email Subscription

Enter your email address to subscribe to this blog and receive notifications of new posts by email.

Blogalaxia