13
Jul

“El sombrero”

Foto:max

Me marcho unos día al pirineo aragonés piolet en ristre para que descanséis de todos los peñazos que os coloco aquí. Os dejo una semanita libre para que empleéis en lo que os apetezca y recuperéis ese librillo o esa peli que tenéis en espera. Hala. Y no os portéis bien que el infierno ese que dicen que existe es un camelo y no un caramelo.

Buena semana y muchos besos.

12
Jul

Nicholas Carr: “¿Está Google estupidizándonos?”

Rebelión

“Dave, para. Para, por favor. Para, Dave. ¿Vas a parar, Dave?” Así suplica la supercomputadora HAL al implacable astronauta Dave Bowman en una famosa y fantásticamente conmovedora escena casi al final de 2001: Una odisea del espacio, de Stanley Kubrick. Bowman, tras haber sido enviado a la muerte en el espacio interplanetario por la máquina descompuesta, está tranquila y fríamente desconectando los circuitos de memoria que controlan su “cerebro” artificial. “Dave, estoy perdiendo la mente —dice HAL, con tristeza—. Me estoy dando cuenta. Lo estoy sintiendo.” Yo también me estoy dando cuenta, lo estoy sintiendo. En los últimos años he tenido la incómoda sensación de que alguien, o algo, ha estado jugueteando con mi cerebro, cambiando el esquema de su circuito neural, reprogramando la memoria. No es que esté perdiendo la mente —hasta donde puedo decir—, pero me está cambiando. No estoy pensando del modo que antes lo hacía. Me doy cuenta sobre todo cuando leo. Antes me era fácil sumergirme en un libro o en un artículo largo. Mi mente quedaba atrapada en la narración o en los giros de los argumentos y pasaba horas paseando por largos tramos de prosa. Ahora casi nunca es así. Ahora mi concentración casi siempre comienza a disiparse después de dos o tres páginas. Me pongo inquieto, pierdo el hilo, comienzo a buscar otra cosa que hacer. La lectura profunda que me venía de modo natural se ha convertido en una lucha.

Creo que sé qué está pasando. Desde hace ya más de una década, he estado pasando mucho tiempo en línea, buscando y navegando y a veces añadiendo a la gran base de datos de Internet. La red ha sido una bendición para mí como escritor. Puedo hacer en minutos la investigación que en un tiempo requería días en salas de la biblioteca o de las publicaciones periódicas. Unas pocas búsquedas en Google, algunos “clics” rápidos en hiperenlaces(1) y obtengo el dato revelador o la cita sucinta que andaba buscando.

Incluso sin estar trabajando, es muy probable que esté hurgando en la espesura de la información de la Red: leyendo y escribiendo correos, escaneando titulares y blogs, viendo videos y escuchando podcasts o sencillamente saltando de enlace en enlace. (A diferencia de las notas al pie, a las que muchas veces se asimilan, los hiperenlaces no sólo señalan obras que guardan relación con el tema, sino que lo lanzan a uno a ellas.) Para mí, como para otros, la Red se está convirtiendo en un medio universal, el conducto de casi toda la información que fluye a mis ojos y oídos y entra en mi mente. Las ventajas de tener acceso inmediato a un almacén tan increíblemente rico de información son muchas y éstas han sido ampliamente descritas y debidamente aplaudidas. Clive Thomson escribió en Wired: “La retentiva perfecta de la memoria de silicón puede ser una enorme ayuda al pensamiento.”

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11
Jul

Cannonball Adderley: “Jive Samba”

“Jive Samba” (1963)

11
Jul

Mariló Hidalgo: “¿Cómo se vende una guerra?”

“Vender la guerra 1″

La noticia saltó a los medios de comunicación de todo el mundo: Cuando Iraq invadió Kuwait en agosto de 1990, unos soldados sacaron 312 bebés de las incubadoras del hospital Al-Addam y los dejaron morir en el suelo. Un grupo de testigos declaró ante el Comité de Derechos Humanos del Congreso de EEUU sobre lo ocurrido. Entre ellos una joven de quince años que describió con todo detalle el suceso. El hecho impactó de tal forma en la opinión pública que influyó de manera determinante en el apoyo de los congresistas a la invasión. Incluso el presidente norteamericano Bush citó esta historia hasta seis veces en uno de sus discursos. Se trató en un foro internacional de la ONU y dos días después esta organización aprobó la intervención militar.
Cuando los iraquíes abandonan Kuwait, miembros de la Organización Mundial de la Salud llegan a dicho hospital y no observan apenas daños. Las incubadoras están en su sitio. Preguntan al personal y dicen que ese hecho no ha tenido lugar nunca. Son enviados observadores al lugar y llegan a la conclusión de que la cifra de niños muertos tras sacarlos de las incubadoras les parece excesiva. Nada parece encajar. Amnistía Internacional, que había realizado la denuncia, la retira y la niega. Médicos de distintas nacionalidades que estuvieron en Kuwait durante la ocupación también niegan que se hubiese producido un hecho así. Nadie confirma aquello. ¿Qué pasó realmente?.
Unos años después y como resultado de un impresionante trabajo de investigación realizado por la cadena canadiense CBC ve la luz el documental “Vender la guerra”, que en nuestro país fue emitido por La 2 de TVE -pasando totalmente desapercibido-. En él se explica cómo se llevó a cabo paso a paso una de las muchas campañas que se pusieron en marcha en EEUU para inclinar a la opinión pública a favor de la guerra de Iraq.

“Vender la guerra 2″

Analizan la noticia que saltó a las páginas de los periódicos de todo el mundo y también las “piezas” que no tenían encaje en aquella versión. En “Vender la guerra” se explica en sólo veintitrés minutos cómo se crea esta campaña previamente pagada por una ONG llamada “Ciudadanos por un Kuwait Libre” con diez millones de dólares y elaborada por una empresa de publicidad norteamericana. En el documental aparece el ejecutivo de la empresa y dice ante la cámara que como la ciudadanía de EEUU no reaccionaba se preguntaron: ‘¿Qué podemos hacer para convencerles de la necesidad de una intervención?. Había que hacerles ver que Sadam era un loco peligroso al que había que parar’. Casi sin inmutarse explica cómo se les ocurrió el montaje de las incubadoras y cómo llevan como testigo estrella a una adolescente a la que aleccionaron debidamente y que resultó ser la hija del embajador de Kuwait en EEUU -algo que desconocían los congresistas-. Este es uno de los ejemplos -muy bien documentados- que recoge el periodista Pascual Serrano en su libro “Medios violentos”. Todos ellos le sirven de base para explicar cómo se prepara mediáticamente el terreno para justificar una guerra. “Convencer a la ciudadanía de un país no debería ser tarea fácil. Para hacerlo, sin duda ayuda que los ejércitos no estén formados mediante reclutamiento forzoso y sean soldados profesionales y remunerados. Pero la política de comunicación, los razonamientos con los que se justifique la intervención y el grado de disposición a la causa que presenten los medios es fundamental. Todo ello requiere un período progresivo de trabajo ideológico previo al primer disparo”.

“Vender la guerra 3″

(Leer completo)

10
Jul

“M. L.”

Foto: max

10
Jul

Pablo Jato: “Cumbre del G-8: Estómagos llenos y promesas”

El Clarín de Chile

Entrantes: Un suculento desfile de promesas vacías y palabras huecas cubiertas de una fina capa de la más pura y exquisita hipocresía. Maíz relleno de un modestísimo caviar. Salmón ahumado y erizo de mar, sacado del agua por niños hambrientos sonrientes. Tartaleta de cebolla y bulbos de azucena y ajedrea.
Primer plato: Las esperanzas de futuro, rellenas con esponjosos informes catastróficos. Ternera de Kioto, la más cara del mundo, cubierta con miradas de las familias hambrientas de Somalia y bañada en algas y condimentada con espárragos y salsa de sésamo, tacos de atún con aguacate, salsa de soja y shiso, sopa de almejas, congrio con azucenas y vinagreta de soja, langostinos, rollitos de anguila a la plancha envueltos en bardana, boniatos, gobio frito en aceite de soja, y rociado con lágrimas de miles de seres humanos.

Entreplato: Revuelto de estadísticas sobre el cambio climático, condimentada con los comentarios jocosos de Berlusconi. También sopa de mariscos. Ensalada de lobys.

Segundo plato: Acuerdos sobre el Co2 con una fuerte salsa de mentira clásica. También pescado del Pacífico a la plancha con vinagreta de pimienta, rodeado con la piel de 800 millones de muertos seleccionados cuidadosamente entre la más estricta pobreza.

Tercer plato: Cordero inocente, relleno con el alma de 11 millones de niños que mueren de hambre cada año, hierbas aromáticas, trufas negras y salsa de piñones. Ensalada de derechos humanos con salsa china.

Postre: Los sucesivos precios del barril de crudo, al alza, con un verde y aromático tinte de beneficios bancarios desmesurados. También, protestas callejeras variadas contra la cumbre, agridulces, tabla de quesos con miel de lavanda y frutos secos y degustación Fantasía del G-8. Galletas de ONG.

Café y dulces rellenos de fruta. (ninguna lanzada en las protestas)
Ningún transgénico. ¿Alguien bendijo la mesa?
Se lo comieron todo. ¡Tenían hambre, los pobres!
El vino: sangre de guerra, cosecha del… ¿qué guerra fue la mejor? ¿Será Lacrima Chriti?

Hablan los poderosos con la boca llena, llena de manjares, de promesas absurdas, de risas insultantes. Llenan sus bolsillos a dos manos, mientras vacían nuestra despensa, nuestras cuentas bancarias, nuestras ilusiones. Hablan con la boca llena, pero no dicen nada. Nunca dicen nada.

El banquete del G8 es sin duda el banquete más horrible y obsceno de la historia. Sabor a desprecio, a lujuria, ambición sin límites. Banquete amargo de reyes, ante la mirada atónita de millones de niños que mueren, mujeres y hombres que mueren… cada segundo, a cada cubierto. Ha sido un insulto no solo para los millones de hambrientos de este planeta, si no para todo aquel que se considere ser humano. Ha sido un insulto a la humanidad entera. ¿Y por qué lo hacen? Porque pueden. Las protestas no llegan ya a las alturas en las que viven. Las críticas no les quitan el hambre, ni les quitan el sueño. Ya no. Entre tanta orgía culinaria han devorado su propia alma sin darse cuenta.

El banquete es sin duda la prueba de que en realidad estos poderosos solo quieren eso, comer como reyes sin que les importe el resto de los mortales. Se comen nuestra alegría, se comen la verdad, devoran religiones y pensamientos, ideales y consignas. Se comen las libertades como si fueran alitas de pollo. Alas que deberían ser de libertad. La paloma de la paz es un adorno grotesco en el centro de la mesa y sus muslitos, raquíticos, solo alimentan el ego. Se comen nuestras ganas por un mundo mejor, nuestra lucha diaria, nuestros salarios… como si fueran eso, platos en un inmenso banquete. Se comen el mundo. Nuestro mundo.

Ninguno se levantó de la mesa y se negó a comer. Ninguno consideró aquello una insolencia. Nadie lo vio inapropiado. Ningún líder, de los que gobiernan el mundo, dejó el cubierto en su sitio ni trató de convencer a nadie para que mostrara al mundo su rechazo.

Son tan tontos, que ninguno ha calculado la cantidad de votos que hubiera ganado de haberlo hecho. El mundo entero hubiera apoyado como a un héroe, a cualquiera de los G8 que se hubiera negado a comer, que hubiera tenido si quiera un gesto, una palabra para los hambrientos. Seguramente aluno se levantó para vomitar y poder seguir comiendo. Saciados hasta el límite y más allá. Hambre de manjares, de posesiones, de poder… y vomitan poder para repetir trono una y otra y otra vez. ¿Y estos son los que iban a juzgar o castigar a Mugabe? ¿Son ellos los que quieren controlar la justicia del tribunal internacional? Me pregunto cuántos de estos poderosos llevan crucifijo. Cuántos se atreven a ir a misa. Pero ¡qué estoy diciendo, si el Papa come así todos los días! Seguro que alguno se robó los cubiertos y los ceniceros.

El G8 ha perdido toda credibilidad, toda legitimidad moral. Ha perdido el norte, aunque el sur hace tiempo que lo tienen olvidado. ¿Cuánta gente más debe morir de hambre para poder seguir poniendo la mesa y el mantel a estos poderosos? ¿Cuántos niños deben sufrir para que estos señores, amos del mundo, puedan seguir comiendo de esta manera? ¿Cuánta sangre más debe derramarse? Cuántos ríos de tinta deben denunciar lo mismo, una y otra vez… sin resultado.

Reto a cualquiera de los líderes del G8, a que vaya en persona a visitar a alguna familia de las que mueren de hambre, una cualquiera, y le explique la razón de este banquete. Reto a cualquiera de ellos a que se atrevan a ir con esa gente, simplemente a contarles qué comieron esa tarde, mirándoles a los ojos.

Este banquete ha desenmascarado al poder. Lo peor del caso es que el rostro terrible e inhumano que hemos visto tras la máscara, ya no nos asusta. Y mientras el mundo entero se come la noticia de este banquete repugnante, ellos hacen la digestión con una sonrisa de placer. Sonríen satisfechos.

Me pregunto quién les ha puesto en el poder.

09
Jul

Rossana Rossanda: “Hannah, Elfride y Martin”

Rebelión

¿Quién de nosotros, lectoras y lectores de Hannah Arendt, no ha experimentado una cierta antipatía hacia Elfride, la mujer de Martin Heidegger, nazi y antisemita, quien le impidió vivir abiertamente su pasión por la joven estudiante hebrea , él, tan reprobable como fascinante maestro, ella, tan hermosa e indefensa que bebía sus palabras? Y él, que la ase y la besa durante un paseo en el bosque, le envía inmediatamente después una carta de excusas, pero apasionada. A ésta le seguirán otras, a lo largo de una relación que duraría algunos años. Como todas las cartas de amor, con excepción de las de los poetas, y aún las de estos con reparos, las de Martin no valen gran cosa. Martin no lo es, si bien se deja llevar por las efusiones líricas y quizá hace algunos pinitos con los versos, mientras que las cartas de Ana son las propias de un corazón joven y de una mente joven en sus pasiones primeras. Al ser ambos –según piensa ella- personas especiales, Hannah acepta convertirse en la amante secreta de una comedia burguesa, encontrarse en otro lugar, a escondidas, en alguna ciudad próxima a donde él ha de acudir para este o aquel seminario, tomando trenes diferentes, encontrándose en hoteles apartados. En Friburgo, entre tanto, él le sugiere que ella pase cada noche a las diez por delante de su casa y si ve que hay luz en una determinada ventana eso quiere decir que Martin puede escaparse durante una hora y ella no tiene más que esperarlo en un determinado banco público. Si está a oscuras, paciencia, se verán al día siguiente, o dos o tres después. Martin está casado y tiene dos hijos, no tiene la intención de arriesgarse, y Hannah no pretende otra cosa que ser amada, no es una mujer que pusiera nunca pretextos, y sabe que Elfride es, como todas las mujeres, necesaria, no genial, exigente, celosa.

En esta historia Hannah tiene toda nuestra simpatía, unida a una cierta compasión por la vileza del genio enamorado y a la convicción de que Elfride debía ser la típica bruja. Después de algunos años, sin embargo, Hannah se harta, rompe sin escenas y se marcha. Tendrá, primero con Gnther, y después con Blücher ,una vida conyugal libre, una casa para los amigos. Partirá en su momento hacia los Estados Unidos, seguirá de lejos el compromiso de Heidegger con el Partido nacional socialista, al que se afilia en 1933 junto con su mujer, y después su acceso al cargo de rector y el famoso discurso, y la prohibición de que los hebreos, entre ellos Husserl, que le había dado la cátedra, pudiesen entrar en la biblioteca. Después, su abandono del cargo, los nazis son demasiado ignorantes, - único vicio que él les reprocha- y su dedicación a pensar y a escribir, convencido de la superioridad de su misión. Para lo cual, Elfride ha construido una cabaña en la montaña, en mitad de los bosques, donde el filósofo encontrará el necesario recogimiento, junto a la comodidad de la que ella le provee. También de las casas de la ciudad, primero una, después otra, más grande, después aquella otra para cuando sean viejos, se encarga Elfride, las diseña, las amuebla, las surte de todo, domésticos incluidos. Martín estudia , piensa, escribe, enseña y viaja, no se compromete ni se descompromete con el Partido nacional socialista, no tendrá jamás una palabra de condena por el exterminio de los hebreos, que achaca a la dominación de la técnica, convertida en algo decisivo para la vida y para la muerte, contra la amada naturaleza. En su larga correspondencia con Jaspers, Hannah lo juzga sin alegría, sabe que es un gran mentiroso, y aún peor que eso. Intrigante sin límites, cuanto sea preciso, en la academia. Después sobrevendrá la guerra, que pasa sobre la pareja Heidegger sin grandes males, salvo que sus dos hijos son hechos prisioneros en el frente ruso, pero regresarán en el 47 y en el 49. Entre tanto, en 1946, Heidegger es suspendido como docente. La suspensión durará tres años. En Nueva York , Hannah y su marido se lamentan de que su obra no sea conocida y en 1950, cuando a Hannah se le encomienda una tarea de investigación sobre el patrimonio cultural hebreo en Alemania, decide ir a encontrase con aquel su viejo amor de Friburgo, para estrecharle la mano. Le escribe: estoy aquí. Él le responde invitándola a cenar a su casa. Han transcurrido tantos años y una guerra, son ahora dos vidas lejanas, Hannah acepta. No sabe que Martin ha creído conveniente informar a Elfride tan solo ahora de aquella historia que había tenido con ella, y se encuentra en la mesa de una señora muy enfadada que no les ahorra un sermón de reprimenda ni a ella ni a su marido. Ella baja la cabeza. Le ayudará a publicar sus obras en inglés y en los Estados Unidos, le enviará sus libros sin recibir de él una nota de acuse de recibo ni comentario alguno, pero entre ellos, no dejará nunca de haber una correspondencia cortés.

Cuando, fallecidos ambos, Mary Mac Carty, que fue amiga de Hannah y gestionó su herencia literaria, permite consultar la correspondencia harendtiana conservada en la Biblioteca del Congreso a una joven estudiosa, y ésta publica con cierta animosidad la correspondencia juvenil entre ambos, George Steiner ataca acerbamente a Arendt y a su marido, culpables, según él, de una sórdida aventura amorosa y para colmo entre dos hebreos y un nazi. Steiner es de los que no perdona a Hannah Arendt su Eichmann en Jerusalén .

Esta es la historia. Para mí, al revés que para Steiner, la figura de Hannah se engrandece con el gesto hacia el Heidegger caído en desgracia. Ella no reniega nunca de su pasión juvenil, de los horizontes que las lecciones de él le habían abierto, sabe que es un gran pensador moralmente nulo. No lo disculpa, lo ayuda. No es frecuente que se tenga la fuerza y la generosidad de Arendt , que son también su libertad: no se considera víctima, no sufrió, sino que eligió, puede seguir siendo amiga. Se nos puede ocurrir pensar qué tipo de pareja hubieran sido si él hubiese tenido algo de la rectitud de ella. Pero no la tenía. Y estaba Elfride.

Acaban de publicarse ahora en Alemania y en Francia las cartas que Martin escribiera a Elfride desde que la conoció hasta su muerte –una selección a cargo de la sobrina de ella, Gertrud, clara en su método y en su forma (Martin Heidegger, Mein liebes Seelchen!, 2005 Deutsche Verlags-Anstalt, Munich, 2008). No hay reproches, no hablan de política, no juzgan la guerra; son, por así decir, antisemitas normales –nazis ordinarios-. Pero en las cartas de él y en las pocas notas que las acompañan, Elfride aparece distinta de cómo habíamos pensado –el hermoso perfil pensativo, el velo blanco de esposa sobre sus cabellos, dulce y decorosa, aquélla sobre la cual toda la tribu hará pìña. Complicada. Fuerte. Sufrida.

Martin la había encontrado después de la guerra, que él no había pasado en las trincheras sino en un despacho. Elfride Petri es una joven protestante, él es católico, debía ser ordenado pero había dejado la teología por la filosofía. Eso era un problema para sus respectivas familias, por lo que al año siguiente se casan civilmente, por el rito católico y por el rito protestante, tres veces seguidas, para acallar la polémica por parte de sus parientes. Estamos aún en guerra y la vida es dura y difícil. En 1919 nace el primogénito, Joerg. Un año después, el segundo, Hermann.

Permanecerán juntos desde entonces hasta la muerte, Martin y la “almita mía querida”, que es como comienzan casi todas las cartas. En italiano [a diferencia del castellano], “alma” no tiene diminutivos (ni “almita”, ni “almilla”, ni “animucha”, y menos aún “almuca”; la “anímula” del emperador Adriano (1) no pasó a la lengua vulgar). Pero en alemán, sí, Seele tiene un diminutivo, seelchen, y se refiere a aquello que se tiene más adentro, aquello a lo que siempre se vuelve, la Heimat, el almo suelo donde arraigan las raíces, donde encontramos apoyo y sosiego, lo sagrado y lo esencial: un sentimiento muy germánico. Martin piensa en serio que Elfride es el indestructible fundamento interior sobre el cual puede apoyar su pensamiento que es lo único que importa , su misión en el mundo. Lo había decidido tan firmemente que cuando sucede que ella le confiesa, declarándose “desgarrada”, que tiene una relación con un médico amigo de ambos, y del cual está embarazada, Martin despacha el asunto deprisa con un “naturalmente, yo lo había comprendido, me sorprendía que tú no me lo dijeses, pero no te sientas desgarrada, él no vale nada, no te preocupes por esto, no perdamos el tiempo hablando de ello”. Cuando ella pare en 1920 al hijo del otro, le desea que se restablezca rápidamente, pregunta cómo es el pequeñín y lo considerará siempre como otro hijo suyo. La paternidad biológica no le interesa (y no está equivocado) porque ha nacido dentro de ella a quien está ligado y que está a su vez ligada a él, más allá de las contingencias de este género. Será Elfride la que le diga a Hermann en un cumpleaños de adolescente que Martin no es su padre natural, imponiéndole que no se lo diga a nadie, cosa que él respetará hasta la muerte de sus padres. Es él quien se cuida actualmente de las obras de Heidegger.

No hay, o no han sido hechas públicas, o Martin las ha tirado, cartas de Elfride a él. ¿Pero cómo se habrá tomado ella aquélla su longanimidad de ideas, tan semejante a la indiferencia? Tanto más cuanto que se percatará pronto de que él miente tanto como vive, y le niega en redondo lo que ella percibe, es decir, que se echaba en los brazos de otras muchas mujeres, más o menos jóvenes y hermosas, pero inteligentes y admirativas de su genio, y más tarde, preferiblemente de rancio abolengo, princesas o condesas. Le confesará tan solo en 1950, al escribirle tras la visita de Arendt una carta en la cual la llama, y es la única vez, mi querida mujer, que en cuanto ha alcanzado a los pensamientos más elevados sobre la absolutidad del ser, aunque esté en casa incluso en correspondencia con ella, siente nacer un deseo irresistible, corpóreo, carnal por una de aquellas hermosuras. O bien, al contrario, habrán sido ellas mismas la fuente de su creatividad, indispensable, pero a condición de poder contar con aquel fundamento interno que es ella, Elfride. Por eso, no le había dicho nunca la verdad. Y después se sentirá aliviado, y continuará, impertérrito, hasta que un ataque lo abata junto a su última amante, y Elfride deberá ir a recogerlo. Ahora, anotará, estarán juntos hasta el fin de sus días

Entre las cartas de Martin, que ella confía para su publicación a la sobrina Gertrud, Elfride añade una nota al dorso de una de ellas: es la típica misiva que enviaba también a sus otras numerosas amantes. Quizá no las llamaba a todas “almita mía”, no las denominaba “mi santa”, pero, como anota Alain Badiou en la edición francesa, aquel diminutivo, aquel Seelchen, subraya como siempre la pequeñez del otro, en este caso de la preciosa otra, frente a la grandeza de su propio pensamiento. Que tiene como par tan solo el Wesen, el ser, el destino del pueblo alemán. Lo demás es por completo secundario, aun cuando él se sostenga sobre ello. Cuánto sea lo que Elfride haya compartido, cuánto sea lo que haya padecido, y cuál haya sido la fuerza de su indiferencia interior respecto de los golpes que le infligía aquel su inoxidable “muchacho”, no se puede llegar a saber.

Queda el interrogante sobre la posibilidad de una gran filosofía en una criatura como Martin Heidegger, tan desprovista de percepción sobre la alteridad. De las mujeres que amaba, de la compañera que había elegido para sí, y de la que tenía necesidad; imaginárselo con relación a los nazis, a la guerra y a los hebreos. Grandísimo pensador ciego como murciélago, es un bello oxímoron.

08
Jul

José Bulevar / Una cancioncilla para SoyCuba y el G-8 con palita en mano.

Foto: max

José Bulevar en MySpace

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Una cancioncilla para SoyCuba: “Oleo de una mujer con sombrero” de Silvio

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Foto: REUTERS

Aquí están, doblando el lomo, con dos cojones, si, ella también, y cada uno una palita de playa. No miran a la cámara para que no les reconozcan los vecinos de su portal. Y fíjense en el montoncito de tierra encima de ese pañito tan bien colocado a sus pies… Vamos, y luego dicen que estoy de mal humor. Y el título de la noticia es “Los líderes de G-8 trabajan contra el cambio climático”. Pá liarse a hóóóóóstias…

07
Jul

Chuck Berry, 13 de julio en Córdoba / J.J. Cale: “Tijuana”

Chuck Berry’s music has transcended generations. He earns respect to this day because he is truly an entertainer. Berry, also known as “The Father of Rock & Roll”, gained success by watching the audience’s reaction and playing accordingly, putting his listeners’ amusement above all else. For this reason, tunes like “Johnny B. Goode,” “Maybellene” and “Memphis” have become anthems to an integrated American youth and popular culture. Berry is a musical icon who established rock and roll as a musical form and brought the worlds of black and white together in song.

Born in St. Louis on October 18, 1926 Berry had many influences on his life that shaped his musical style. He emulated the smooth vocal clarity of his idol, Nat King Cole, while playing blues songs from bands like Muddy Waters. For his first stage performance, Berry chose to sing a Jay McShann song called “Confessin’ the Blues.” It was at his high school’s student musical performance, when the blues was well-liked but not considered appropriate for such an event. He got a thunderous applause for his daring choice, and from then on, Berry had to be onstage.

Chuck Berry: “Johnny B. Goode”

Berry took up the guitar after that, inspired by his partner in the school production. He found that if he learned rhythm changes and blues chords, he could play most of the popular songs on the radio at the time. His friend, Ira Harris, showed him techniques on the guitar that would become the foundation of Berry’s original sound. Then in 1952, he began playing guitar and singing in a club band whose song list ranged from blues to ballads to calypso to country. Berry was becoming an accomplished showman, incorporating gestures and facial expressions to go with the lyrics.

It was in 1953 that Chuck Berry joined the Sir John’s Trio (eventually renamed the Chuck Berry Combo), which played the popular Cosmopolitan Club in St. Louis. Country-western music was big at the time, so Berry decided to use some of the riffs and create his own unique hillbilly sound. The black audience thought he was crazy at first, but couldn’t resist trying to dance along with it. Since country was popular with white people, they began to come to the shows, and the audience was at some points almost 40 percent white. Berry’s stage show antics were getting attention, but the other band members did their parts as well. In his own words: “I would slur my strings to make a passage that Johnnie (Johnson) could not produce with piano keys but the answer would be so close that he would get a tremendous ovation. His answer would sound similar to some that Jerry Lee Lewis’s fingers later began to flay.” (Official Site)

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J. J. Cale: “Tijuana”


Just below San Diego
Tijuana, land of broken dreams
Senoritas dancing in the moonlight
Flashing Spanish dark eyes
to everyone, it seems
They say “Hey, gringo
Can you take us across the border
Just tell them I’m your daughter
Of a local.”
Down the backstreets, through the alleys
All the young men stand with pride
They guard the palace to the kingdom
Called Tijuana, their heritage they decide
They say “Hey, gringo
Can you take us across the border
We’ll work for just a quarter
On the other side”

06
Jul

Eduardo Galeano: Discurso de agradecimiento al título de primer Ciudadano Ilustre del Mercosur.

Rebelión

Nuestra región es el reino de las paradojas.
Brasil, pongamos por caso: paradójicamente, el Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más altas hermosuras del arte de la época colonial; paradójicamente, Garrincha, arruinado desde la infancia por la miseria y la poliomelitis, nacido para la desdicha, fue el jugador que más alegría ofreció en toda la historia del fútbol; y paradójicamente, ya ha cumplido cien años de edad Oscar Niemeyer, que es el más nuevo de los arquitectos y el más joven de los brasileños.
O pongamos por caso, Bolivia: en 1978, cinco mujeres voltearon una dictadura militar. Paradójicamente, toda Bolivia se burló de ellas cuando iniciaron su huelga de hambre. Paradójicamente, toda Bolivia terminó ayunando con ellas, hasta que la dictadura cayó. Yo había conocido a una de esas cinco porfiadas, Domitila Barrios, en el pueblo minero de Llallagua. En una asamblea de obreros de las minas, todos hombres, ella se había alzado y había hecho callar a todos.
-Quiero decirles estito –había dicho-. Nuestro enemigo principal no es el imperialismo, ni la burguesía, ni la burocracia. Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo llevamos adentro.
Y años después, reencontré a Domitila en Estocolmo. La habían echado de Bolivia, y ella había marchado al exilio, con sus siete hijos. Domitila estaba muy agradecida de la solidaridad de los suecos, y les admiraba la libertad, pero ellos le daban pena, tan solitos que estaban, bebiendo solos, comiendo solos, hablando solos. Y les daba consejos: -No sean bobos –les decía-. Júntense. Nosotros, allá en Bolivia, nos juntamos. Aunque sea para pelearnos, nos juntamos. Y cuánta razón tenía.
Porque, digo yo: ¿existen los dientes, si no se juntan en la boca? ¿Existen los dedos, si no se juntan en la mano? Juntarnos: y no sólo para defender el precio de nuestros productos, sino también, y sobre todo, para defender el valor de nuestros derechos. Bien juntos están, aunque de vez en cuando simulen riñas y disputas, los pocos países ricos que ejercen la arrogancia sobre todos los demás. Su riqueza come pobreza, y su arrogancia come miedo. Hace bien poquito, pongamos por caso, Europa aprobó la ley que convierte a los inmigrantes en criminales. Paradoja de paradojas: Europa, que durante siglos ha invadido el mundo, cierra la puerta en las narices de los invadidos, cuando le retribuyen la visita. Y esa ley se ha promulgado con una asombrosa impunidad, que resultaría inexplicable si no estuviéramos acostumbrados a ser comidos y a vivir con miedo.
Miedo de vivir, miedo de decir, miedo de ser. Esta región nuestra forma parte de una América Latina organizada para el divorcio de sus partes, para el odio mutuo y la mutua ignorancia. Pero sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo y la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos, a escupir al espejo, a copiar en lugar de crear. Todo a lo largo de la primera mitad del siglo diecinueve, un venezolano llamado Simón Rodríguez anduvo por los caminos de nuestra América, a lomo de mula, desafiando a los nuevos dueños del poder:
-Ustedes –clamaba don Simón-, ustedes que tanto imitan a los europeos, ¿por qué no les imitan lo más importante, que es la originalidad?
Paradójicamente, era escuchado por nadie este hombre que tanto merecía ser escuchado. Paradójicamente, lo llamaban loco, porque cometía la cordura de creer que debemos pensar con nuestra propia cabeza, porque cometía la cordura de proponer una educación para todos y una América de todos, y decía que al que no sabe, cualquiera lo engaña y al que no tiene, cualquiera lo compra, y porque cometía la cordura de dudar de la independencia de nuestros países recién nacidos: -No somos dueños de nosotros mismos –decía -. Somos independientes, pero no somos libres. Quince años después de la muerte del loco Rodríguez, Paraguay fue exterminado. El único país hispanoamericano de veras libre fue paradójicamente asesinado en nombre de la libertad. Paraguay no estaba preso en la jaula de la deuda externa, porque no debía un centavo a nadie, y no practicaba la mentirosa libertad de comercio, que nos imponía y nos impone una economía de importación y una cultura de impostación.
Paradójicamente, al cabo de cinco años de guerra feroz, entre tanta muerte sobrevivió el origen. Según la más antigua de sus tradiciones, los paraguayos habían nacido de la lengua que los nombró, y entre las ruinas humeantes sobrevivió esa lengua sagrada, la lengua primera, la lengua guaraní. Y en guaraní hablan todavía los paraguayos a la hora de la verdad, que es la hora del amor y del humor. En guaraní, ñe’é significa palabra y también significa alma. Quien miente la palabra, traiciona el alma.
Si te doy mi palabra, me doy. Un siglo después de la guerra del Paraguay, un presidente de Chile dio su palabra, y se dio.
Los aviones escupían bombas sobre el palacio de gobierno, también ametrallado por las tropas de tierra. Él había dicho: -Yo de aquí no salgo vivo. En la historia latinoamericana, es una frase frecuente. La han pronunciado unos cuantos presidentes que después han salido vivos, para seguir pronunciándola. Pero esa bala no mintió. La bala de Salvador Allende no mintió.
Paradójicamente, una de las principales avenidas de Santiago de Chile se llama, todavía, Once de Setiembre. Y no se llama así por las víctimas de las Torres Gemelas de Nueva York. No. Se llama así en homenaje a los verdugos de la democracia en Chile. Con todo respeto por ese país que amo, me atrevo a preguntar, por puro sentido común: ¿No sería hora de cambiarle el nombre? ¿No sería hora de llamarla Avenida Salvador Allende, en homenaje a la dignidad de la democracia y a la dignidad de la palabra? Y saltando la cordillera, me pregunto: ¿por qué será que el Che Guevara, el argentino más famoso de todos los tiempos, el más universal de los latinoamericanos, tiene la costumbre de seguir naciendo? Paradójicamente, cuanto más lo manipulan, cuanto más lo traicionan, más nace. Él es el más nacedor de todos.
Y me pregunto: ¿No será porque él decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en este mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen? *** Los mapas del alma no tienen fronteras, y yo soy patriota de varias patrias. Pero quiero culminar este viajecito por las tierras de la región, evocando a un hombre nacido, como yo, por aquí cerquita.
Paradójicamente, él murió hace un siglo y medio pero sigue siendo mi compatriota más peligroso. Tan peligroso es que la dictadura militar del Uruguay no pudo encontrar ni una sola frase suya que no fuera subversiva, y tuvo que decorar con fechas y nombres de batallas el mausoleo que erigió para ofender su memoria. A él, que se negó a aceptar que nuestra patria grande se rompiera en pedazos; a él, que se negó a aceptar que la independencia de América fuera una emboscada contra sus hijos más pobres, a él, que fue el verdadero primer ciudadano ilustre de la región, dedico esta distinción, que recibo en su nombre.
Y termino con palabras que le escribí hace algún tiempo: 1820, Paso del Boquerón. Sin volver la cabeza, usted se hunde en el exilio. Lo veo, lo estoy viendo: se desliza el Paraná con perezas de lagarto y allá se aleja flameando su poncho rotoso, al trote del caballo, y se pierde en la fronda. Usted no dice adiós a su tierra. Ella no se lo creería. O quizás usted no sabe, todavía, que se va para siempre.
Se agrisa el paisaje. Usted se va, vencido, y su tierra se queda sin aliento. ¿Le devolverán la respiración los hijos que le nazcan, los amantes que le lleguen? Quienes de esa tierra broten, quienes en ella entren, ¿se harán dignos de tristeza tan honda?
Su tierra. Nuestra tierra del sur. Usted le será muy necesario, don José. Cada vez que los codiciosos la lastimen y la humillen, cada vez que los tontos la crean muda o estéril, usted le hará falta. Porque usted, don José Artigas, general de los sencillos, es la mejor palabra que ella ha dicho.
Eduardo Galeano, escritor y periodista uruguayo, autor de Las venas abiertas de América Latina, Memorias del fuego y Espejos/Una historia casi universal.

05
Jul

Amy Winehouse: “Back to Black”

“Back to Black”

Ayer viernes los programadores de La 2 de TVE anuncian la retrasmisión en directo del concierto de Amy Winwhouse desde el Rock in Rio de Madrid. Bien, pues estos sinvergüenzas nos dejaron ver cuatro temitas y luego cortaron para ofrecer, en formato cultura, una batería de anuncios estúpidos que cuando acabaron, también había acabado el concierto, que fue corto, por cierto. Pero vamos a ver, sinvergüenzas ¿Cómo tenéis tanto morro? ¿porqué no hacéis eso con el puto fútbol u otro deporte que estéis pasando en directo? ¿dinerillo? No me canso de repetírselo a quienes os votaron: sois como los otros o peor, por más hipócritas. No olvidéis que esto suma y sigue. ¡Sinvergüenzas! Ya os daré pal´pelo. Más todavía.

05
Jul

BBC Mundo: “Biocombustibles: culpables”

Rebelión

Un estudio interno del Banco Mundial que se filtró a la prensa responsabiliza a los biocombustibles por un 75% del alza del precio de los alimentos que en los últimos años hizo caer a unas 100 millones de personas por debajo de la línea de pobreza. La investigación es revelada en su edición de este viernes por el diario británico The Guardian , indicando que el trabajo no se hizo público a fin de no confrontar con los gobiernos de Estados Unidos y de Europa.
El análisis de Don Mitchell, un veterano economista del BM, fue concluido hace dos meses -dice el artículo- pero no se divulgó porque contradice la visión de los asesores de la Casa Blanca para quienes estos carburantes sólo inciden en un 3% en la crisis alimentaria. Contrariamente, el estudio de Mitchell, dice que los precios de los alimentos bajo análisis treparon un 140% desde 2002 y sólo el 25% de las causas de estos incrementos se debe a otros factores como sequías y el aumento en los valores del petróleo y los fertilizantes.

Más hambre en el mundo. La información se publica un día después de que el director general de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtiera que en 2007 el número de personas que pasa hambre en el mundo aumentó en 50 millones. Durante una conferencia en el Parlamento Europeo, en Bruselas, Jacques Diouf, reclamó medidas urgentes para revertir esta situación que sólo el año pasado puso en situación crítica a una cantidad de gente que equivale a la población de Argentina y Chile juntas. La voz de alerta del senegalés Diouf, se sumaba a otra llamado de atención esta semana procedente del director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn.
“Si los precios de los alimentos suben aún más y los del petróleo se mantienen, algunos gobiernos ya no podrán alimentar a su población y, al mismo tiempo mantener la estabilidad de sus economías”, advirtió en una reunión en Washington. “El cuadro es de un mundo en crisis”, aseveró al presentar un informe del FMI que, entre otras cosas, señala a Haití, Nicaragua y Honduras como los países más vulnerables en América Latina.
Coincidencias. La visión del FMI coincide con el análisis del Banco Mundial al que tuvo acceso The Guardian , al denunciar que los subsidios de Europa y Estados Unidos a los biocombustibles añaden “tensión” al mercado mundial de alimentos. “La posición general del Fondo es que los subsidios deberían ser eliminados”, le dijo el subdirector del departamento de Desarrollo y Revisión de Políticas, Mark Plant a la agencia de noticias EFE. El análisis de Mitchell, del Banco Mundial, por su parte, señala que uno de los factores que disparó los precios de los alimentos son los incentivos oficiales a los productores para que destinen más superficie cultivable a la producción de granos aptos para biocombustibles. Los otros dos factores, según el economista, hay que buscarlos en el desvío de grano destinado al consumo humano hacia el refinado de carburantes y la especulación que los biocombustibles generan en el mercado.
La cumbre de Hokkaido. Las voces de alerta se hacen sentir a sólo tres días de la cumbre del G8 que tendrá lugar en Hokkaido, en el norte de Japón. Los líderes de las potencias industriales tienen como principales puntos de su agenda la crisis alimentaria, la escalada del precio del petróleo y la lucha contra el cambio climático, entre otros. Mientras algunos creen que las evaluaciones del Banco Mundial, el FMI y organizaciones de la ONU como la FAO, ejercerán cierta presión sobre estos dirigentes, otros se muestran escépticos con los resultados concretos de la cumbre.

De lo que nadie duda es que el cuadro que presentará el mundo en esta ocasión difiere en forma considerable a la descripción que hicieron los gobernantes de estas naciones en la última cumbre realizada en Alemania, el año pasado. En esa oportunidad, cuando el barril de petróleo rondaba los US$75 (un precio considerado alto en ese entonces), diagnosticaron de “saludable” a la economía global.

04
Jul

“Lost in translation”

Hoy, para los que vivan en la Comunidad de Madrid, estén portándose bien en casita y quieran ver una peli, en TeleChotis a las 0,35 h. emiten Lost in traslation, de Sofia Coppola.

04
Jul

“Fez”

“Fez”

Foto: max

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Beatriz Martínez Ramírez: “La expulsión de inmigrantes. Un retrato racista de Europa”

Rebelión

En la distribución del poder que el imperialismo establece, a Europa parece le sigue tocando el papel de productora y reproductora de la violencia en su propio gueto. Ya no les es posible, nos referimos a los dueños absolutos de los otorgadores del ‘derecho al trabajo’, seguir manteniendo en pie que la democracia occidental, la sociedad liberal y competitiva, el modo de producción capitalista y el prepotente progreso europeo, -modelo universal de Desarrollo- sean garantes de bienestar alguno.

Eso es lo que con el lenguaje perverso de la raposa subyace en la Directiva de retorno para inmigrantes indocumentados recientemente aprobada por los gobernantes de la Unión Europea. En esta Institución, recordémoslo, a las trabajadoras y trabajadores, sujetos a los cada vez más desempoderados Estados-nación que la conforman, no nos dan ni voz ni voto. Esta superestructura está pensada para facilitar el dominio y manejo de los movimientos transnacionales del capital y para el control militarizado de sus intereses geoestratégicos, todo en el mismo paquete, ninguneando con total descaro a las poblaciones, que inmovilizadas para la toma de decisiones directa, la viven y perciben como la plebe percibía a la corte absolutista del Antiguo régimen. Sin embargo para diferenciarla de aquella, el mantenimiento de los privilegios de los poderes hegemónicos pasa por el abuso de procedimientos políticos legitimados por el uso escuálido, indirecto y censitario del voto en la urna.

La ensoberbecida y bárbara clase burguesa europea no está dispuesta a que el movimiento por la supervivencia de la ‘nueva plebe’ del siglo XXI estalle en sus propias fronteras y les ensucie el jardín de su edén. El daño colateral de la industria postcolonial del hambre, visualizado en las pateras que surcan los mares que nos ‘separan’ de África o en los aeropuertos sobremodernos de occidente por donde transitan ecuatorianos, colombianos, argentinos y demás gentes ‘étnicamente’ incorrectas, no puede afectar al cupo de mano de obra inmigrante mínima necesaria para mantener el equilibrio inestable entre gastos e ingresos en los capítulos presupuestados para el bienestar social, siempre a la baja, reservado sólo para los ciudadanos de la Unión Europea. Ya nos lo han advertido: peligran las pensiones y los servicios de asistencia para una sociedad en proceso de envejecimiento cuyo crecimiento vegetativo no garantiza su reproducción. Inmigrantes si, pero sólo los que se consideren económicamente necesarios. Los emigrantes ya no se definen como personas con derecho a buscar mejores condiciones de vida en otros lugares, no, para nada. Hay que separar el grano de la paja para que Europa deje de ser ‘efecto llamada’ para los refugiados por causas económicas, sus normativas hasta ahora más flexibles respecto a los derechos civiles y políticos, que han permitido el acogimiento a personas bajo la condición de asilado o refugiado, deben dejar de serlo. Economía y ciudadanía de pleno derecho se decretan como realidades excluyentes de la esfera social y política.

(Leer completo)

03
Jul

Javier Ortiz: “El castellano amenazado”

Público

Parece un chiste, pero sucedió. Fue en Puerto Rico, en 1989, en un acto político a favor de la independencia total del llamado “estado libre asociado”. Uno de los oradores, bastante exaltado, reclamó a la multitud que asumiera con hidalguía la defensa del idioma español. Y bramó: “¡No permitamos que el inglés lo invada todo! Okey?

Como quiera que el castellano no sólo es mi útil de trabajo, sino también el prisma a través del cual lo percibo todo (no hay pensamiento sin idioma), me lo tomo muy a pecho. Me gusta, lo cultivo cuanto puedo y hasta trato de mimarlo. Sin embargo, nunca habría suscrito el manifiesto en su presunta defensa que acaba de presentar un grupo de escritores, encabezados por Fernando Savater. Porque lo suyo no es un acto de defensa del castellano, sino un mero exabrupto ideológico-político.

¿Está en peligro la lengua castellana? Sencillamente, no. Todos los datos que se publican sobre su estado de salud certifican que es excelente. Pero, de padecer algún problema, no sería por culpa de los avances arrolladores del catalán, el euskara, el gallego, el asturiano o el aranés.

Es significativo que los firmantes del manifiesto –algunos de ellos excelentes escritores, cuya autoridad estoy lejos de negar– no hayan sentido la necesidad de denunciar, muy especialmente, la obsesiva presencia del inglés en todos nuestros principales medios de comunicación, empezando por los machacantes anuncios de las televisiones. No tengo nada en contra de la lengua inglesa, faltaría más, pero sólo puedo interpretar como un síntoma de sumisión que para realzar las virtudes de un producto comercial resulte casi obligatorio decir de él algo en inglés y que los anglicismos se hayan convertido en España en un signo de distinción. Los emplean incluso aquellos que es obvio que no tienen ni pajolera idea de la lengua inglesa.

Hagan ustedes un sencillo ejercicio: cuenten los diarios, las radios y las cadenas de TV presentes en Cataluña, en Euskadi y en Galicia que se expresan en castellano y los que lo hacen en catalán, euskera y gallego. Una vez hechas las cuentas, si quieren podemos seguir hablando de todo esto.

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ABC: Hallan la cinta completa original de «Metrópolis», joya del cine expresionista.

EL PAÍS: Luis Buñuel, el fotógrafo.

02
Jul

“El tigre de Moratalaz”

Foto: max

Nunca me gustaron los gatos ni los vecinos del quinto, no sé porqué, pero este pequeño tigre que apareció un día en el regazo de Delafú en la casa que habitábamos en Moratalaz, sí que me gustó. Pequeño y guapo, tranquilo y asustado. Y despierto. No recuerdo el tiempo que estuvo pero si se donde fue a parar: al callejón de los gatos. El callejón donde colgábamos la ropa y donde habitaban muchos otros gatos. Entró por la puerta en brazos, salió por la ventana y no volvió. Seguro que no le gustaba la música que ponía Eduardo. Y no me extraña.

02
Jul

Natalia Aruguete y Walter Isaía: “La guerra ya no es para instalar otro modelo económico: ella es el modelo”

Rebelión

Entrevista a Dario Azzellini, investigador italiano de las “nuevas guerras”. La idea del conflicto permanente crea condiciones para el surgimiento de un modelo económico que sería imposible de instalar en condiciones de paz. Al mismo tiempo, es cada vez más importante la intervención de Compañías Militares Privadas (CMP) en todo el mundo, desde Irak hasta Colombia.

–¿Que significa la denominación “nuevas guerras” que ustedes usan en el libro El negocio de la guerra? –En el debate académico y –en parte– político, el término “nuevas guerras” se introdujo para denominar el hecho de que más y más guerras no se dan entre países sino al interior de países o entre, por lo menos, un ejército regular y uno irregular. Pero el término se podría ampliar porque, con los cambios de las estrategias de la conducción, vemos que hasta los países con ejércitos regulares están externalizando la violencia a empresas privadas o estructuras paramilitares: actores que no son los tradicionales de las guerras “comunes”.
–¿Se acabaron las guerras entre Estados? –No es que se hayan acabado. Al contrario, en la última década también hubo un reforzamiento de las guerras contra países, pero se presentaron de otra manera. Los ataques a Afganistán o Irak han sido guerras entre países, pero el porcentaje de las guerras irregulares en comparación con las regulares está aumentando.

–¿Esto obedece a la lógica neoliberal? –Decimos que obedece a ciertas lógicas del neoliberalismo en el sentido de aumentar ganancias. El sentido de la guerra cambió. Tradicionalmente, era para cambiar las elites y el control de las economías, o introducir otro modelo de dominio económico o político. Ahora, en muchos casos, las guerras son permanentes. No se hace la guerra para implementar otro modelo económico sino que la guerra misma es el mecanismo de ganancias.

–¿Por ejemplo? –Por ejemplo, Colombia. Muchas de las ganancias en ese país son porque –prácticamente– es un país en guerra. Durante los últimos 20 años, el pasaje de la agricultura pequeña y mediana a la agroindustria se hizo con una guerra. Si no, no hubiera sido posible expropiar a millones de campesinos de sus tierras y hacer una reforma agraria al revés, donde terratenientes y paramilitares se apropiaron de 6 millones de hectáreas de tierra.

–¿Esta es una de las lógicas distintivas de las “nuevas guerras”? –La permanencia de la guerra hace que se pueda llevar a cabo ese modelo de agroindustria en distintas zonas. Sólo a través de la guerra son desplazados los campesinos y las comunidades indígenas o afro-descendientes que, en Colombia, tienen un derecho constitucional a sus territorios ancestrales. El sueldo real de obreros industriales en Colombia ha bajado porque mediante la guerra o el paramilitarismo se mata a los sindicalistas o se los presiona cuando hay conflictos laborales.

–En este escenario, ¿cómo queda el lugar del Estado? –En todo el discurso liberal se dice que el Estado está supuestamente perdiendo el control de esos actores armados. Fundamentalmente, en el caso de Colombia. Creo que los Estados no pierden el control y, si lo pierden, es en pequeños puntos. Simplemente están externalizando las funciones represivas o de guerra creando más confusión. Los grupos paramilitares colombianos se crearon por las dificultades del Estado de conseguir financiamiento internacional en los ’80, por la responsabilidad del ejército o la policía en delitos contra los derechos humanos. Luego se montó el show de la supuesta desmovilización de los paramilitares, pero ya a finales de los ’90 era de conocimiento público que el paramilitarismo estaba coordinado, fomentado y controlado por el ejército y las autoridades colombianas. En 2000, Human Right Watch! publicó un análisis de Colombia cuyo título era “Paramilitarismo, la sexta división del ejército colombiano” (el ejército colombiano tenía cinco divisiones). En ese informe aclaran que el paramilitarismo es parte integral de la situación del ejército colombiano y que el proceso de desarme es una farsa. Los supuestos paramilitares desmovilizados aparecen en otras zonas de Colombia donde todavía se necesita el paramilitarismo como estrategia o como supuestos grupos rearmados.

–¿Cómo y cuándo nacen las Compañías Militares Privadas (CMP)? –Las primeras nacen inmediatamente después de la II Guerra Mundial, porque el ejército de Estados Unidos tenía grandes capacidades de transporte que ya no necesita mantener y empezó a privatizar parte del transporte. Pero el verdadero boom de esas empresas empezó a fines de los ’80 y se reforzó en forma masiva en los ’90. En la primera guerra de Estados Unidos contra de Irak, la relación entre empleados de las CMP y soldados era de 1 a 100. En Afganistán, de 1 a 50/40. Ahora, en Irak hay 180 mil empleados de CMP, según los datos del propio ejército norteamericano. Más cantidad que soldados del ejército.

–¿Qué actividades desarrollan estas compañías? –Todas las que uno se pueda imaginar. El manejo de armas sofisticadas (como aviones no tripulados, radares o misiles de buques estadounidenses) en la primera oleada de ataques a Irak fue realizado por especialistas de empresas privadas. Además reparten el correo, cocinan o lavan la ropa de los soldados, montan los campamentos militares, las cárceles. En el caso de la cárcel de Abu Ghraib hubo juicios e investigaciones en contra de menos de 10 soldados de Estados Unidos, cuando debería haber muchos más implicados. La verdad es que la cárcel estaba manejada en todas sus funciones por dos empresas privadas: CACI y Titan.

–¿Cuáles son las ventajas de externalizar ese tipo de tareas hacia las CMP? –Que formalmente son civiles, entonces no pueden ser juzgados por la Justicia militar. Al mismo tiempo, en sus contratos se les asegura que no pueden ser sometidos a la Justicia civil de los países en los que actúan. Prácticamente se crea un campo de impunidad. Y la única vía de hacer algo en contra de esos crímenes es iniciar causas en Estados Unidos en contra esas empresas. ¿Cuántas víctimas tienen la posibilidad de hacer eso? Casi nadie.

–¿Se crea una suerte de marco normativo del accionar de estas empresas? –Sí. Se legaliza todo el negocio de los mercenarios con ese marco de impunidad. Además, se externaliza la responsabilidad. Miles Frechette, ex embajador de Estados Unidos en Colombia, dijo que es muy cómodo trabajar con esas empresas porque, si mueren, no son soldados de Estados Unidos y, si hacen algo mal, la responsabilidad tampoco recae en los Estados Unidos. En el caso de las DynCorp, que hace las fumigaciones de supuestos cultivos de amapola y coca, en Colombia hay una causa internacional porque han fumigado parte de Ecuador. Pero la empresa dice que ellos no pueden decir nada porque parte de su contrato es no dar información a terceros. El contrato viene del Pentágono. Entonces si un congresista le pide rendir cuentas, el Pentágono presenta el contrato y dice: ellos hacen estas tareas. Si hacen algo más no lo podemos controlar porque es una empresa privada.

–¿Estas empresas son generalmente estadounidenses contratadas por el Pentágono? –La mayoría. De hecho, la mayor parte del financiamiento viene de Estados Unidos. Del gasto militar a nivel mundial, Estados Unidos ejecuta la mitad. Hay empresas también en Europa, empresas rusas, en Asia. Pero las de Estados Unidos sólo trabajan con el consenso del Pentágono. Puede que entrenen al ejército de Corea del Sur, pero con acuerdo del Pentágono. A las empresas rusas u otras de países del Este las contrata quien tenga dinero.

–¿Cómo convive el ejército norteamericano con las CMP? –Depende de qué sectores del ejército hablemos. En el campo concreto, probablemente haya conflictos, ya que los empleados de esas empresas de seguridad suelen ganar más dinero que los soldados. Trabajan en asuntos más riesgosos, con menos seguridad. Pero el trabajar juntos funciona muy bien porque las empresas de seguridad son fundadas y organizadas por ex miembros del ejército de Estados Unidos. También muchos políticos son dueños o copartícipes de esas empresas. Hay empresas como la MPRI, fundada por generales de Estados Unidos de la primera guerra contra Irak, que estuvieron durante un tiempo en las reuniones del Pentágono. Hay nexos personales muy estrechos. Eagle Aviation Services and Technology (EAST), que prestó el servicio a la CIA en los años ’80, es la encargada del transporte de maquinaria en el marco del Plan Colombia y del Plan antidrogas de América del Sur.

–¿Cuánto dinero manejan estas empresas? –Es un negocio que debe estar manejando alrededor de 150 o 200 mil millones de dólares al año en el mundo. Las pequeñas fueron compradas por más grande, mueven mucho dinero, varias cotizan en la Bolsa. Se volvió un meganegocio en el que participan empresas que trabajan en otros campos. Pero también hay nexos entre empresas transnacionales de recursos naturales como petroleras y mineras.

–¿Puede darnos un ejemplo? –En la guerra en el Congo, antes de que Laurent Cavila ganara, había transnacionales mineras que pagaban a mercenarios o empresas militares privadas para acompañar a las diferentes facciones. Una vez liberado un territorio minero, ya había ingenieros y las CMP con las mineras tenían el control del territorio y hacían un acuerdo con la facción ganadora para explotar el yacimiento.

–¿Cómo es la contratación de las CMP? –Son contratadas para hacer trabajos. Y ése también es otro asunto para evadir el control. La ley norteamericana establece que todos los contratos que superan los 50 millones de dólares tienen que ser aprobados por el Congreso. Normalmente se fraccionan los contratos para que sean menores y el Congreso ni se entera de esos contratos o de que se estén haciendo esas misiones. Es la posibilidad de Estados Unidos de hacer intervenciones militares en otros países sin que aparezcan como tales, porque no son sus soldados los que actúan. Todos sabemos el impacto público que causa la imagen de los soldados muertos con la bandera yanqui que regresan a EE.UU. Eso no sucede si se muere un empleado de una empresa privada: no causa indignación pública porque es como si se muriera un empleado de la IBM en Singapur. No le importa a nadie. En Irak se puede asumir que han muerto, como mínimo, 2 mil empleados de CMP. Eso ayuda a mantener el número de los caídos en un nivel bajo.

–¿Contratan empleados en América latina? –Lo de reclutar en América latina ha crecido mucho en los últimos cuatro años. Antes reclutaban mucho en Filipinas, Nepal, Fiji, Estados Unidos, Inglaterra, Francia. Más acostumbrados a trabajar con cierta modalidad. En Nepal, los gurkas tienen una tradición de 150 años de mercenarios, y los de Fiji obtuvieron mucha formación en misiones de la ONU.

–¿Hay una estimación de cuánto destinan las empresas transnacionales al financiamiento de seguridad con apoyo militar? –Seguramente lo tienen incorporado al presupuesto, pero es difícil estimar. En la Argentina, la Repsol está trabajando con empresas de seguridad privadas para darles seguridad a sus campos petroleros.

–¿Qué tipo de actividades realizan esas compañías en la Argentina? –Actividades de seguridad que probablemente signifiquen también espiar a movimientos sociales con posiciones contrarias a la explotación petrolera o control del territorio. La ventaja es que no necesariamente el Estado da gratis los policías o militares que la empresa considera necesarios para ese control, en cambio para la empresa privada es más importante lo que diga el que la contrata que lo que diga la ley.

–¿Sabe cuáles son las empresas contratadas por Repsol en la Argentina? –Yo no lo sé. Pero se necesita menos gente para resguardar un pozo petrolero en la Argentina que en Colombia.

–¿Cómo aparecen en los medios de comunicación estas empresas? –Un caso que pasó mucho por la prensa fue en 2004 en Fallujá, donde hubo imágenes fuertes de unos supuestos civiles –como explicó en principio la prensa– que fueron atrapados por la población iraquí, asesinados y sus cuerpos quemados y colgados en un puente. La prensa dijo que esa gente acompañaba un convoy. Formalmente eran civiles, pero eran empleados de Blackwater, una de las empresas más grandes en el campo militar. Estaban dando seguridad a un convoy de soldados norteamericanos, un trabajo militar. El problema es qué información obtiene y brinda la prensa. Toda la información que hay del conflicto en Irak pasa por el departamento de relaciones de prensa del ejército de Estados Unidos. Son reportes de prensa militares. Ellos sólo reportan acciones en las que participan los soldados del ejército norteamericano, pero como hay más empleados de empresas militares que soldados, sobre muchas acciones no tenemos ninguna información. Hubo empleados de empresas privadas que repelieron el ataque de las fuerzas rebeldes iraquíes cuando la ciudad de Falluja estuvo tomada por la resistencia. Las fuerzas de la empresa Blackwater se infiltraron para hacer atentados y poner bombas.

–¿Los empleados de las CMP son los contratistas que menciona la cadena CNN, por ejemplo? –Sí, son los empleados de estas empresas. El ejército contrata a las empresas y las empresas a estas personas. Pero no sólo el ejército. En Irak todas las embajadas y empresas contratan CMP para custodia y seguridad. En Colombia, la colombiana Ecopetrol, que explota campos petroleros junto a la OXI de Estados Unidos, contratan a la CMP AirScan de Florida para hacer sobrevuelos y obtener información de tropas insurgentes que estén cerca de los campos y el oleoducto desde el Caño Limón al puerto donde se exporta petróleo a Estados Unidos. En 1998, el pueblo de Santo Domingo fue bombardeado por helicópteros del ejército colombiano y dejaron casi 20 muertos. Se hizo una investigación, se les hizo juicio a los pilotos del ejército colombiano y dijeron que bombardearon, pero sólo siguiendo órdenes. AirScan pasó información al ejército de que en ese pueblo había una columna guerrillera, por eso se bombardeó.

–Entonces cuidan los negocios de empresas y brindan servicios al ejército. –Es parte del trabajo. En el caso del campo petrolero de Caño Limón es una cooperación bien organizada y compartida. La empresa de seguridad es pagada por las empresas y apoyada por el ejército colombiano y de Estados Unidos con tecnología. Es un conjunto de empresas públicas y privadas, ejércitos, CMP y policías que conforman una red que garantiza la salida del petróleo de Colombia a Estados Unidos.

–En este entramado, ¿las CMP tienen relación directa con los Estados y los ejércitos? –La operatoria es la siguiente: Estados Unidos hace el Plan Colombia y gran parte del dinero nunca llega a Colombia, sólo cruza la calle del Pentágono, ya que enfrente están las sedes de muchas de las empresas privadas militares que van a “trabajar” a Colombia. Hay que destacar que mientras en las guerras clásicas los soldados tenían el interés de terminar la guerra, estas empresas no, porque sólo ganan si hay conflicto. Probablemente no actúen con el espíritu de terminar con esos conflictos porque perderían su trabajo.

–¿Tienen vínculos comprobados con el narcotráfico en Colombia? –Hubo casos de varios empleados de empresas que estuvieron implicados en casos de narcotráfico. Es muy difícil averiguar, pero se puede suponer que hay algunos contactos entre algunas empresas y el narcotráfico.

–Dentro de las tareas de las CMP en Colombia, ¿se incluye el accionar contra dirigentes sociales? –Sí, la British Petrol contrató una empresa que hacía trabajos de inteligencia con movimientos sociales e indígenas que estaban en la zona. Los paramilitares asesinaron líderes sociales y se sabe que las CMP pasaban información al ejército. Los militares dicen que no los mataron, que fueron los paramilitares, pero el nexo queda claro.

–¿Cómo actúan estas compañías en México? –Hay algunos mercenarios israelíes que apoyaron el entrenamiento de la formación de grupos paramilitares en Chiapas. Pero es poco claro. México es más construcción de paramilitarismo. El modelo paramilitar en México es diferente al colombiano. En Colombia se organizaron tropas irregulares que se adueñaron de tierras, casas, etcétera. En México se crean comunidades paramilitares. Se las infiltra, se las prepara y se las vuelve comunidades paramilitares.

–¿Cómo se vincula el accionar de estas compañías con la violencia de género en Guatemala? –El de Guatemala es un caso anterior de construcciones paramilitares como las autodefensas civiles, pagadas para apoyar al ejército en su trabajo genocida. La violencia de género encaja porque es parte integral de la guerra desde siempre. Se asesinaban a los hombres y violaban y se quedaban con las mujeres. Eso rompe el tejido social de toda la comunidad.

–Estas estructuras paramilitares, con las CMP y los Estados, ¿conforman modos de control social y paraestatalidades? –Sí, paraestatalidad porque tienen territorio o representan al Estado. Salvatore Mancuso, ex jefe paramilitar colombiano –quien fue extraditado el 15 de mayo último para ser juzgado en Estados Unidos–, dijo en una entrevista a RCN que controlaban congresistas y que, para llegar al cargo, tenían que acordar con ellos, si no, no recibían votos. Colombia es claramente un narco-Estado paramilitar. No controlan zonas sino que están en el Estado. Esto también explica los nexos con las empresas privadas. En el norte de Colombia, empresas bananeras pagaban un porcentaje por cajón de bananas a los paramilitares para la seguridad. Para ver los lazos estrechos de la política y los paramilitares, otro jefe paramilitar, Diego Murillo, alias Don Berna –también extraditado–, dijo que existían bajo los gobiernos y Estados que los llevaron a velar por la Justicia “con nuestros propios puños y nuestros propios medios. Si hablan de cárcel por lo que hicimos, todos ellos deben ir con nosotros”.

–¿Hay empleados de las CMP rehenes de las FARC? –Hay tres, pero es un caso complicado. Una avioneta, prestada por el Pentágono a una empresa, sobrevolaba las zonas guerrilleras para pasar información de columnas y jefes guerrilleros al ejército y fue abatida. Se suponía que los estadounidenses en manos de las FARC eran de la empresa, pero luego se supo que eran de la CIA y que se usó a la empresa como pantalla.

–¿Existe alguna estrategia de Estados Unidos para América latina donde participen las CMP en el mediano largo plazo? –Hay dos elementos, uno es una gran base de datos de ex militares formados que participaron en dictaduras y fueron adaptados a las formas nuevas de actuar del ejército de Estados Unidos para trabajar en Irak. Hay miles de empleados latinoamericanos trabajando para las CMP: ex militares de la Argentina, Chile, Honduras, El Salvador y policías especiales de Brasil, Perú. Neskowin tenía su sede en Montevideo y reclutaba ex militares argentinos y uruguayos para la Blackwater en Irak. La segunda es la ampliación masiva del paramilitarismo en algunos países de Latinoamérica. En Venezuela empieza a tener contactos con grupos de oposición, en Bolivia también con los autonomistas de Santa Cruz y en Ecuador para formar como una especie de contra stand by a mediano plazo. En Venezuela se puede traducir en una combinación entre las estructuras paramilitares y personal contratado que monte algo similar a la contra como fue en Nicaragua.

privatemilitary.org

30
Jun

“Historia de amor”

El blog del editor. Península.

Resulta que a las personas comunes (aquellas cuya vida gira alrededor del sol del trabajo, como escribió Marx) también nos ocurren hechos de apariencia novelesca. Utilizo la palabra «novelesca» sabiendo que, en la actual narrativa española y en cualquiera de sus lenguas y territorios, prima —salvo excepciones— la banalidad y la trepidante acción (modelo teleserie norteamericana) o por mejor decir, lo sensible-sentimental frente a lo real-material, con un tipo de discurso circular y vacío que, lejos de aportar una idea sobre el mundo, un punto de vista, malvive entre personajes trasparentes y conversaciones —de apariencia trascendente— que sólo encierran juegos del ego mercantil (intercambio de emociones o consumo emocional) y tramas rocambolescas (el vizconde Ponson du Terrail y su héroe Rocambole marcando estilo desde el XIX). Ocurrió hace dos noches. Andaba distraído leyendo el desgarrador Olivier Adam y su A la intemperie (El Aleph, 2008), cuando un ruido, algo metálico contra el muro de cristal, me sobresaltó. Una joven y guapa mujer (omitiré descripciones) me miraba con atención. En su mano, el mismo libro. Nuestras miradas se cruzaron con cálida intensidad. Sentí pena y curiosidad. Eran cerca de las tres de la madrugada y su maquillaje denotaba batalla. De no haber sido uno custodio responsable, vigía de occidente menor y asalariado, hubiera salido a su encuentro. Bajé la vista. Volvió el repiqueteo en el cristal. Juana, barrendera del turno de noche, me ofrecía una cerveza. Acepté, claro, pues no es de caballeros (aunque desarmados) rechazar la invitación de una dama nocturna.

30
Jun

Amy Goodman: “George Carlin, un hombre gracioso en un mundo sin gracia”

Rebelión / Democrazy Now!

Con la muerte de George Carlin a los 71 años de edad, el mundo perdió esta semana a uno de sus mejores comediantes. Carlin desarrolló su carrera de comediante stand-up durante medio siglo, tiempo durante el cual no dejó de innovar, apuntando con su inteligencia y su genio hacia los que ostentan el poder. Dejó una huella en nuestra cultura, nuestros medios de comunicación y nuestro país a través de su continuo flujo de monólogos que atravesaban tanto a instituciones de izquierda como de derecha, al gobierno y a las empresas como a la iglesia. Editó 22 discos de humor, que le valieron cinco nominaciones a los Emmy y le hicieron ganar cuatro Grammys. Fue el primer “presentador invitado” del programa “Saturday Night Live” en 1975 y apareció en 130 emisiones de “The Tonight Show”. Protagonizó 14 especiales de la cadena HBO y escribió tres libros que se convirtieron en best-seller. También dejó una marca indeleble en la emisora de radio en la que comencé mi carrera como periodista, la emisora de Radio Pacifica WBAI 99.5 FM de la ciudad de Nueva York.

El 30 de octubre de 1973, WBAI emitió el monólogo de Carlin “Palabras Sucias”. Carlin escribió en su sitio web, georgecarlin.com : “Un solitario moralista profesional se queja a la FCC; la FCC emite una advertencia de sanción a la emisora. La emisora va a los tribunales”. Aquella batalla legal duraría cinco años, llegaría hasta la Corte Suprema y determinaría las normas para las leyes de indecencia en los medios, que hasta el día de hoy siguen siendo enérgicamente discutidas. No fue ni accidente ni coincidencia que parte del material más polémico de este comediante iconoclasta se emitiera a través de WBAI, de Radio Pacífica. La cadena Pacifica Network fue fundada en Berkeley, California, en 1949, y su emisora KPFA fue la primera emisora verdaderamente financiada por los oyentes.

Por aquel entonces, la radio era tan abrumadoramente comercial que Lew Hill, fundador de Pacifica, y otras personas consideraban que no tenía valor alguno. Como Hill escribió en su “Theory of Listener Sponsored Radio” (Teoría de la radio patrocinada por los oyentes), “Si queremos que la radio mejore, la premisa básica debe ser que los artistas y los pensadores tengan un lugar en el que trabajar-con-libertad”.

El 3 de julio de 1978, la Corte Suprema dictaminó que la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) podía penalizar a WBAI por su emisión del monólogo de Carlin, argumentando que la emisión de palabras relacionadas con el sexo o la excreción (por ejemplo, mear) cuando podía haber niños escuchando el programa estaban prohibidas. Los jueces de la Corte Suprema William Brennan y Thurgood Marshall manifestaron su desacuerdo, y destacaron la “deprimente incapacidad [de la Corte] para apreciar que en un país de pluralismo cultural como el nuestro hay muchas personas que piensan, actúan y hablan de forma diferente a los miembros de este tribunal, y que no comparten sus frágiles sensibilidades”. Notablemente, 30 años después, este mismo asunto se pone en consideración de una Corte Suprema decididamente más conservadora.

Recientes episodios de “lenguaje inadecuado” en boca de famosos como Bono, Cher y Nicole Richie motivaron que la FCC intentara conseguir un aumento de su poder para penalizar a las emisoras. George Carlin llamó la atención sobre lo que era realmente indecente en nuestra sociedad: el comportamiento de los poderosos.

En efecto, salpicaba sus monólogos con malas palabras. Estaba enfadado. Él, al igual que Pacifica, le dieron voz a puntos de vista disidentes y necesarios que estaban casi por completo excluidos de los principales medios de comunicación. George decía: “Estados Unidos fue fundado sobre una muy básica doble moral. Este país fue fundado por dueños de esclavos que querían ser libres. ¿Tengo razón? Un grupo de dueños de esclavos que querían ser libres, así que asesinaron a un montón de blancos ingleses para poder seguir siendo dueños de sus negros africanos, de modo de poder aniquilar al resto de los indígenas de piel roja y avanzar hacia el oeste y robarles el resto del terreno a los morenos mexicanos, para disponer así de un lugar desde donde despegar y lanzar sus armas nucleares sobre los amarillos japoneses. ¿Saben cuál debería ser el lema de este país? Enséñanos un color, y lo eliminaremos”.

Su prolífica obra continuará inspirando a las generaciones venideras.

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“Neil Young: El Jinete Rebelde” por Manuel de la Fuente en No Surrender

Es uno de los tipos más fieros y rebeldes que ha dado el rock and roll. Un tipo que durante más de cuarenta años de carrera no ha cedido apenas ni un milímetro de su personalidad humana y artística. Neil Young no es de los que hace concesiones, aunque también sepa hacer tonadillas comerciales, como aquel “Heart of Gold”, del “Harvest”, con la que tanto nos amábamos en los viejos guateques. Countryrockero de pro, tampoco hay que olvidar su radical compromiso político en discos como “Living with War”, un álbum en el que incluso llegó a pedir la dimisión de Bush. (Leer completo)

28
Jun

Comentario de Sergio Aschero en la Elipa sobre la Numerofonía.

La Numerofonía de Aschero, se basa en las ciencias matemáticas (geometría y aritmética), en la óptica, en la acústica y en la lingüística, lo que lo hace muy claro y comprensible hasta para niños desde los tres años de edad, en absoluta contraposición con el sistema tradicional de notación musical.
Utiliza formas geométricas y colores para los más pequeños y a medida que v