Archivos para Junio 2009

30
Jun
09

“Nazis en acción”

El blog del editor. Península

Entro en una librería, atravieso el territorio de los best-sellers y alcanzo la sección de Historia (narrativa). Ahí están. Al acecho. Siempre supe, como repetía mi abuelo, que habían ganado la guerra. La marcialidad de la Werhmacht, el decadente esplendor de las SS y la atroz Blitzkrieg. Observo portadas y títulos. Más de treinta libros nuevos abordan diferentes aspectos de la II Guerra Mundial. La mayoría analiza, hasta el detalle, el régimen nazi. He leído alguna de esas obras y destaco que, siendo críticos, los autores (muchos anglosajones) siguen fascinados por el nazismo. Está visto que el lector español, huérfano de la dramática experiencia que supuso para Europa la guerra 1939-1945, no quiere permanecer al margen de este acontecimiento. De los campos de exterminio a los científicos del Reich refugiados en EE.UU., pasando por La vita è bella, niños con pijamas de rayas y las novelas de Larsson. Los nazis, una vez más, han ganado la guerra y nosotros, ajenos por razones geopolíticas al conflicto, queremos ser víctimas de salón: sufrir por procuración. Península lanza, desde su atalaya, una ofensiva terrestre: Moscú, Stalingrado, Kursk y Berlín. Al mando, caballo blanco, Plaza roja, Georgi K. Zhukov, Grandes batallas de la Segunda Guerra Mundial. Leo en la faja promocional: el Mariscal de la URSS que derrotó a Hitler. Es curioso como una sencilla oración contradice el mito de la ideología liberal-capitalista. La capitulación del Reich en los diferentes frentes orientales ha quedado minimizada frente a la potencia mediática del desembarco de Normandía. La operación Overlord, el Día D, es el relato fundacional de la moderna democracia de mercado. «Los alemanes iban de gris y tú ibas vestida de azul» dice Rick (Humphrey Bogart) en Casablanca.

30
Jun
09

Gustavo Duch Guillot: “Un poquito más arriba”

Altermundo / Rebelión

-Pobres acacias indefensas. Las jirafas glotonas acabarán con ellas.

-¡Para nada! Cuando una acacia está siendo devorada por una jirafa, alerta a las otras acacias de su familia, -¡que vienen las jirafas, que vienen las jirafas!- y sus colegas acacias segregan una sustancia amarga que, egss, no les gusta nada a las jirafas, y entonces se van más lejos a buscar otras acacias distraídas.

Por eso los estudiosos de la naturaleza, como el biólogo Frederic Vester, explican que ella, la naturaleza, es la única empresa que nunca ha quebrado en unos 4.000 millones de años. Pero nosotros, los sangrecaliente, o sustituimos urgentemente nuestra empresa capitalista por una que imite a la naturaleza y su equilibrio inteligente, o nos quedan unos pocos años menos.

A esto se le llama biomimesis.

29
Jun
09

“Azul” y “Atardecer en Bierge” de Lucía Laorden

azul

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Bierge

Fotos: Lucía Laorden

22
Jun
09

“Aneto”

anetoFoto: max

Me piro al Aneto unos días. Sed buenos o no. Saludos,

19
Jun
09

José Steinsleger: “México: votar es un derecho” / “Mexicanas” de Eduardo Galeano

Rebelión

Un político llega a un pueblito de provincia, se sube a un cajón y empieza su discurso:

–¡Compatriotas, compañeros, amigos! Nos encontramos aquí convocados, reunidos o arrejuntados, para debatir, tratar o discutir el tópico, tema o asunto trascendente: mi postulación, aspiración o candidatura a la alcaldía de este municipio.

Alguien del público alza la mano.

–Señor candidato, ¿por qué utiliza usted tres palabras para decir lo mismo?

–Pues mire, caballero: la primera palabra es para las personas de alto nivel cultural, como poetas, escritores y filósofos. La segunda es para personas de nivel cultural medio, como usted y la mayoría de los que están aquí hoy. Y la tercer palabra es para las personas de nivel cultural bajo, como por ejemplo ese borracho que está allí, tirado en la esquina.

De súbito, el borracho se levanta y le dice:

–Postulante, aspirante o candidato: el hecho, circunstancia o razón de que me encuentre en estado etílico, borracho o pedo, no quiere decir, implica o significa que mi nivel cultural sea ínfimo, bajo o jodido. Y con todo el respeto, estima o cariño que usted se merece, puede ir agrupando, reuniendo o arrejuntando sus bártulos, efectos o cachivaches, y encaminarse, irse o dirigirse a la madre que lo llevó en su seno, la progenitora de sus días, o la puta que lo parió.

¿Es un chiste? Quizá. También podría ser un registro a escala de cómo fluye la realidad, allí donde el Gran Elector (los grandes medios de comunicación) no llega: candidatos que extraviaron el sentido de la política, ciudadanos que brusca y desgarradoramente recobran la lucidez.

La política es un oficio en el que algunos sirven y otros lucran. El Gran Elector sólo concede espacio a los últimos. Y luego de comerciales, los que saben: en-México-nunca-hubo-democracia. Hidalgo, Juárez y Zapata no fueron democráticos. Qué pena.

Carlos Fuentes escribió: “Todo coloniaje envilece tanto al colonizador como al colonizado… Mientras México no liquide el colonialismo, tanto el extranjero como el que algunos mexicanos ejercen sobre y contra millones de mexicanos, la conquista seguirá siendo nuestra trampa y pesadilla histórica” (introducción a Todos los gatos son pardos).

Un camino para superarla exigiría la urgente revisión de si en México hubo (o no) grandes momentos en los que se manifestó su identidad nacional (v.gr. 1810, 1857, 1910, 1994). Sin esto, el único sector con futuro será el inmobiliario: penales de alta seguridad, cárceles al paso, muros, bodegas para niños en situación de calle, y guetos urbanos con autoridades militares elegidas. La nueva-Nueva España, más Internet y celulares incluidos.

La bicentenaria idea demal gobierno mantiene su vigencia. Pero lo nuevo es, posiblemente, lo que gatilló la elocuencia del borracho: la generalizada sensación de que si alguien emplea muchas palabras para decir lo mismo, su sobriedad queda en entredicho. Por su naturaleza, la política conlleva el riesgo de que la realidad se contradiga con los hechos: criminalización de las luchas sociales, acuartelamiento de las ideas en un estado de derecho, intelectuales profundos porque son pesimistas, y politólogos que viven de los retos de la democracia.

En México existe gran confusión entre voto blanco y voto nulo. Votar en blanco debería ser el derecho a señalar con claridad que, en equis coyuntura, el ciudadano no identifica candidatos y partidos idóneos. Y votar nulo sería, sin más, el derecho a rechazar el sistema electoral vigente. Otra cosa, y muy distinta, sería el derecho de los fiscales de mesa a la anulación del voto por errores técnicos en la emisión.

El voto en blanco no existe. Si la papeleta se deposita en la urna tal como se la recibió, vale tanto como la que incluye insultos, errores y tachaduras: se anula. Cuando mucho, el acta incluye un sitio para candidatos no registrados. ¿Por qué? Porque el sistema es partidocrático: no concibe la democracia sin partidos políticos.

Con todo, el derecho a votar, por ahora, existe. ¿Por quién votar? El para qué viene antes. El derecho a votar no es concesión de los partidos políticos ni de tecnócratas dietéticos que regulan la participación ciudadana.

Abundan, asimismo, certeros diagnósticos que denuncian las limitaciones del sistema electoral. Sin embargo, tampoco disipan la niebla. ¿Votar equivale a convalidación y reformismo, o es un derecho y una conquista social?

Acerca de la abstención, nada hay que debatir: por los motivos que fuere (salvo los de salud o defunción), el llamado a no concurrir a las urnas, a no votar, coincide con algo más que tres palabras: inconsciencia política, irresponsabilidad cívica y alineación (querida o no) con los sectores elitistas y reaccionarios de la sociedad.

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Mexicanas. Eduardo Galeano, de “Espejos”
Tlazoltéotl, luna mexicana, diosa de la noche huasteca, pudo hacerse un lugarcito en el pan-teón macho de los aztecas.
Ella era la madre madrísima que protegía a las paridas y a las parteras y guiaba el viaje de las semillas hacia las plantas. Diosa del amor y también de la basura, condenada a comer mierda, encarnaba la fecundidad y la lujuria.
Como Eva, como Pandora, Tlazoltéotl tenía la culpa de la perdición de los hombres; y las mujeres que nacían en su día vivían condenadas al placer.
Y cuando la tierra temblaba, por vibración suave o terremoto devastador, nadie dudaba:
–Es ella.

17
Jun
09

Javier Cortijo entrevista a Guillermo del Toro: “En el mundo del cine abundan los vampiros con corbata”

ABC
Antes de embarcarse en el maratoniano rodaje de «El Hobbit», el cineasta mexicano nos sorprende con su debut como novelista con «Nocturna», libro de terror escrito junto a Chuck Hogan que acaba de presentar en la capital inglesa.
Habitación rojo sangre, tresillo negro cuervo y cielo gris londinense ligeramente destripador. Pocos escenarios mejores para charlar sobre vampiros rabiosamente actuales y sin pestazo a ajo victoriano. Además, con un tipo entusiasta, apasionado y desbordante como Guillermo del Toro, que acaba de presentar su primera experiencia como escritor (con la ayuda de Chuck Hogan, uno de los novelistas más prometedores del género de terror): «Nocturna» (Suma de Letras), una historia de chupasangres mutantes localizada en el Nueva York actual y que tendrá cuerpo de trilogía. Todo un banquete previo a la gran reválida como cineasta del mexicano: su proyecto en dos partes sobre «El Hobbit» de Tolkien. ¿Quién dijo bloqueo creativo?

-¿Qué le impulso a pasarse al bando literario a estas alturas de su carrera?

-La verdad es que siempre he sido tan bibliófilo como cinéfilo. De hecho, en mi casa tengo cinco habitaciones para mis libros y sólo una para películas en DVD. Es cierto que empecé a escribir esta novela hace un lustro pero en mi juventud siempre he garabateado relatos y piezas cortas, publicado un ensayo sobre Hitchcock, etc.

-Su visión de los vampiros se aleja mucho del ideal romántico y victoriano de Bram Stoker. Parecen más bien zombis infectados por un virus que criaturas eternas de la noche. Tiene que ver que el primer escritor en publicar un tratado vampírico fue un médico, Polidori?

-Pues algo de eso hay, sin duda. Cuando el vampiro empezó a ser material literario a comienzos del siglo XIX se bifurcó en dos vertientes: la científica monstruosa y la romántica. A mí siempre me interesó más la primera; de hecho en «Cronos», mi primera película, ya hablaba de esa dualidad, como también en «Blade 2». Y ahora con esta novela he querido defender el mito vampírico como si fuese un mutante zombi. De hecho los muertos vivientes de George A. Romero eran vampiros salvajes.

-¿Le fue complicado escribir a cuatro manos?

-Para nada. Yo siempre he estado acostumbrado a escribir guiones a cuatro, seis o veinte manos. De hecho, «El Hobbit» lo estamos haciendo entre cuatro personas. La colaboración entre Chuck y yo fue estupenda desde un principio, pensaba que iba a dedicarse a la parte mas empírica y yo a la lírica y casi ha acabado siendo al revés. Nos corregíamos y editábamos mutuamente sin piedad. Ni los hermanos Coen estarían tan compenetrados (risas).

-¿Teme que algunos tachen su novela de oportunista, considerando el tirón vampírico de la saga «Crepúsculo»?

-Bueno, también podría decirme que la pandemia del libro se refiere a la gripe A o que el accidente de avión fue incluido a última hora aprovechando el caso del siniestro brasileño. Lo de la moda de los vampiros siempre se ha dicho, cuando era adolescente pasó con Stephen King y la Hammer, luego con Ann Rice y películas como «Jóvenes ocultos» y ahora con «Crepúsculo» y algunas series de televisión. Seguro que en breve vemos a un vampiro en el diván de un psicoanalista, como en «Los Soprano». Será el siguiente paso. No me preocupa, yo sigo mi instinto y nada más.

-Piensa seguir con esta faceta de escritor o sólo es un «capricho» temporal?

-Sí que me gustaría seguir. Cada día procuro escribir algunos párrafos antes de meterme hasta arriba con «El Hobbit».

nocturna

-Hablando del rey de Roma, o de la Tierra Media. ¿Ya esta concienciado para lo que se le viene encima con este proyecto?

-Todavía me cuesta un poco mentalizarme pero en fin. De todas formas, estoy acostumbrado a subirme el listón. «Hellboy 2» fue más grande y costosa que ninguna otra de mis películas, incluyendo «El laberinto del fauno», y «El Hobbit» será aún más. Lo que más me divierte son los chismes en internet sobre el proyecto: que si van a ser tres películas, que si Viggo Mortensen va a aparecer… Si la última vez que vi a Viggo fue hace siglos y me dio unos pastelillos riquísimos (carcajadas).

-Usted que es un gran aficionado a los videojuegos y a las ultimas tecnologías, cree que en el cine se puede dar el caso de interactividad total que vaticina el «Project Natal» presentado por Microsoft en la reciente feria E3 de Los Ángeles?

-Eso es interesante. No puedo leer el futuro, pero creo que dentro de una década el ocio electrónico será una única plataforma que englobará cine, videojuegos, internet, blu-ray… Una sola experiencia totalmente interactiva.

-¿Y el cine 3D, la última esperanza blanca de Hollywood?

-Puede dar la sorpresa. He visto algunas cosas que no creeríais, como decían en «Blade runner».

-Entonces, en que lugar queda el «pobrecito» libro encuadernado y con papel reciclado?

-Hombre, eso siempre existirá. Quizá sólo para el coleccionista pero en fin, menos da una piedra. Yo tengo cinco mil DVDs y un centenar de LPs, por ejemplo. Si ocurre un «Fahrenheit 451» será el fin de los tiempos.

-Y la pregunta obligada: ¿habrá película de «Nocturna»?

-Precisamente he adquirido los derechos para que nadie ruede una chingada de filme. A lo mejor me lanzo y hago un tebeo en el futuro. Es triste pensar en la literatura como banco de pruebas para rodar una película. Cada soporte tiene su propia química y filosofía. Yo admiro mucho a gente como David Trueba o Gonzalo Suárez que saltan del cine a la literatura tan ricamente.

-Cree que, después de Clive Barker, la literatura de terror actual permanece algo dormida en su ataúd?

-Es posible. Como lector, confieso que compro pocas novedades y releo mucho a los clásicos. Hay cosas de autores como Ligotti o Gailman que no están mal, pero prefiero acudir a las fuentes originales y a coleccionar rarezas.

-Se le ve más cómodo y relajado promocionando un libro que una película.

-Pues es verdad. La literatura todavía tiene un componente artesanal y creativo que el cine va perdiendo a pasos agigantados. Le voy a contar algo de lo que casi no he hablado: Chuck Hogar y yo sellamos nuestra colaboración con un simple apretón de manos. Un acuerdo de caballeros, sin todo el papeleo y la burocracia de agentes y representantes de Hollywood, donde la palabra casi no tiene valor. Ahí si que hay vampiros de verdad, aunque sea con corbata (risas). Eso es lo que me gusta de este mundillo. No hay más que comparar la Feria de Francfort con Cannes, que casi es un mercado de ganado.

16
Jun
09

Juan Torres López: “La CIA no se entera”

Rebelión / CIA

Todo el mundo sabe que la Central de Inteligencia de Estados Unidos (la CIA) ha mentido multitud de veces para ocultar sus crímenes y sus felonías. Miente incluso en las cuestiones de pequeña magnitud, seguramente a causa de la costumbre. En su página web se puede leer una entrada sobre la economía española que dice: “The Spanish banking system is considered solid, thanks in part to conservative oversight by the European Central Bank” (es decir: “el sistema bancario español se considera sólido, gracias en parte a la supervisión conservadora del Banco Centra Europeo”. ¿Es posible que la CIA no se haya enterado de que el Banco Central Europeo no tiene competencias de supervisión sobre la banca de los diferentes estados miembros y que, por lo tanto, si el español es sólido sería gracias al Banco de España y no al BCE? Para mí, que los de la CIA, además de embusteros, son unos pencos.

Por cierto, los grupos de presión más importantes que según la CIA hay en España son los siguientes (¡ojo al orden!):

“Association for Victims of Terrorism or AVT (grassroots organization devoted primarily to opposing ETA terrorist attacks and supporting its victims); Basta Ya (Spanish for “Enough is Enough”; grassroots organization devoted primarily to opposing ETA terrorist attacks and supporting its victims); Nunca Mais (Galician for “Never Again”; formed in response to the oil Tanker Prestige oil spill); Socialist General Union of Workers or UGT and the smaller independent Workers Syndical Union or USO; Trade Union Confederation of Workers’ Commissions or CC.OO. Other: business and landowning interests; Catholic Church; free labor unions (authorized in April 1977); university students”

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada (Universidad de Sevilla)

15
Jun
09

“The Shock Doctrine”


(VOSE)

14
Jun
09

Entrevista al argelino Lakhdar Boumediene, detenido arbitrariamente en Guantánamo durante siete años y medio.

“Alla nada ha cambiado”

Véronique Gaymard (Radio France Internacional / Rebelión)

Lakhdar Boumediene fue arrestado en Bosnia-Herzegovina a fines de 2001 donde trabajaba para la Media Luna Roja y acusado de cometer un atentado contra la embajada de Estados Unidos en Sarajevo, junto a otros cinco argelinos. La justicia bosnia juzgó a ese llamado “grupo de los seis argelinos de Bosnia” y los liberó. Pero, a pedido de Estados Unidos, la policía bosnia los entregó a militares de ese país, que los trasladaron a Guantánamo.

Boumediene tuvo que esperar hasta el 2 de noviembre del 2008 para que un juez federal norteamericano lo declarara inocente y exigiera su liberación inmediata, así como la de otros cuatro argelinos de Bosnia. Seis meses después de esa decisión judicial, Boumediene fue liberado y trasladado a Francia. Este es su testimonio, obtenido por RFI en un hotel de la región parisina, donde reside con sus dos hijas y su mujer, a las que no había visto durante más de siete años .

Lakhdar Boumediene: Me llamo Lakhdar Boumediene, soy casado, tengo dos hijas, Raja de 13 años, y Rahma de 9 años. En Guantánamo, me llamaban “matrícula 10.005”. Era mi nombre, mi apellido, y mi dirección. Todo. Desde el 15 de mayo, fecha de mi llegada al aeropuerto militar en Francia, soy un hombre libre. Y ahora me siento verdaderamente un ser humano, de la categoría de los hombres libres, un hombre en el verdadero sentido de la palabra, sobre todo desde que volví a encontrar los seres más queridos que son mi esposa y mis hijas, a las que no había visto desde hace más de siete años.

RFI: ¿Cómo reaccionó cuando por fin salió de la cárcel de Guantánamo? L.B.: Imagínese a un hombre, prisionero por más de siete años, que se encuentra por fin libre, sin esposas en las manos. Me empecé a sentir libre solamente desde el final del viaje que me trajo de Guantánamo a Francia, porque las condiciones del viaje fueron muy duras: tenía los pies atados y las manos esposadas. No pude comer, ni beber, y el vuelo duró nueve horas sin escala.

RFI: ¿Qué pasó a su llegada a Guantánamo? L.B.: los tres primeros meses fueron muy duros, estábamos encarcelados en un campo llamado x-ray, con muros de alambres y techo de madera; cada uno tenía dos baldes, uno para lavarse y otro para orinar, y los cambiaban una sola vez por día aunque la temperatura subía hasta 38 grados.

RFI : Usted estaba físicamente muy débil cuando aterrizó cerca de París el 15 de mayo… L.B.: Había empezado una huelga de hambre en Guantánamo en diciembre del 2006, que duró hasta el 15 de mayo del 2009. Cuando llegué al aeropuerto militar en Francia, después de pasar un momento con mi mujer y mis hijas, me llevaron al servicio de reanimación y de cuidado intensivo del Hospital de Percy donde permanecí durante diez días. Al llegar a París sólo pesaba 56 kilos, mientras que mi peso antes de mi huelga de hambre era de 73 kilos.

RFI: ¿Por qué hizo una huelga de hambre? L.B.: Lo que me llevó a hacer una huelga de hambre fueron los malos tratos. Al llegar a Guantánamo, yo les dije que era inocente. Los que me interrogaban me decían: “Tu caso es un caso político, no eres un terrorista”. Sin embargo, los malos tratos se volvían cada vez más duros, más insoportables, sobre todo en 2006, después de la muerte de tres detenidos. Entonces no tenía otra alternativa que hacer una huelga de hambre. No sé porqué nos imponían esos malos tratos. Cuando yo estaba en Bosnia, me habían acusado de preparar un atentado contra la embajada estadounidense en Sarajevo. Pero a mi llegada a Guantánamo, nunca más me hicieron preguntas al respeto. Entonces cuando les decía: “Porqué no me preguntan nada acerca de las acusaciones de Bosnia-Herzegovina?”, me contestaban “no los trajimos aquí para eso”.

RFI: ¿Cuáles eran las acusaciones? L.B.: Me hacían dos preguntas. Una era sobre el funcionamiento de las organizaciones caritativas; otra, sobre los árabes que vivían en Bosnia-Herzegovina.

RFI: ¿Cómo se hacían los interrogatorios? L.B: En total vi unas 70 personas encargadas de los interrogatorios. De todos los colores, negros, asiáticos, europeos… Tuve 120 sesiones de interrogatorios. Antes de 2003, durante esas sesiones que podían durar cinco horas, podía expresarme. Les conté mi vida, desde mi nacimiento hasta mi llegada a Guantánamo y cosas sobre las personas que había conocido en Bosnia. De pronto, entre febrero y marzo de 2003, los interrogatorios se volvieron muy violentos, fue el principio de la tortura. Todo se volvió muy doloroso, me interrogaban de la medianoche hasta las 6 de la mañana, y desde la 13h00 de la tarde hasta las 18h00. Para protestar contra esas torturas, empecé mi huelga de hambre. Pero las sesiones siguieron. Me llevaban al hospital para darme los tratamientos necesarios y seguir interrogándome. Me torturaron incluso cuando estaba muy débil: me cargaba un soldado de cada lado y me hacían correr adrede, pero como yo estaba muy débil, mis pies se arrastraban y sangraban. Cuando los soldados me llevaban a mi celda, mis pies, mis tobillos y mis rodillas chocaban contra los escalones, y sangraban. Pero eso no les molestaba. Al séptimo día, el médico me pidió que dejara mi huelga de hambre o me iban a alimentar a la fuerza. Al día siguiente, cuando me llevaron a la clínica, los militares y el médico hicieron un gesto entre ellos y me inyectaron suero a la fuerza. Pero en vez de inyectarlo normalmente en la vena, se divirtieron clavándome la aguja en los huesos y en los músculos del brazo. Después de 15 minutos con este juego, entró una enfermera y me inyectó el suero en la vena.

RFI: ¿La actitud de los soldados se endureció a raíz de su huelga de hambre? L.B.: Sí. Consideraban que, como hacía una huelga de hambre, ya no podía hablar, y para ellos lo más importante era que les hablara. De todo y de nada, pero que les hablara. La prueba de eso es que el mismo médico volvió una noche durante una sesión de interrogatorio, verificó mis oídos, mis ojos, mi pulso, y les dijo: “Está bien, pueden seguir interrogándolo”. Después de 16 días se dieron cuenta de que no podían obtener nada más, entonces me dejaron. Pude ver a mis abogados por primera vez en julio o agosto de 2004. Pero eso no tuvo ningún impacto y los malos tratos siguieron cada vez más violentos.

RFI: ¿Las visitas del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) cambiaron algo? L.B.: Venían, pero no cambiaba absolutamente nada. Un simple soldado podía decir a la persona del CICR “tu te sientas allá y no hablas”. Entonces su presencia no cambiaba nada.

RFI: ¿Qué piensa de los estadounidenses? L.B.: Lo que quiero ahora es olvidar esta pesadilla y vivir en paz con mi familia. Con respecto a la administración estadounidense responsable de mi encarcelamiento, lo que es seguro es que hay un problema con cuatro personajes locos y estúpidos: Georges Bush, Dick Cheney, Donald Rumsfeld, y el fiscal general Alberto González.

RFI: ¿Tiene planes hacer un proceso? L.B.: Sí, quiero presentar una denuncia contra esas cuatro personas, aunque me lleve más de cien años. No sé si lo lograré, pero lo voy a intentar, con la ayuda de mis abogados norteamericanos en Boston. Pero no confío en la justicia de Estados Unidos para lograrlo.

RFI: Cuando el juez federal ordenó su liberación en Noviembre del 2008, ¿recibió excusas del gobierno de Estados Unidos? L.B.: Las únicas excusas que recibí, fue que me confiscaron todas mis cosas. Cuando salí de Guantánamo no me devolvieron nada: mi pasaporte argelino, mi cédula de identidad argelina, me sacaron mi anillo, el objeto que más quería, mis diplomas, mis certificados… Esas fueron las excusas que recibí.

RFI: ¿La situación ha cambiado desde la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, y tras su intención de cerrar el centro de Guantánamo? L.B.: Nada ha cambiado. Es el mismo general, el mismo almirante, son los mismos soldados, los mismos malos tratos hacia los prisioneros, ¡no ha cambiado nada!

Lakhdar Boumediene, su mujer y sus dos hijas muy probablemente se radicarán en Niza al sur de Francia donde reside la familia de su cuñada. Cuando obtenga sus documentos de residencia, Lakhdar Boumediene quiere volver a trabajar en lo que hacía en Bosnia antes de ser arrestado: una organización humanitaria.

Traducción del árabe: Aïcha Saout de MC-Doualiya

11
Jun
09

“Plancha”

plancha

(Original 35 x 25)

Colección de collages aquí

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09
Jun
09

Mujeres juzgadas por el color de su piel. Entrevista a la dirigente indígena canadiense Christa Williams.

IPS / Rebelión
Shari Nijman

Fuera de su comunidad, una mujer indígena primero es juzgada por su condición étnica y luego por su género, afirmó Christa Williams, directora ejecutiva del Servicio Público de las Primeras Naciones de Canadá. Esa organización aspira a dar poder a los indígenas canadienses a través de la educación y la creación de empleos. Particularmente en la sudoccidental provincia canadiense de Columbia Británica viven más de 200 comunidades aborígenes, o “primeras naciones”, cada una de las cuales tiene entre 20 y 3.000 miembros.
Integrante de la Nación Nlaka’pamux y experta en temas educativos aborígenes, Williams jugó un rol clave en la negociación de un acuerdo entre las primeras naciones y representantes provinciales y federales que reconocieron el derecho de los indígenas a tomar decisiones sobre la enseñanza que reciben sus hijos. IPS dialogó con ella sobre igualdad de género en Canadá y las barreras que enfrentan los pueblos originarios en todo el mundo.
IPS: ¿Cuáles son los principales obstáculos para las mujeres indígenas? ¿Pesa más su género o su condición étnica? CHRISTA WILLIAMS: El hecho de ser indígenas es el principal obstáculo. Porque dentro de nuestras comunidades las mujeres enfrentan toneladas de desafíos sociales, pero en general son muy respetadas. Pienso que fuera de nuestras comunidades una mujer indígena primero es juzgada como indígena y después como mujer. Y todos los estereotipos que giran en torno a los aborígenes son nuestra principal barrera. Hay muchos estereotipos sobre los indígenas, como que tenemos una educación limitada. Creo que también hay un estereotipo en cuanto a no apreciar o valorar la educación, y ése definitivamente no es el caso en nuestra comunidad. Y, por supuesto, cuando algunos conocen a un indígena, el abuso es siempre un estereotipo que tienen en su mente. Así que las percepciones de la gente importan. Las personas hacen juicios en base a la apariencia y el color de la piel, en vez de hacerlo en base a lo que una dice. En nuestros ancianos y en nuestra comunidad hay un conocimiento increíble al que otras personas pueden no escuchar.
Tradicionalmente, en nuestra comunidad se habla durante mucho tiempo sobre un tema antes de decidir algo. Y no siempre se llega a un acuerdo. El choque de culturas (radica en) la idea de que a la gente le gusta reunirse más rápidamente y no escuchar el final de la historia. Las barreras que existen para las mujeres indígenas son más las de la raza que las del género.

IPS: ¿Hay una gran diferencia entre la posición de las mujeres aborígenes en diversos países? CW: Por más estereotípico que pueda ser, mi punto de vista es que hay muchos desafíos, debido a otras historias. En Canadá tenemos el privilegio de contar con mujeres que lucharon muy duramente para hacernos un espacio en la sociedad, por eso tenemos esas oportunidades ya creadas. En este mismo momento, en todo el mundo hay mujeres intentando crear estas oportunidades para mujeres de otros países. Pero ellas tienen barreras mucho más grandes.

IPS: ¿Cree probable que la situación de las mujeres de comunidades originarias cambie en el futuro cercano? CW: Soy tendenciosa, claro. Así que pienso que, por supuesto, la situación de los pueblos indígenas será mucho mejor. Primero, porque estamos volviéndonos mucho más educados, y tenemos modelos que han sentado precedentes. Esto hace las cosas mucho más fáciles para quienes venimos detrás.
Y creo que, a medida que crezcamos en número, nuestra influencia también crecerá. Así que no veo (que la influencia de las mujeres indígenas) disminuya en absoluto. En cambio, la veo casi forjando un tipo de liderazgo diferente al tradicional, de los hombres. Hay un lugar para eso, y se está valorando más.

IPS: ¿Qué iniciativas nacionales se están adoptando para mejorar la posición de las mujeres indígenas en la política o las empresas? CW: Debo admitir que estoy muy centrada en Columbia Británica. Allí se están haciendo muchas cosas para promover a las mujeres y el liderazgo, pero no estoy familiarizada con la escena nacional. En Columbia Británica estamos elaborando una estrategia para desarrollar infraestructuras y brindar oportunidades de orientación para las mujeres jóvenes, a fin de identificarlas como futuras líderes.

IPS: ¿En qué pueden contribuir las mujeres indígenas con las organizaciones que no puedan otras mujeres? ¿Qué se puede aprender de las líderes aborígenes? CW: Pienso que todo el mundo aporta diferentes valores, hechos y puntos de vista. Y nosotras ciertamente estamos aportando el punto de vista indígena sobre el mundo. Pero si nos centramos en la educación, yo tengo la idea de que ésta no es solamente en el aula, con un maestro como punto central, sino que en cambio es más un proceso experiencial, con muchos maestros.
Así que habrá ancianos, pares, padres, tías y otros. Y ésta es la clase de comunidad a la que tendrán acceso nuestros hijos de modo regular, así que eso se volverá la norma.
Pienso que el enfoque diferente sobre la educación no está centrado en el maestro, sino en el alumno. Permite que los estudiantes desarrollen su propio ritmo y en aquellas áreas en las que son más competentes o están más interesados.
Incorporar a cualquier clase de sistema educativo ese punto de vista diferente será útil para los estudiantes. Y no beneficiará sólo a los estudiantes de las primeras naciones, sino a todos.

08
Jun
09

“La Maleta”, del poeta canario Pedro Lezcano.

Ya tengo la maleta,
una maleta grande, de madera:
la que mi abuelo se llevó a La Habana,
mi padre a Venezuela.
La tengo preparada: cuatro fotos,
una escudilla blanca, una batea,
un libro de Galdós y una camisa
casi nueva.
La tengo ya cerrada y rodeándola
un hilo de pitera.
Ha servido de todo. Como banco
de viajar en cubierta,
y como mesa y, si me apuran mucho,
como ataúd me han de enterrar en ella.
Yo no sé dónde voy a echar raíces.
Ya las eché en la aldea.
Dejé el arado y el cuchillo grande,
las cuatro fanegadas de la vieja…
- La hostelería es buena, me dijeron.
Y cogí la bandeja.-
Si señor, no señor, lo que usted mande,
servida está la mesa…
Yo por vivir entre los míos hago
lo que sea.
Vi a las mujeres pálidas del norte
arrebatarse como hogueras
y llevarse las caras como platos
de mojo con morena,
tanto que aquí no dejan ni rubor
para tener vergüenza…
Vi vender nuestras costas en negocios
que no hay quién los entienda:
vendía un alemán, compraba un sueco,
¡y lo que se vendía era mi tierra!
Pero no importa, me quedé plantado.
Aquí nací, de aquí nadie me echa.
(Hasta que el otro día lo he sabido,
y he hecho de nuevo la maleta.)
He sabido que pronto van a venir de afuera
técnicos de alambrar los horizontes,
de encadenar la arena,
de hacer nidos de muerte en nuestras fincas,
de emponzoñar el aire y la marea,
de cambiar nuestros timples por tambores,
las isas por arengas,
las palabras de amor por ultimátums,
por tumbas las acequias…
Si se instalan los técnicos del odio
sobre nuestras laderas,
los niños africanos, desvelados
bajo la lona de sus tiendas,
mirarán con horror las siete islas,
no como siete estrellas,
sino como las siete plagas bíblicas,
las siete calaveras
desde donde su muerte, y nuestra muerte,
indefectiblemente se proyectan.
Yo por mi parte cojo la maleta.
La maleta que el viejo
se llevó a las Américas
en un barquillo de dos proas,
¡Qué valientes barquillas atuneras!
Tienen dos proas, una a cada lado,
para que nunca retrocedan.
Vayan a donde vayan siempre avanzan.
¿Quién dijo popa? ¡Avante a toda vela!
Y yo…voy a marcharme, reculando.
Voy a dejar que crezca
sobre esta tierra mía
toda la mala hierba.
Voy a volver la espalda al forastero
que vendrá con sus máquinas de guerra
para ensuciar de herrumbre las auroras,
de miedo las conciencias…
Pensándolo mejor, voy a sacarde la vieja maleta
el libro, la escudilla, la camisa,
la batea, voy a pintar y a barnizar de nuevo
su gastada madera,
voy a quitarle el hilo y a ponerle
la cerradura nueva.
Y con ella vacíame acercaré a la Isleta,
y al primer forastero de la muerte
que llegue a pisar tierra
se la regalo, para siempre suya,
y que la use y nunca la devuelva.
¡No quiero más maletas en la historia de la insular miseria!
Ellos, ellos, que cojan ellos la maleta.
Los invasores de la paz canaria
que cojan la maleta.
Los que venden la tierra que no es suya
que cojan la maleta.
Los que ponen la muerte en el futuro
que cojan la maleta¡
Que cojan la maleta,
que cojan para siempre la maleta!

maleta

Foto: max

05
Jun
09

“Agustí Centelles i Ossó”

centelles

centelles2

Agustí Centelles i Ossó (Foto de los libros)

centelles3

Documento inédito, imprescindible para entender un aspecto de la guerra desde la mirada de un fotoperiodista.

Álbum fotográfico inédito de Centelles, uno de los padres fundadores del fotoperiodismo en España, en el centenario de su nacimiento (1909).

En enero de 1939, miles de republicanos cruzaron la frontera francesa camino del exilio. Un éxodo que vivió el fotoperiodista Agustí Centelles, internado en el campo de concentración de Bram de marzo a septiembre de ese año. Durante estos meses, Centelles escribió un diario personal (Diario de un fotógrafo. Bram, 1939, Península, 2009). Pero su espíritu de fotoperiodista lo empujó a dejar constancia gráfica de dicha experiencia.
Son muchos los testimonios literarios sobre el exilio. Lo que hace excepcional el de Centelles es que está documentado con imágenes de la acogida francesa alejadas de la versión oficial mostrada hasta ahora. En estas instantáneas, el fotógrafo retrata las infraestructuras del campo de Bram, pero sobre todo la vida cotidiana de los reclusos. Un fondo gráfico extraordinario, único en la historia del fotoperiodismo occidental, que el azar ha permitido conservar hasta nuestros días y que hoy se publica por primera vez en un solo volumen. (Texto de Ediciones Península)

Ediciones Península

04
Jun
09

“Forajido de leyenda”

04
Jun
09

Noam Chomsky habla con Nermeen Al-Mufti sobre Gaza, el capitalismo y las responsabilidades del intelectual

Al Ahram Weekly /Rebelión (Traducido por Sinfo Fernández)

Noam Chomsky: El ataque israelo-estadounidense contra Gaza fue un brutal y salvaje crimen de guerra. El término que he empleado, “israelo-estadounidense”, es exacto. Israel contó con las armas estadounidenses, violó el derecho estadounidense tanto como el internacional, y EEUU le proporcionó un apoyo diplomático e ideológico vital. El apoyo diplomático incluyó el bloqueo de los esfuerzos de Naciones Unidas para poner fin a la agresión. El apoyo ideológico implicó una cantidad abrumadora de votos en el Congreso en apoyo de esa agresión, produciéndose un acuerdo casi universal ante la idea de que estaba justificada aunque pudiera ser desproporcionada.

De hecho, el ataque carecía absolutamente de justificación alguna. La forma de plantear la cuestión –por parte del Presidente Obama, con prácticamente todos los demás siguiendo sus huellas- fue que Israel tenía derecho a defenderse frente a los ataques de Hamas. Pero no se trataba en absoluto de eso.

La cuestión es si Israel tenía derecho a defenderse por la fuerza contra los cohetes. Hay un acuerdo universal de que sólo puede utilizarse la fuerza si se han agotado antes todos los medios pacíficos. Nadie cree que los nazis tenían derecho a utilizar la fuerza para defenderse contra el terrorismo de los partisanos.

En el caso que nos ocupa, no hubo intento alguno de utilizar medios pacíficos. Una opción limitada hubiera sido que Israel aceptara un alto el fuego, pero eso es algo que jamás ha hecho. Por coger sólo el caso más reciente, en junio de 2008 se declaró un alto el fuego. Israel no se adhirió a él: porque todo el tiempo estuvo manteniendo un durísimo bloqueo, que es en sí mismo un acto de guerra, impidiendo incluso que la agencia de Naciones Unidas encargada de la misión humanitaria, la UNRWA, pudiera siquiera volver a llenar sus almacenes: “Así pues, cuando el alto el fuego acabó, no teníamos ningún alimento para las 750.000 personas que dependían de nosotros”, declaró el Director de la UNRWA, John Ging. Sin embargo, Hamas observó escrupulosamente el alto el fuego. El portavoz del gobierno israelí, Mark Regev, concedió que Hamas no había disparado un solo cohete hasta después de que Israel invadiera la Franja de Gaza el 4 de noviembre, bajo la tapadera de las elecciones estadounidenses, y matara a seis palestinos. Israel estuvo rechazando otras propuestas de alto el fuego por parte de Hamas prácticamente hasta el día del ataque.

A un nivel más amplio, Israel podría haber cesado con sus criminales actividades en la otra parte de Palestina, en Cisjordania. Hasta que lo haga, no puede poner objeción alguna a la resistencia. Dentro de Cisjordania, la resistencia es imposible. En realidad, las fuerzas militares palestinas que EEUU dirige pudieron suprimir hasta las expresiones de apoyo a los palestinos que estaban siendo masacrados en Gaza y, por ese logro, fueron muy alabados por los principales liberales demócratas cercanos a la administración Obama, como el Senador John Ferry, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

Prácticamente todo lo que Israel hace en los territorios oc upados es criminal y el gobierno israelí lo sabe. Inmediatamente después de la guerra de 1967, se informó a las más altas autoridades de Israel que debían aplicar las Convenciones de Ginebra a los territorios ocupados, por lo que cualquier transferencia de población es ilegal allí. El Ministro de Defensa Moshe Dayan concedió que los asentamientos violaban el derecho internacional pero añadió que “no hay nada nuevo en eso, por tanto continuaremos con ellos”. El Consejo de Seguridad ha condenado repetidas veces esas acciones, incluidas las que se están perpetrando ahora en Jerusalén. En 2004, la Corte Penal Mundial reafirmó la aplicación de las Convenciones de Ginebra. El Departamento de Justicia de EEUU manifestó su acuerdo en una declaración separada. La criminalidad se extiende a la mayor parte de lo que Israel hace en los territorios ocupados, siempre con la firma del apoyo ideológico, económico, diplomático y militar estadounidense.

Resumiendo , Israel tuvo amplias oportunidades para emplear medios pacíficos, de forma que no había justificación alguna al ataque israelo-estadounidense.

Y en cuanto a lo que debería hacerse, está muy claro. Durante 35 años ha habido un amplio consenso internacional respecto a un acuerdo político: un acuerdo para establecer dos estados en las fronteras internacionalmente reconocidas, quizá con “mutuas modificaciones de índole menor”, en palabras de la política oficial estadounidense previa a 1971, antes de que EEUU rompiera en esta cuestión con la opinión mundial. Desde esa época, EEUU ha venido bloqueando el consenso y aún sigue haciéndolo, incluido Barack Obama. Sólo hubo una excepción en esa postura negativa. Después de que se rompieran las negociaciones de Camp David en el año 2000, el Presidente Clinton reconoció que ningún palestino podría aceptar los términos israelo-estadounidenses, y propuso sus propios “parámetros”: un tanto imprecisos pero más posibilistas. Entonces afirmó que ambas partes habían aceptado los parámetros y que ambas habían expresado reservas. Las dos partes se reunieron en Taba, Egipto, en enero de 2001, y estuvieron muy cerca de llegar a un acuerdo. En su conferencia de prensa final, dijeron que con un poco más de tiempo podrían haber resuelto todas las cuestiones. El entonces Primer Ministro israelí Ehub Barak suspendió prematuramente las negociaciones, que nunca volvieron a convocarse. Mucho han cambiado las cosas desde 2001 pero lo esencial sigue invariable: si algún presidente estadounidense estuviera dispuesto a aceptar un acuerdo diplomático, éste podría conseguirse. El consenso internacional no es en modo alguno perfecto, pero supondría una gran mejora ante la actual situación y podría conformar una etapa hacia algo mejor, tanto para judíos como para palestinos.

Nermeen Al-Mufti: En una reciente entrevista publicada en Znet , Vd. hizo un comentario extraordinario sobre la actual crisis financiera y el capitalismo, exponiendo que el “capitalismo no puede acabarse porque nunca comenzó”. ¿Por qué el neo-liberalismo ha acabado, especialmente en EEUU y en algunos países de la UE, con la intervención estatal en la economía? ¿Y a qué riesgos se enfrentan actualmente países en desarrollo como Turquía?

Noam Chomsky : En primer lugar, hay que desmantelar esas ilusiones acerca de la intervención estatal en la economía. En EEUU, al igual que en otras economías avanzadas, la economía se apoyó muy firmemente en el dinámico sector estatal para la innovación, desarrollo, compras del sector público, rescates financieros y muchos otros métodos. Coja lo que ahora estamos utilizando tanto: los ordenadores e Internet. Durante décadas, han ido desarrollándose en gran medida en el sector estatal antes de convertirse en una fuente de beneficio privado en el mercado. Esa no es una excepción, es la norma.

La novedad en la actual crisis es la escala de la intervención estatal, especialmente a la hora de subvencionar las instituciones financieras, aunque tal intervención también ha sido habitual en el pasado. Un principio básico de lo que se llama capitalismo es que el pueblo paga los costes y asume los riesgos mientras se privatiza el beneficio.

Es verdad que se han venido abajo los cimientos intelectuales superficiales de la era neo-liberal, en especial, la hipótesis del mítico mercado eficiente, la creencia en que algunos mercados milagrosos resolverán los problemas que puedan surgir. Desde luego, los ricos nunca se han aplicado ese principio a ellos mismos. Se ungió a Ronald Reagan como el gran sacerdote del libre mercado. En el mundo real, y hasta ahora, fue el presidente más proteccionista de la historia de la post-guerra estadounidense, invitando al Pentágono a instruir a la administración estadounidense en técnicas avanzadas de producción al estilo japonés, mientras que por otras vías actuaba para asegurar la riqueza y poder del sector privado. Obama está haciendo lo mismo. Simon Johnson, ex economista jefe del FMI tiene mucha razón cuando critica a la administración Obama por seguir los dictados de Wall Street , actuando para asegurar que las instituciones que crearon la crisis permanezcan intactas. Entre los principales asesores de Obama se incluyen aquellos que comparten la responsabilidad más grave por la crisis, como la prensa de los negocios y otros han observado. Las voces más independientes, entre las que se encuentra el laureado Nóbel en economía, han sido excluidas.

Aunque la crisis estalló en EEUU se convirtió rápidamente en global. EEUU no va a salir indemne, pero puede que lo haga relativamente fortalecido con respecto a sus principales competidores, la Unión Europea y Japón. China y la India son otra cuestión.

Nermeen Al-Mufti: ¿Qué piensa de la elección de Obama? ¿Cambiará radicalmente las políticas estadounidenses?

Noam Chomsky: Las únicas expectativas que yo tenía, basadas en los antecedentes y en la campaña de Obama, eran que sería un demócrata centrista típico que abandonaría las políticas más extremas de Bush e intentaría remediar los serios daños que Bush causó a la posición estadounidense en el mundo, en parte mediante un cambio en la retórica, en parte por algunos pequeños gestos. Ese es un buen resumen de lo que ha ocurrido hasta ahora.

Nermeen Al-Mufti: Hace unas cuantas semanas, se unió a esos intelectuales que criticaron el informe de Human Rights Watch sobre Venezuela, diciendo que “ni siquiera reúne los más mínimos niveles de conocimientos, imparcialidad, exactitud o credibilidad”. ¿Cómo ve el futuro de los derechos humanos?

Noam Chomsky: Los autores del informe eran importantes expertos latinoamericanos. Me sentí de acuerdo con sus ideas centrales y por eso lo firmé. Desde entonces se ha producido un fuerte debate online entre HRW y los autores. Creo que las críticas fundamentales son apropiadas. Las organizaciones de derechos humanos han jugado por lo general un papel muy beneficioso: pongamos, por ejemplo, el caso de Turquía, donde el representante de HRW , Jonathan Sugden, desarrolló un trabajo extremamente importante y honorable que pude apreciar sobre el terreno (después fue expulsado). Pero hay ocasiones en que se dejan influir mucho por las presiones que vienen de los patrocinadores y de las grandes potencias, especialmente de EEUU.

No veo qué cuestión puede uno plantear como concepto en relación a los derechos humanos: luchar por la realización de los derechos humanos debería estar entre nuestros objetivos más importantes.

Nermeen Al-Mufti: Vd. es un filósofo importante, bien conocido, por un lado, como padre de la lingüística moderna y, por otro, como personalidad pública y política célebre por sus puntos de vista sobre la política mundial. ¿Qué piensa acerca de las responsabilidades de los intelectuales? ¿Basta con ser disidente?

Noam Chomsky: El término intelectual se usa generalmente para referirse a una gente con privilegios y con acceso a recursos que le posibilitan hacer comentarios sobre asuntos humanos. No se correlaciona necesariamente con la perspicacia o el entendimiento. En general, el privilegio confiere responsabilidad; en particular, responsabilidad para buscar la verdad y para encontrar estándares éticos. La historia revela que, en su conjunto, los intelectuales han sido siervos del poder, violando radicalmente esas responsabilidades. Siempre hay mentes independientes que se enfrentan a los crímenes de los poderosos y tratan de ayudar a las víctimas. Normalmente acaban siempre castigados, de una manera u otra, dependiendo de la naturaleza de la sociedad. La pauta se remonta a los archivos históricos más tempranos y persiste con raras excepciones, como se puede fácilmente demostrar. La Turquía contemporánea es una de las excepciones más llamativas. En Turquía, importantes escritores, artistas, periodistas, académicos, editores y otros han adoptado una inusualmente fuerte y valiente postura contra los crímenes de estado y en apoyo de las víctimas y muchos de ellos han sufrido en gran medida por su honestidad. Y han llegado muy lejos con su disidencia: se han implicado en valientes y honorables desobediencias civiles. Para mí fue un gran privilegio poder tomar parte brevemente en algunas de sus actividades. Pero este caso es raro. No voy a revisar mis actividades personales en EEUU y en algún sitio más en los últimos 40 años, pero ellos han llegado muy lejos en su disidencia. Mucho más importante es el hecho de que eso mismo ocurre, y con mucha mayor frecuencia, con gentes que permanecen en el anonimato pero que se merecen todo el reconocimiento por los progresos conseguidos en aras de la paz y la justicia con el transcurrir de los años.

Nermeen Al-Mufti: Vd. ha defendido que la aceptación del statu quo es un producto de los medios. ¿Cómo concilia sus críticas a los medios con su presencia en ellos?

Noam Chomsky: El papel de los medios en la creación de consentimiento está muy bien documentado. A propósito, la frase no es mía. Está tomada de los ensayos sobre democracia de Walter Lippmann, el principal intelectual público estadounidense del siglo XX, un progresista de la época de Wilson-Roosevelt. Lippmann describía la “fabricación del consentimiento” como una innovación en el “arte de la democracia”. Recomendaba esos métodos. Deberían utilizarse, escribió, para controlar a los “entrometidos e ignorantes de fuera” –la población en general- cuya “función” en una democracia es ser “espectadores”, no “participantes” en la toma de decisiones y en su puesta en práctica. Ese es un tema habitual entre los intelectuales de elite de sistemas socio-políticos muy cambiantes.

Como otros disidentes, no tengo prácticamente acceso a los medios dominantes ni en EEUU ni en Occidente, hablando en general.

03
Jun
09

Julio Cortázar: “A mi tocayo De Caro” (Fragmento)

Llegaré a Estambul a las ocho y media de la noche. El concierto de Nathan Milstein comienza a las nueve, pero no será necesario que asista a la primera parte; entraré al final del intervalo, después de darme un baño y comer un bocado en el Hilton. Para ir matando el tiempo me divierte recordar todo lo que hay detrás de este viaje, detrás de todos los viajes de los dos últimos años. No es la primera vez que pongo por escrito estos recuerdos, pero siempre tengo buen cuidado de romper los papeles al llegar a destino. Me complace releer una y otra vez mi maravillosa historia, aunque luego prefiera borrar sus huellas. Hoy el viaje me parece interminable, las revistas son aburridas, la hostess tiene cara de tonta, no se puede siquiera invitar a otro pasajero a jugar a las cartas. Escribamos, entonces, para aislarnos del rugido de las turbinas. Ahora que lo pienso, también me aburría mucho la noche en que se me ocurrió entrar al concierto de Ruggiero Ricci. Yo, que no puedo aguantar a Paganini. Pero me aburría tanto que entré y me senté en una localidad barata que sobraba por milagro, ya que la gente adora a Paganini y además hay que escuchar a Ricci cuando toca los Caprichos. Era un concierto excelente y me asombró la técnica de Ricci, su manera inconcebible de transformar el violín en una especie de pájaro de fuego, de cohete sideral, de kermesse enloquecida. Me acuerdo muy bien del momento: la gente se había quedado como paralizada con el remate esplendoroso de uno de los caprichos, y Ricci, casi sin solución de continuidad, atacaba el siguiente. Entonces yo pensé en mi tía, por una de esas absurdas distracciones que nos atacan en lo más hondo de la atención, y en ese mismo instante saltó la segunda cuerda del violín. Cosa muy desagradable, porque Ricci tuvo que saludar, salir del escenario y regresar con cara de pocos amigos, mientras en el público se perdía esa tensión que todo intérprete conjura y aprovecha. El pianista atacó su parte, y Ricci volvió a tocar el capricho. Pero a mí me había quedado una sensación confusa y obstinada a la vez, una especie de problema no resuelto, de elementos disociados que buscaban concatenarse. Distraído, incapaz de volver a entrar en la música, analicé lo sucedido hasta el momento en que había empezado a desasosegarme, y concluí que la culpa parecía ser de mi tía, de que yo hubiera pensado en mi tía en mitad de un capricho de Paganini. En ese mismo instante se cayó la tapa del piano, con un estruendo que provocó el horror de la sala y la total dislocación del concierto. Salí a la calle muy perturbado y me fui a tomar un café, pensando que no tenía suerte cuando se me ocurría divertirme un poco.

Debo ser muy ingenuo, pero ahora sé que hasta la ingenuidad puede tener su recompensa. Consultando las carteleras averigüé que Ruggiero Ricci continuaba su tournée en Lyon. Haciendo un sacrificio me instalé en la segunda clase de un tren que olía a moho, no sin dar parte de enfermo en el instituto médico-legal donde trabajaba. En Lyon compré la localidad más barata del teatro, después de comer un mal bocado en la estación, y por las dudas, por Ricci sobre todo, no entré hasta último momento, es decir hasta Paganini. Mis intenciones eran puramente científicas (¿pero es la verdad, no estaba ya trazado el plan en alguna parte?) y como no quería perjudicar al artista, esperé una breve pausa entre dos caprichos pera pensar en mi tía. Casi sin creerlo vi que Ricci examinaba atentamente el arco del violín, se inclinaba con un ademán de excusa, y salía del escenario. Abandoné inmediatamente la sala, temeroso de que me resultara imposible dejar de acordarme otra vez de mi tía. Desde el hotel, esa misma noche, escribí el primero de los mensajes anónimos que algunos concertistas famosos dieron en llamar las cartas negras. Por supuesto Ricci no me contestó, pero mi carta preveía no sólo la carcajada burlona del destinatario sino su propio final en el cesto de los papeles. En el concierto siguiente -era en Grenoble- calculé exactamente el momento de entrar en la sala, y a mitad del segundo movimiento de una sonata de Schumann pensé en mi tía. Las luces de la sala se apagaron, hubo una confusión considerable y Ricci, un poco pálido, debió acordarse de cierto pasaje de mi carta antes de volver a tocar; no sé si la sonata valía la pena, porque yo iba ya camino del hotel.
librocortazar
Su secretario me recibió dos días después, y como no desprecio a nadie acepté una pequeña demostración en privado, no sin dejar en claro que las condiciones especiales de la prueba podían influir en el resultado. Como Ricci se negaba a verme, cosa que no dejé de agradecerle, se convino en que permanecería en su habitación del hotel, y que yo me instalaría en la antecámara, junto al secretario. Disimulando la ansiedad de todo novicio, me senté en un sofá y escuché un rato. Después toqué el hombro del secretario y pensé en mi tía. En la estancia contigua se oyó una maldición en excelente norteamericano, y tuve el tiempo preciso de salir por una puerta antes de que una tromba humana entrara por la otra armada de un Stradivarius del que colgaba una cuerda.
Quedamos en que serían mil dólares mensuales, que se depositarían en una discreta cuenta de banco que tenía la intención de abrir con el producto de la primera entrega. El secretario, que me llevó el dinero al hotel, no disimuló que haría todo lo posible por contrarrestar lo que calificó de odiosa maquinación. Opté por el silencio y por guardarme el dinero, y esperé la segunda entrega. Cuando pasaron dos meses sin que el banco me notificara del depósito, tomé el avión para Casablanca a pesar de que el viaje me costaba gran parte de la primera entrega. Creo que esa noche mi triunfo quedó definitivamente certificado, porque mi carta al secretario contenía las precisiones suficientes y nadie es tan tonto en este mundo. Pude volver a París y dedicarme concienzudamente a Isaac Stern, que iniciaba su tournée francesa. Al mes siguiente fui a Londres y tuve una entrevista con el empresario de Nathan Milstein y otra con el secretario de Arthur Grumiaux. El dinero me permitía perfeccionar mi técnica, y los aviones, esos violines del espacio, me hacían ahorrar mucho tiempo; en menos de seis meses se sumaron a mi lista Zino Francescatti, Yehudi Menuhin, Ricardo Odnoposoff, Christian Ferras, Ivry Gitlis y Jascha Heifetz. Fracasé parcialmente con Leonid Kogan y con los dos Oistrakh, pues me demostraron que sólo estaban en condiciones de pagar en rublos, pero por la dudas quedamos en que me depositarían las cuotas en Moscú y me enviarían los debidos comprobantes. No pierdo la esperanza, si los negocios me lo permiten, de afincarme por un tiempo en la Unión Soviética y apreciar las bellezas de su música.
Como es natural, teniendo en cuenta que el número de violinistas famosos es muy limitado, hice algunos experimentos colaterales. El violoncelo respondió de inmediato al recuerdo de mi tía, pero el piano, el arpa y la guitarra se mostraron indiferentes. Tuve que dedicarme exclusivamente a los arcos, y empecé mi nuevo sector de clientes con Gregor Piatigorsky, Gaspar Cassadó y Pierre Michelin. Después de ajustar mi trato con Pierre Fournier, hice un viaje de descanso al festival de Prades donde tuve una conversación muy poco agradable con Pablo Casals. Siempre he respetado la vejez, pero me pareció penoso que el venerable maestro catalán insistiera en una rebaja del veinte por ciento o, en el peor de los casos, del quince. Le acordé un diez por ciento a cambio de su palabra de honor de que no mencionaría la rebaja a ningún colega, pero fui mal recompensado porque el maestro empezó por no dar conciertos durante seis meses, y como era previsible no pagó ni un centavo. Tuve que tomar otro avión, ir a otro festival. El maestro pagó. Esas cosas me disgustaban mucho.
En realidad yo debería consagrarme ya al descanso puesto que mi cuenta de banco crece a razón de 17.900 dólares mensuales, pero la mala fe de mis clientes es infinita. Tan pronto se han alejado a más de dos mil kilómetros de París, donde saben que tengo mi centro de operaciones, dejan de enviarme la suma convenida. Para gentes que ganan tanto dinero hay que convenir en que es vergonzoso, pero nunca he perdido tiempo en recriminaciones de orden moral. Los Boeing se han hecho para otra cosa, y tengo buen cuidado de refrescar personalmente la memoria de los refractarios. Estoy seguro de que Heifetz, por ejemplo, ha de tener muy presente cierta noche en el teatro de Tel Aviv, y que Francescatti no se consuela del final de su último concierto en Buenos Aires. Por su parte, sé que hacen todo lo posible por liberarse de sus obligaciones, y nunca me he reído tanto como al enterarme del consejo de guerra que celebraron el año pasado en Los Ángeles, so pretexto de la descabellada invitación de una heredera californiana atacada de melomanía megalómana. Los resultados fueron irrisorios pero inmediatos: la policía me interrogó en París sin mayor convicción. Reconocí mi calidad de aficionado, mi predilección por los instrumentos de arco, y la admiración hacia los grandes virtuosos que me mueve a recorrer el mundo para asistir a sus conciertos. Acabaron por dejarme tranquilo, aconsejándome en bien de mi salud que cambiara de diversiones; prometí hacerlo, y días después envié una nueva carta a mis clientes felicitándolos por su astucia y aconsejándoles el pago puntual de sus obligaciones. Ya por ese entonces había comprado una casa de campo en Andorra, y cuando un agente desconocido hizo volar mi departamento de París con una carga de plástico, lo celebré asistiendo a un brillante concierto de Isaac Stern en Bruselas -malogrado ligeramente hacia el final- y enviándole unas pocas líneas a la mañana siguiente. Como era previsible, Stern hizo circular mi carta entre el resto de la clientela, y me es grato reconocer que en el curso del último año casi todos ellos han cumplido como caballeros, incluso en lo que se refiere a la indemnización que exigí por daños de guerra.
A pesar de las molestias que me ocasionan los recalcitrantes, debo admitir que soy feliz; incluso su rebeldía ocasional me permite ir conociendo el mundo, y siempre le estaré agradecido a Menuhin por un atardecer maravilloso en la bahía de Sydney. Creo que hasta mis fracasos me han ayudado a ser dichoso, pues si hubiera podido sumar entre mis clientes a los pianistas, que son legión, ya no habría tenido un minuto de descanso. Pero he dicho que fracasé con ellos y también con los directores de orquesta. Hace unas semanas, en mi finca de Andorra, me entretuve en hacer una serie de experimentos con el recuerdo de mi tía, y confirmé que su poder sólo se ejerce en aquellas cosas que guardan alguna analogía -por absurda que parezca- con los violines. Si pienso en mi tía mientras estoy mirando volar a una golondrina, es fatal que ésta gire en redondo, pierda por un instante el rumbo, y lo recobre después de un esfuerzo. También pensé en mi tía mientras un artista trazaba rápidamente un croquis en la plaza del pueblo, con líricos vaivenes de la mano. La carbonilla se le hizo polvo entre los dedos, y me costó disimular la risa ante su cara estupefacta. Pero más allá de esas secretas afinidades… En fin, es así. Y nada que hacer con los pianos.
Ventajas del narcisismo: acaban de anunciar que llegaremos dentro de un cuarto de hora, y al final resulta que lo he pasado muy bien escribiendo estas páginas que destruiré como siempre antes del aterrizaje. Lamento tener que mostrarme tan severo con Milstein, que es un artista admirable, pero esta vez se requiere un escarmiento que siembre el espanto entre la clientela. Siempre sospeché que Milstein me creía un estafador, y que mi poder no era para él otra cosa que el efímero resultado de la sugestión. Me consta que ha tratado de convencer a Grumiaux y a otros de que se rebelen abiertamente. En el fondo proceden como niños, y hay que tratarlos de la misma manera, pero esta vez la corrección será ejemplar. Estoy dispuesto a estropearle el concierto a Milstein desde el comienzo; los otros se enterarán con la mezcla de alegría y de horror propia de su gremio, y pondrán el violín en remojo por así decirlo. Ya estamos llegando, el avión inicia su descenso. Desde la cabina de comando debe ser impresionante ver cómo la tierra parece enderezarse amenazadoramente Me imagino que a pesar de su experiencia, el piloto debe estar un poco crispado, con las manos aferradas al timón. Sí, era un sombrero rosa con volados, a mi tía le quedaba tan…///
03
Jun
09

Otra fotografía de SoyCuba sin título, y van…

palas

Foto: SoyCuba

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SoyCuba, querida, te mando una canción y besos, gordos, flacos, grandes y pequeños. Anchos y largos. Y salud, toda.

03
Jun
09

“Pincelada autobiográfica”

El blog del editor. Península

He sido lector editorial y mercenario en Afganistán; jugador de polo, barman en Positano y traficante de arte sumerio. Conozco las reglas básicas del protocolo y puedo recitar, diversas lenguas, a Ovidio, Leopardi y Baudelaire. En las montañas del opio, cerca de Kandahar, he visto huellas de Alejandro el Magno, misiles tierra-aire soviéticos silbando marchas fúnebres y niños sin niñez con miradas de espanto. Ahora, retirado, vivo en conversación con los difuntos y vigilo despachos, un almacén y la escalera de esta empresa. No añoro nada y, sin embargo, añoro todo. Las fotografías de Agustí Centelles —Bram, 1939— aparecen ordenadas en el libro La maleta del fotógrafo. El meticuloso objetivo capta la sombra del exilio: vidas que nunca volvieron a ser lo que eran. Sabañones y piojos recorren las láminas estucadas. Los guardias, en el azul Mediterráneo francés, eran altos, violentos y senegaleses. Si la fotografía no es buena es que no estás demasiado cerca, decía Robert Capa. El punto de vista es la perspectiva del mundo: la escala geométrica y moral (política) de la realidad. He conducido camiones por desiertos africanos, amanecido, drogado, en una barcaza en el delta del Mekong, enseñado Ontología en París, escrito en Granma y disparado, con precisión, armas cortas. No recuerdo, la memoria es selectiva, haber matado a nadie. El olvido y el deseo forman parte de la inteligencia humana. No recuerdo haber matado a nadie (quizá lo haya olvidado). Atravieso las páginas, primeras noches calurosas, de Une histoire de la violence au Moyen-Orient de Hamit Bozarslan (Península, en otoño). En Kandahar, años atrás, sólo servían Mecca-cola.

centelles

Fotos de Agustí Centelles

02
Jun
09

Se publican textos inéditos de Julio Cortázar. La mosca.

Edgar Borges / Rebelión

“La mosca”
“Te tendré que matar de nuevo.
Te maté tantas veces, en Casablanca, en Lima,
en Cristianía,
en Montparnasse, en una estancia del partido de Lobos,
en el burdel, en la cocina, sobre un peine,
en la oficina, en esta almohada
te tendré que matar de nuevo,
yo, con mi única vida.”

cortazar-con-gato

“La mosca” es un poema incluido en “Papeles inesperados”, el nuevo libro que contiene una extensa colección de textos inéditos de Julio Cortázar. Pero la mosca también es el monstruo más pequeño de todas las pesadillas cotidianas. Quién sabe si en realidad todas las moscas no sean más que una misma mosca que ha vivido a través de los tiempos burlándose de sus pretendidos asesinos. ¡La mosca! ¡Qué problema tan minúsculamente grande es la mosca! ¿Quién no se ha sentido desafiado por una mosca? Y cuando (por fin), con discreta puntería, la logramos derribar, al poco rato vuelve otra y ocupa el mismo territorio de reto del anterior enemigo. Incluso, me ha llegado a pasar que, cuando me acerco al suelo (con la excusa de que se cayó algo), jamás encuentro el cadáver del insecto terrorista.

No tengo la menor duda. Las moscas fundaron el más discreto y sofisticado sistema terrorista. Ellas no tienen otra función sino arruinarnos la vida. Y nos la arruinan casi sin darnos cuenta. A José Saramago le preocupa el indiscreto poder de Silvio Berlusconi; yo pienso que más peligrosas son las moscas que vuelan alrededor del primer ministro italiano. O la mosca que el otro día me paró en la calle y me dijo (con cara de mosca seria): “¡Tú a mi no me engañas; ya sé que esos papelitos que llevas debajo del brazo no sirven para nada!” Eso me recordó que muchos gobiernos fascistas quemaron libros. Y otros gobiernos, menos fascistas, en sus formas, callaron. Hoy, en este siglo XXI del resplandor tecnológico, la mosca sigue volando alrededor de la vida (y de la idea de evolución). Es posible que antes de los humanos estuvieran las moscas. O la mosca. Y que su maniático vuelo tuviera como objetivo milenario alborotarnos la rabia. Y recordarnos la basura (la ignorancia circular, el primitivismo).

Un amigo dice que tenemos un pasado poblado de dinosaurios. Eso es cierto, pero quizá la responsable de la reconocida amargura de los dinosaurios fuese la mosca. Especula una amiga que una mosca se fue persiguiendo a Arthur Rimbaud hasta África. Otra amiga cuenta que Mafalda odia la sopa por culpa de una mosca surfista. La mosca tiene el poder de estar en todos los espacios en un mismo segundo. Como si su misión fuera la de “cubrir de mierda” todos los tiempos. La ciencia debería estudiar el poder omnipresente de la mosca.

Hace poco (como cada cierto tiempo) aparecieron muertos varios mendigos. El cartero asegura que, un minuto antes de la muerte, cada víctima fue visitada por una mosca. Tal vez haya sido la misma mosca que se burló de la única vida de Julio Cortázar y que ahora, en este justo momento del impostergable café, se aproxima, en vuelo suicida, directo a mi consciencia.

02
Jun
09

El cofre de Candy

cofre2

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cofre5

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cofre4

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cofre3

 Fotos: max




Que te muerde…

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