07
Jul
09

Julio Cortázar: “La noche boca arriba”

    Y salían en ciertas épocas a cazar enemigos;
    le llamaban la guerra florida.

A mitad del largo zaguán del hotel pensó que debía ser tarde y se apuró a salir a la calle y sacar la motocicleta del rincón donde el portero de al lado le permitía guardarla. En la joyería de la esquina vio que eran las nueve menos diez; llegaría con tiempo sobrado adonde iba. El sol se filtraba entre los altos edificios del centro, y él -porque para sí mismo, para ir pensando, no tenía nombre- montó en la máquina saboreando el paseo. La moto ronroneaba entre sus piernas, y un viento fresco le chicoteaba los pantalones.

Dejó pasar los ministerios (el rosa, el blanco) y la serie de comercios con brillantes vitrinas de la calle Central. Ahora entraba en la parte más agradable del trayecto, el verdadero paseo: una calle larga, bordeada de árboles, con poco tráfico y amplias villas que dejaban venir los jardines hasta las aceras, apenas demarcadas por setos bajos. Quizá algo distraído, pero corriendo por la derecha como correspondía, se dejó llevar por la tersura, por la leve crispación de ese día apenas empezado. Tal vez su involuntario relajamiento le impidió prevenir el accidente. Cuando vio que la mujer parada en la esquina se lanzaba a la calzada a pesar de las luces verdes, ya era tarde para las soluciones fáciles. Frenó con el pié y con la mano, desviandose a la izquierda; oyó el grito de la mujer, y junto con el choque perdió la visión. Fue como dormirse de golpe.

Volvió bruscamente del desmayo. Cuatro o cinco hombres jóvenes lo estaban sacando de debajo de la moto. Sentía gusto a sal y sangre, le dolía una rodilla y cuando lo alzaron gritó, porque no podia soportar la presión en el brazo derecho. Voces que no parecín pertenecer a las caras suspendidas sobre él, lo alentaban con bromas y seguridades. Su único alivio fue oír la confirmación de que había estado en su derecho al cruzar la esquina. Preguntó por la mujer, tratando de dominar la náusea que le ganaba la garganta. Mientras lo llevaban boca arriba hasta una farmacia próxima, supo que la causante del accidente no tenía más que rasguños en la piernas. “Usté la agarró apenas, pero el golpe le hizo saltar la máquina de costado…”; Opiniones, recuerdos, despacio, éntrenlo de espaldas, así va bien y alguien con guardapolvo dándole de beber un trago que lo alivió en la penumbra de una pequeña farmacia de barrio.

La ambulancia policial llegó a los cinco minutos, y lo subieron a una camilla blanda donde pudo tenderse a gusto. Con toda lucidez, pero sabiendo que estaba bajo los efectos de un shock terrible, dio sus señas al policía que lo acompañaba. El brazo casi no le dolía; de una cortadura en la ceja goteaba sangre por toda la cara. Una o dos veces se lamió los labios para beberla. Se sentía bien, era un accidente, mala suerte; unas semanas quieto y nada más. El vigilante le dijo que la motocicleta no parecía muy estropeada. “Natural”, dijo él. “Como que me la ligué encima…” Los dos rieron y el vigilante le dio la mano al llegar al hospital y le deseó buena suerte. Ya la náusea volvía poco a poco; mientras lo llevaban en una camilla de ruedas hasta un pabellón del fondo, pasando bajo árboles llenos de pájaros, cerro los ojos y deseó estar dormido o cloroformado. Pero lo tuvieron largo rato en una pieza con olor a hospital, llenando una ficha, quitándole la ropa y vistiéndolo con una camisa grisácea y dura. Le movían cuidadosamente el brazo, sin que le doliera. Las enfermeras bromeaban todo el tiempo, y si no hubiera sido por las contracciones del estómago se habría sentido muy bien, casi contento.

Lo llevaron a la sala de radio, y veinte minutos después, con la placa todavía húmeda puesta sobre el pecho como una lápida negra, pasó a la sala de operaciones. Alguien de blanco, alto y delgado se le acercó y se puso a mirar la radiografía. Manos de mujer le acomodaban la cabeza, sintió que lo pasaban de una camilla a otra. El hombre de blanco se le acercó otra vez, sonriendo, con algo que le brillaba en la mano derecha. Le palmeó la mejilla e hizo una seña a alguien parado atrás.

Como sueño era curioso porque estaba lleno de olores y él nunca soñaba olores. Primero un olor a pantano, ya que a la izquierda de la calzada empezaban las marismas, los tembladerales de donde no volvía nadie. Pero el olor cesó, y en cambio vino una fragancia compuesta y oscura como la noche en que se movía huyendo de los aztecas. Y todo era tan natural, tenía que huír de los aztecas que andaban a caza de hombre, y su única probabilidad era la de esconderse en lo más denso de la selva, cuidando de no apartarse de la estrecha calzada que sólo ellos, los motecas, conocían.

Lo que más lo torturaba era el olor, como si aun en la absoluta aceptación del sueño algo se revelara contra eso que no era habitual, que hasta entonces no había participado del juego. “Huele a guerra”, pensó, tocando instintivamente el puñal de piedra atravesado en su ceñidor de lana tejida. Un sonido inesperado lo hizo agacharse y quedar inmóvil, temblando. Tener miedo no era extraño, en sus sueños abundaba el miedo. Esperó, tapado por las ramas de un arbusto y la noche sin estrellas. Muy lejos, probablemente del otro lado del gran lago, debían estar ardiendo fuegos de vivac; un resplandor rojizo teñía esa parte del cielo. El sonido no se repitió. Había sido como una rama quebrada. Tal vez un animal que escapaba como él del olor a guerra. Se enderezó despacio, venteando. No se oía nada, pero el miedo seguía alli como el olor, ese incienso dulzón de la guerra florida. Había que seguir, llegar al corazón de la selva evitando las ciénagas. A tientas, agachándose a cada instante para tocar el suelo más duro de la calzada, dio algunos pasos. Hubiera querido echar a correr, pero los tembladerales palpitaban a su lado. En el sendero en tinieblas, buscó el rumbo. Entonces sintió una bocanada del olor que más temía, y saltó desesperado hacia adelante.

-Se va a caer de la cama -dijo el enfermo de la cama de al lado-. No brinque tanto, amigazo. Abrió los ojos y era de tarde, con el sol ya bajo en los ventanales de la larga sala. Mientras trataba de sonreír a su vecino, se despegó casi físicamente de la últim a visión de la pesadilla. El brazo, enyesado, colgaba de un aparato con pesas y poleas. Sintió sed, como si hubiera estado corriendo kilómetros, pero no querían darle mucha agua, apenas para mojarse los labios y hacer un buche. La fiebre lo iba ganando despacio y hubiera podido dormirse otra vez, pero saboreaba el placer de quedarse despierto, entornados los ojos, escuchando el diálogo de los otros enfermos, respondiendo de cuando en cuando a alguna pregunta. Vio llegar un carrito blanco que pusieron al lado de su cama, una enfermera rubia le frotó con alcohol la cara anterior del muslo, y le clavó una gruesa aguja conectada con un tubo que subía hasta un frasco lleno de líquido opalino. Un médico joven vino con un aparato de metal y cuero que le ajustó al brazo sano para verificar alguna cosa. Caía la noche, y la fiebre lo iba arrastrando blandamente a un estado donde las cosas tenían un relieve como de gemelos de teatro, eran reales y dulces y a la vez ligeramente repugnantes, como estar viendo una película aburrida y pensar que sin embargo en la calle es peor, y quedarse.

Vino una taza de maravilloso caldo de oro oliendo a puerro, a apio, a perejil. Un trozito de pan, mas precioso que todo un banquete, se fue desmigajando poco a poco. El brazo no le dolía nada y solamente en la ceja, donde lo habían suturado, chirriaba a veces una punzada caliente y rápida. Cuando los ventanales de enfrente viraron a manchas de un azul oscuro, pensó que no iba a ser difícil dormirse. Un poco incómodo, de espaldas, pero al pasarse la lengua por los labios resecos y calientes sintió el sabor del caldo, y suspiró de felicidad, abandonándose.

Primero fue una confusión, un atraer hacia sí todas las sensaciones por un instante embotadas o confundidas. Comprendía que estaba corriendo en plena oscuridad, aunque arriba el cielo cruzado de copas de árboles era menos negro que el resto. “La calzada”, penso. “Me salí de la calzada.” Sus pies se hundían en un colchón de hojas y barro, y ya no podía dar un paso sin que las ramas de los arbustos le azotaran el torso y las piernas. Jadeante, sabiéndose acorralado a pesar de la oscuridad y el silencio, se agachó para escuchar. Tal vez la calzada estaba cerca, con la primera luz del día iba a verla otra vez. Nada podía ayudarlo ahora a encontrarla. La mano que sin saberlo él, aferraba el mango del puñal, subió como un escorpion de los pantanos hasta su cuello, donde colgaba el amuleto protector. Moviendo apenas los labios musitó la plegaria del maíz que trae las lunas felices, y la súplica a la Muy Alta, a la dispensadora de los bienes motecas. Pero sentía al mismo tiempo que los tobillos se le estaban hundiendo despacio en el barro, y al la espera en la oscuridad del chaparral desconocido se le hacía insoportable. La guerra florida había empezado con la luna y llevaba ya tres días y tres noches. Si conseguía refugiarse en lo profundo de la selva, abandonando la calzada mas alla de la región de las ciénagas, quizá los guerreros no le siguieran el rastro. Pensó en la cantidad de prisioneros que ya habrían hecho. Pero la cantidad no contaba, sino el tiempo sagrado. La caza continuaría hasta que los sacerdotes dieran la señal del regreso. Todo tenía su número y su fin, y él estaba dentro del tiempo sagrado, del otro lado de los cazadores.

Oyó los gritos y se enderezó de un salto, puñal en mano. Como si el cielo se incendiara en el horizonte, vio antorchas moviéndose entre las ramas, muy cerca. El olor a guerra era insoportable, y cuando el primer enemigo le saltó al cuello casi sintió placer en hundirle la hoja de piedra en pleno pecho. Ya lo rodeaban las luces y los gritos alegres. Alcanzó a cortar el aire una o dos veces, y entonces una soga lo atrapó desde atrás. -Es la fiebre -dijo el de la cama de al lado-. A mí me pasaba igual cuando me operé del duodeno. Tome agua y va a ver que duerme bien.

Al lado de la noche de donde volvía la penumbra tibia de la sala le parecío deliciosa. Una lámpara violeta velaba en lo alto de la pared del fondo como un ojo protector. Se oía toser, respirar fuerte, a veces un diálogo en voz baja. Todo era grato y seguro, sin acoso, sin… Pero no quería seguir pensando en la pesadilla. Había tantas cosas en qué entretenerse. Se puso a mirar el yeso del brazo, las poleas que tan cómodamente se lo sostenían en el aire. Le habían puesto una botella de agua mineral en la mesa de noche. Bebio del gollete, golosamente. Distinguía ahora las formas de la sala, las treinta camas, los armarios con vitrinas. Ya no debía tener tanta fiebre, sentía fresca la cara. La ceja le dolía apenas, como un recuerdo. Se vio otra vez saliendo del hotel, sacando la moto. Quién hubiera pensado que la cosa iba a acabar así? Trataba de fijar el momento del accidente, y le dio rabia advertir que había ahí como un hueco, un vacío que no alcanzaba a rellenar. Entre el choque y el momento en que lo habían levantado del suelo, un desmayo o lo que fuera no le dejaba ver nada. Y al mismo tiempo tenía la sensación de que ese hueco, esa nada, había durado una eternidad. No, ni siquiera tiempo, más bien como si en ese hueco él hubiera pasado a través de algo o recorrido distancias inmensas. El choque, el golpe brutal contra el pavimento. De todas maneras al salir del pozo negro había sentido casi un alivio mientras los hombres lo alzaban del suelo. Con el dolor del brazo roto, la sangre de la ceja partida, la contusión en la rodilla; con todo eso, un alivio al volver al día y sentirse sostenido y auxiliado. Y era raro. Le preguntaría alguna vez al médico de la oficina. Ahora volvía a ganarlo el sueño, a tirarlo despacio hacia abajo. La almohada era tan blanda, y en su garganta afiebrada la frescura del agua mineral. Quizá pudiera descansar de veras, sin las malditas pesadillas. La luz violeta de la lámpara en lo alto se iba apagando poco a poco.

Como dormía de espaldas, no lo sorprendió la posición en que volvía a reconocerse, pero en cambio el olor a humedad, a piedra rezumante de filtraciones, le cerró la garganta y lo obligó a comprender. Inútil abrir los ojos y mirar en todas direcciones; lo envolvía una oscuridad absoluta. Quiso enderezarse y sintio las sogas en las muñecas y los tobillos. Estaba estaqueado en el piso, en un suelo de lajas helado y húmedo. El frio le ganaba la espalda desnuda, las piernas. Con el mentón buscó torpemente el contacto con su amuleto, y supo que se lo habían arrancado. Ahora estaba perdido, ninguna plegaria podía salvarlo del final. Lejanamente, como filtrándose entre las piedras del calabozo, oyó los atabales de la fiesta. Lo habían traído al teocalli, estaba en las mazmorras del templo a la espera de su turno.

Oyó gritar, un grito ronco que rebotaba en las paredes. Otro grito, acabando en un quejido. Era él que gritaba en las tinieblas, gritaba porque estaba vivo, todo su cuerpo se defendía con el grito de lo que iba a venir, del final inevitable. Pensó en sus compañeros que llenarían otras mazmorras, y en los que ascendían ya los peldaños del sacrificio. Gritó de nuevo sofocadamente, casi no podía abrir la boca, tenía las mandíbulas agarrotadas y a la vez como si fueran de goma y se abrieran lentamente, con un esfuerzo interminable. El chirriar de los cerrojos lo sacudió como un látigo. Convulso, retorciéndose, luchó por zafarse de las cuerdas que se le hundían en la carne. Su brazo derecho, el mas fuerte, tiraba hasta que el dolor se hizo intolerable y hubo que ceder. Vio abrirse la doble puerta, y el olor de las antorchas le llegó antes que la luz. Apenas ceñidos con el taparrabos de la ceremonia, los acólitos de los sacerdotes se le acercaron mirándolo con desprecio. Las luces se reflejaban en los torsos sudados, en el pelo negro lleno de plumas. Cedieron las sogas, y en su lugar lo aferraron manos calientes, duras como el brónze; se sintió alzado, siempre boca arriba, tironeado por los cuatro acólitos que lo llevaban por el pasadizo. Los portadores de antorchas iban adelante, alumbrando vagamente el corredor de paredes mojadas y techo tan bajo que los acólitos debían agachar la cabeza. Ahora lo llevaban, lo llevaban, era el final. Boca arriba, a un metro del techo de roca viva que por momentos se iluminaba con un reflejo de antorcha. Cuando en vez del techo nacieran las estrellas y se alzara ante él la escalinata incendiada de gritos y danzas, sería el fin. El pasadizo no acababa nunca, pero ya iba a acabar, de repente olería el aire libre lleno de estrellas, pero todavía no, andaban llevándolo sin fin en la penumbra roja, tironeándolo brutalmente, y él no quería, pero como impedirlo si le habían arrancado el amuleto que era su verdadero corazón, el centro de su vida.

Salió de un brinco a la noche del hospital, al alto cielo raso dulce, a la sombra blanda que lo rodeaba. Pensó que debía haber gritado, pero sus vecinos dormían callados. En la mesa de noche, la botella de agua tenía algo de burbuja, de imagen traslúcida contra la sombra azulada de los ventanales. Jadeó buscando el alivio de los pulmones, el olvido de esas imágenes que seguían pegados a sus párpados. Cada vez que cerraba los ojos las veía formarse instantáneamente, y se enderezaba aterrado pero gozando a la vez del saber que ahora estaba despierto, que la vigilia lo protegía, que pronto iba a amanecer, con el buen sueño profundo que se tiene a esa hora, sin imágenes, sin nada… Le costaba mantener los ojos abiertos, la modorra era más fuerte que él. Hizo un último esfuerzo, con la mano sana esbozó un gesto hacia la botella de agua; no llegó a tomarla, sus dedos se cerraron en un vacío otra vez negro, y el pasadizo seguía interminable, roca tras roca, con súbitas fulguraciones rojizas, y él boca arriba gimió apagadamente porque el techo iba a acabarse, subía, abriéndose como una boca de sombra, y los acólitos se enderezaban y de la altura una luna menguante le cayó en la cara donde los ojos no querían verla, deseparadamente se cerraban y abrían buscando pasar al otro lado, escubrir de nuevo el cielo raso protector de la sala. Y cada vez que se abrían era la noche y la luna mientras lo subían por la escalinata, ahora con la cabeza colgando hacia abajo, y en lo alto estaban las hogueras, las rojas columnas de rojo perfumado, y de golpe vio la piedra roja, brillante de sangre que chorreaba, y el vaivén de los pies del sacrificado, que arrastraban para tirarlo rodando por las escalinatas del norte. Con una última esperanza apretó los párpados, gimiendo por despertar. Durante un segundo creyó que lo lograría, porque estaba otra vez inmóvil en al cama, a salvo del balanceo cabeza abajo. Pero olía a muerte y cuando abrió los ojos vio la figura ensangrentada del sacrificador que venía hacia él con el cuchillo de piedra en la mano. Alcanzó a cerrar otra vez los pÿrpados, aunque ahora sabía que no iba a despertarse, que estaba despierto, que el sueño maravilloso había sido el otro, absurdo como todos los sueños; un sueño en el que había andado por extrañas avenidas de una ciudad asombrosa, con luces verdes y rojas que ardían sin llama ni humo, con un enorme insecto de metal que zumbaba bajo sus piernas. En la mentira infinita de ese sueño también lo habían alzado del suelo, también alguien se le había acercado con un cuchillo en la mano, a él tendido boca arriba, a él boca arriba con los ojos cerrados entre las hogueras.

julioc

07
Jul
09

Darel Avalus: “Idiota e hipócrita”

Rebelión

El lector sensato y medianamente avezado (abruma decirlo) abre cada mañana El País virtual con la secreta esperanza de que la tozudez de los hechos haya logrado una suerte de efecto Doppler informático entre el personal responsabilizado en confeccionarlo, con el consiguiente corrimiento hacia el rojo de sus articulistas y corresponsales… Pero (¡oh, infortunio derivado de la ignorancia auto-impuesta!), eso nunca ocurre: la reina Isabel continúa graciosamente contando cisnes, el mundo celebra la victoria del Barça y se asombra del precio pagado por el Real Madrid para adquirir al esclavo Cristiano (¡valga nombre!) Ronaldo en medio de una crisis que ha llevado al desempleo a un 13% de la fuerza laboral del Reino Borbón, Chávez es acusado de populista sin esclarecer a fondo los beneficios que su gobierno ha traído al populus (en detrimento, naturalmente de la burguesía, mediante una simple redistribución —más equitativa— de los recursos) y jamás aparece un análisis del daño ecológico que provoca una sola carrera de Fórmula Uno. (El lector sensato y medianamente avezado aprovecha positivamente esa no ocurrencia en el mundo real para comprobar la pujanza —en el mundo de los conceptos— del conocido aserto de Marx que reza “Si los axiomas geométricos se oponen a los intereses de los hombres [sic], cambian los axiomas geométricos”.)

No es raro pues que la lectura de El País genere en las personas sensatas y medianamente avezadas un sentimiento de sombrío regocijo que debe ser reputado de perturbador y contradictorio: se comprueba a una la justeza de las ideas opuestas a las que animan a la mayoría de los articulistas de este empresa mediática (esencia comercial subrayada) y lo lejos que están estos barones de la manipulación de comprender este hecho.

Con todo, hay días que El País se supera. Tal es el caso de lo ocurrido el domingo 5 de julio del corriente 2009: a propósito del golpe de estado ocurrido el 26 de junio en Honduras, Moisés Naím publicó un libelo intitulado Idiotas contra Hipócritas que es, en efecto, una joya de idiotez e hipocresía.

No tiene caso detenerse extensamente en ese dechado de tergiversación histórica anti-analítica. Sin embargo, en defensa de la inteligencia de los más jóvenes lectores resulta obligado ofrecer —muy brevemente— una imagen veraz de algunas de las farisaicas afirmaciones que ahí don Moisés hace, y en particular de las verdades que aposta excluye.

Por ejemplo, no se entiende por qué él se pregunta si los golpistas hondureños no leen o no ven CNN. Hay que decir en defensa de los golpistas, aún a riesgo de exponer con esta afirmación las capacidades intelectivas del articulista en su verdadera reducida dimensión, que ellos —contrariamente al gacetillero— no solo saben leer muy bien y ven CNN asiduamente, sino que —como demuestra tesoneramente el curso seguido hasta hoy por los malditos hechos— son duchos hermeneutas de los espacios sugeridos, de los silencios colmados de insinuaciones, de las alusiones omitidas, de las alegorías veladas. A diferencia de Moisés Naím, Micheletti y comparsa conocen muy bien que —en muchos sentidos— los gritos del mundo son nada al lado de un leve susurro de los Estados Unidos.

Mas toda esta introducción que él hace no es más que oropel de palabras. En el kernel mismo del artículo, Moisés Naím no solo demuestra ser asaz lerdo, sino que su memoria está llena oquedades, mientras que las afectaciones (acaso genéticas) de su capacidad de razonar serenamente despiertan compasión…

Obviemos que él admite como demostrado (incauto varón) que “[…] el presidente Manuel Zelaya había incurrido en múltiples violaciones de la Constitución ”; y para validar su certeza, nos ofrece inmediatamente el origen de su seguridad: “ La Corte Suprema, el Congreso y otras instituciones hondureñas así lo habían certificado. ” (¿Habría expuesto un periodista más serio exactamente lo ocurrido, esto es, que el presidente legítimo de Honduras quería únicamente canalizar el deseo expresado por las más de 400 mil solicitudes recibidas en su casa de gobierno en torno a instaurar constitucionalmente una democracia verdaderamente participativa mediante una encuesta no vinculante que habría de pronunciarse claramente a este tenor?)

No nos detengamos en esto, ya que la sesgada ingenuidad del comentador habla por sí sola. Concentrémonos en la siguiente falaz afirmación, plena de ladina intencionalidad: “[…] quizá el factor que más les estimuló [a los golpistas] a actuar fue que por las porosas fronteras hondureñas comenzaron a entrar agentes venezolanos y cubanos con maletas llenas de dólares y camionetas cargadas de armas .”

(Hay tanto cinismo, idiotez e hipocresía en ese enunciado que ahora se ve el lector sensato y medianamente avezado presa de compasión por el género humano todo…) Olvida don Moisés (es imposible aceptar que no lo sabe: demasiada ignorancia para un articulista, incluso de la nómina de El País) que ha sido el de los Estados Unidos el único gobierno que ha llenado de armas a Honduras, desde la época de la preparación de la invasión contra Cuba, pasando por la encubierta guerra sucia contra el gobierno sandinista de los ’80, que fue subvencionada con fondos ilegalmente adquiridos (increíble parece admitirlo) ¡mediante operaciones de tráfico de drogas y de venta de armas al hoy acosado Irán, efectuadas por agentes federales de la administración del ex presidente Reagan!, y que esas miles de toneladas de armas no fueron transportadas en maletas, portafolios y similares, sino en contenedores acarreados en poderosos C-130. Desconoce don Moisés que el único país que tiene bases militares permanentes en Honduras no es ni Cuba ni Venezuela, sino los Estados Unidos. Calla don Moisés que los únicos terroristas probados que poseen una enorme ascendencia sobre los paramilitares hondureños son Posada Carriles y sus acólitos de la mafia cubano-estadounidense radicada en Miami, y que es tal ese predominio, que cuando la ex presidenta panameña Mireya Moscoso, atribuyéndose facultades que no le otorgaba su cargo, según fuera probado por tribunales panameños del presidente Torrijos (sin que el bueno de Moisés alertara sobre ese desmán), indultó ilegalmente al archifamoso criminal, este buscó seguro resguardo precisamente en territorio hondureño… ¿Acaso es fenómeno del pasado esa influencia de los terroristas miamenses entre los círculos derechistas de Honduras? No, como bien sabe el crédulo de Moisés, los presidentes Hugo Chávez y Evo Morales se vieron obligados a renunciar a asistir al trigésimo noveno Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la OEA, celebrada en San Pedro Sula, Honduras, entre los días 2 y 4 de junio de 2009, a causa del plan fraguado por los mencionados terroristas para volar con un cohete anti-aéreo el avión que transportaba a los presidentes.

Sin embargo, entre las múltiples inexactitudes y falacias que deliberadamente propaga el idiota (califiquémosle de una buena vez) de Moisés, la que más duele a los lectores sensatos y medianamente avezados es que, al omitir el monto de dinero proveniente de Cuba que —desde una época en que el gobierno de Honduras negaba su amistad al pernicioso pueblo comunista de Cuba— ha estado ingresando incesantemente a la nación centroamericana, se minimizan esas cantidades: ellas no son computables, pero el avieso contable del Real Madrid que tasó al esclavo Cristiano (¡valga nombre!) Ronaldo convendría en que esa cifra es del orden de muchos centenares de millones que marcha, vestida de blanco, armada de estetoscopios y jeringas por los más intrincados rincones de la patria de Morazán.

06
Jul
09

Marcos Ana: “Te llamo desde un muro”

“Te llamo desde un muro”
Oye, hermano, te llamo desde un muro;
clavado entre unas piedras
donde las sombras hacen su nidada.
Hablo desde la pena.
Entre los huesos mismos del dolor te llamo.
Mi voz, como esas hierbas
que en la ranura de una roca crecen,
se ha mantenido pura!
no escupió a su bandera,
ni doblegó sus hombros,
ni ha mentido canciones,
ni se pasó al oscuro.

Veinte veces cruzó la primavera,
y mis alas a un cepo atrapadas,
y el ardor de mi sangre entre cadenas.
¡ Pero hoy mi voz -sin llanto- te reclama!
mi lengua es una herida que flamea,
como un pájaro ardiendo en tu ventana.

Ni un día más, amigo. No consientas
este tropel de muros obcecados;
tanta luz sin salida, tanta puerta
cerrada ante mis ojos.

Mi corazón te espera,
aguarda tu palábra y en los muros,
como un río apresado, se golpéa.

Marcos Ana (Web)


06
Jul
09

Laciana, “territorio comanche” en El escarabajo verde.

rtve.es

El valle de Laciana, situado al norte de la provincia de León, es una zona de alto valor ambiental. En sus frondosos bosques crían osos y urogallos, dos de las especies con mayor peligro de extinción en Europa. El valle ha sido declarado reserva de la Biosfera por la UNESCO. Sin embargo, el futuro de los osos y los urogallos está amenazado por las minas de carbón a cielo abierto. Y el peligro puede aumentar debido a un plan de ampliación de las explotaciones mineras, aprobado por la Junta de Castilla y León.

laciana

05
Jul
09

María Toledano: “Territorio, soberanía y democracia”

Rebelión

Incluso los durmientes son obreros y cooperantes de cuanto sucede en el mundo

Heráclito, frag. XLI

Esta visto que hacen lo que quieren con nosotros. Pese a nuestra individualidad, tan alabada por los poderes, medios de comunicación y empresas, funcionamos como un rebaño -banco de peces en el océano- cuando los asuntos mayores están en juego, cuando nos asustan. La democracia moderna, una conquista republicana del ciudadano burgués frente al súbdito, se ha convertido, con el paso de los años y la sofisticación de la propaganda, en un instrumento de combate, el más importante, del poder político y empresarial. Negar la democracia de mercado, la llamada “democracia de superficie” (Badiou, l’Hypothèse communiste , 2009 ), debería ser una de las principales tareas teóricas y prácticas de la izquierda anticapitalista. Pero negar la democracia de partidos, negar la democracia representativa y el principio de que la soberanía reside en el cuerpo electoral, conlleva infinidad de problemas. Nos enfrentamos ante un dogma, una idea sagrada, consagrada, que ha adquirido categoría de mito.

La democracia de mercado o “democracia de superficie” tiene sus propias y sutiles reglas de juego. Una normativa oscura, llena de requiebros, que escapa al control directo de los ciudadanos. Los poderes públicos formulan el modelo de desarrollo económico y la Constitución legitima, con su manto sagrado de valores, el esquema del poder. El ciudadano asiste al espectáculo (en general con indiferencia) y confirma con su recurrente voto (con independencia de la fuerza política de su preferencia) el sistema existente. La legitimación es automática y permanente puesto que el recuento, salvo una abstención masiva (imposible de concebir en el estadio actual de la evolución política y cultural de la ciudadanía), siempre contemplará, en el caso español, la victoria de uno de los dos partidos mayoritarios. Este modelo, nacido de la inmolación de las Cortes franquistas y confirmado por la Ley electoral, está concebido para que el juego de mayorías y minorías (inherente a la democracia, según la fórmula anglosajona) parta de la victoria del cualquiera de las dos fuerzas hegemónicas, según sea la corriente dominante, partidos de ámbito nacional que, además, tienen que buscar acuerdos y refugios con los partidos nacionalistas, agrupaciones políticas, en general, hijas de la burguesía de negocio local. Un esquema de apariencia perfecta, para la perpetuación de la democracia de mercado, que ha funcionado, con sus dudas y miserias, más de treinta años. Este diseño político, complicado con la nueva financiación que se pretende imponer, está resultando un caos y un atentado al principio de igualdad, desde el instante mismo en que el desarrollo del poder autonómico y local produce una manifiesta desigualdad jurídica y real (de hecho y derecho) entre los habitantes del mismo país. Y de nuevo, casi sin darnos cuenta, caemos de bruces ante otro dogma inviolable: el modelo territorial del estado.

En primer lugar, a modo de nota suelta, deberíamos reflexionar sobre la antigua (y revolucionaria) idea de que la soberanía reside en el pueblo, organizado como cuerpo electoral. ¿Hace cuánto tiempo que el pueblo, en la democracia de mercado, ha dejado de ser soberano? ¿Es acaso posible verificar el estado de salud democrática del cuerpo electoral? O dicho más claramente, ¿es posible hoy, con la intromisión de los medios de comunicación en la esfera privada (y la conciencia) de los individuos, afirmar que cada vez que se vota se hace asumiendo la crucial responsabilidad que el ejercicio de este derecho conlleva? ¿Es lícito, aunque sea desde un punto de vista formal y a modo de ejemplo, cuestionar el sufragio universal frente a la manipulación que vivimos en la sociedad de la información? ¿Somos los ciudadanos libres y conscientes a la hora de emitir nuestro voto o estamos condicionados igual que lo estamos ante el escaparate cotidiano del consumo? Cuestión interesante y compleja.

En segundo lugar, y con la idea de dejar unas pinceladas para una posterior reflexión, deberíamos abordar el mito consagrado en el Título VIII de la Constitución del 1978: el modelo territorial del estado. ¿Es posible que la ley electoral siga favoreciendo a los partidos políticos que se presentan en una sola CC.AA. frente a formaciones de ámbito nacional? ¿Es justo (y democrático) que las burguesías nacionalistas obtengan del estado más beneficios fiscales, exenciones, competencias y, en definitiva, mayor cuota de poder político y económico para sus territorios por el mero hecho de disponer de formaciones políticas que apoyan al partido mayoritario en el gobierno nacional cuando éste no cuenta con una mayoría suficiente para llevar a cabo su proyecto legislativo? ¿Está la nación sometida, como dice el sector más reaccionario de la derecha, al chantaje del nacionalismo burgués? Cuestión interesante y compleja. La izquierda histórica, Rosa Luxemburgo y Lenin, entre otros, ya abordaron estos problemas.

Estas dos cuestiones deberían, por si solas, suscitar un interesante debate en el seno de la izquierda anticapitalista, e incluso, en el seno de una organización como IU, en el caso de que esta formación minoritaria pretenda y desee erigirse como alternativa económica, moral e intelectual. No es fácil ponerle el cascabel a un gato rabioso que defiende su territorio de caza. No es fácil desmontar el esquema impuesto por el mercado (y sus representantes políticos) a través de fórmulas de apariencia democrática. Cuestionar la democracia de mercado, la democracia de superficie, y sus mitos fundamentales es, en el peculiar caso español, un camino razonable para alcanzar otros modelos de sociedad.

03
Jul
09

“Pasillo verde”

pasilloverdeFoto: max

03
Jul
09

Layla Anwar: “Un thriller letal en Bagdad”

An Arab Woman Blues / Rebelión (Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández)

Mientras el mundo entero guarda luto por el icono pop Michael Jackson, cuyo Thriller constituyó el momento culminante de su carrera, hay otras series de thrillers desencadenándose en Bagdad que marcarán otro punto de inflexión en la reciente y sangrienta historia de este castigado país.

Tan sólo en los últimos días, 350 iraquíes murieron asesinados, resultando heridos varias decenas más.

Estos fueron los lugares donde ocurrieron los hechos por todo Bagdad.

Hoy, ayer y antesdeayer:

  • Bab El Sheij, centro de Bagdad: alrededor de 19 muertos.
  • Al Thawra o “Sadr City”: entre muertos y heridos, 250.
  • Karrada: dos explosiones de bomba, no hay cifras oficiales de muertos ni heridos.
  • Hurriya: una explosión de bomba: 5 muertos, 2 heridos.
  • Orfali, al este de Bagdad: otra bomba, no hay cifras oficiales.
  • Barriada de Yihad: entre muertos y heridos, 10 civiles.
  • Barriada de Al Baya’a: 5 muertos, 2 heridos.
  • Al Saydiya: 4 muertos/heridos.
  • Baladiyat: no hay cifras oficiales de muertos ni heridos.
  • Calle Abu Nawas: 3 morteros cayeron sobre una zona residencial; hay quien dice que intentaban alcanzar la Zona Verde. No hay cifras oficiales de muertos ni heridos.

Esta serie de ataques/explosiones/bombas se producen cuatro días [*] antes del repliegue, que no retirada, de las tropas estadounidenses a sus bases en el interior de Iraq y el traspaso de los asuntos de seguridad a la “policía y ejército” iraquíes.

Sin embargo, debe apuntarse que los estadounidenses no se replegarán a sus bases en la provincia de Nínive, i.e. Mosul. Mosul es uno de los bastiones de la Resistencia Iraquí, donde se encuentran un montón de ex oficiales del ejército iraquí. Sí, ya sé que les llaman Al Qaida. Los estadounidenses no irán allí porque Mosul no está aún completamente bajo control kurdo. Y después de Kirkuk, Mosul es absolutamente necesario para completar el Mapa del Kurdistán “Independiente”.

Resulta irónico ver cómo Al Qaida sirve lo mismo para un roto que para un descosido. A los combatientes de la resistencia se les llama Al Qaida. A las fuerzas especiales iraníes se las llama Al Qaida. A determinados elementos dentro del ejército y la policía iraquí se les llama Al Qaida. A la gente normal y corriente que protesta y resiste se le llama Al Qaida. Y si no basta el nombre de Al Qaida como provocación, entonces pueden sustituirlo por insurgentes o saddamistas.

Pero, aunque parezca mentira, en la última serie de explosiones que han golpeado a Bagdad, NADIE en el gobierno oficial ha culpado aún a Al Qaida o a los saddamistas.

Según informes muy confidenciales filtrados por expertos de la seguridad iraquí, que deseaban mantener el anonimato ya que no se les permite divulgar información alguna a la prensa, y según la TV iraquí Al Sharqiya y un informe de Reuters –y también muchos bagdadíes se lo confirmarán-, la cadena de explosiones se debe a dos factores:

1) Ajustes de cuentas entre los diversos partidos políticos, preparándose para apropiarse del aparato del poder una vez se complete el repliegue y en preparación de las próximas “elecciones”.

2) Ordenes iraníes regionales de incendiar, “hacer estallar”, un estado permanente de tensión sectaria que servirá para dos objetivos: a) Presionar a los estadounidenses, a los partidos políticos y al gobierno iraquí, ganando grandes esferas de control a través de un caos anárquico que dure todo lo posible hasta que todo se lleve a cabo, lo que en mi opinión supone, y aquí vienen muy malas noticias, lo siguiente: otra serie de episodios de limpieza sectaria, y b) Distraer la atención de las actuales cuestiones iraníes.

Esto ha hecho que una abrumadora mayoría de iraquíes se pregunten si las fuerzas de seguridad, la policía y el ejército de Iraq son actualmente capaces de mantener alguna forma de estabilidad impidiendo que Bagdad caiga de nuevo en la violencia sectaria, algo que se está provocando de forma clara y deliberada.

Algunos en Bagdad culpan a los Ministerios IRANIES del Interior y Defensa de estos últimos episodios de letal carnicería.

Otros señalan con el dedo a las actuales fuerzas de seguridad, policía y ejército iraquíes de estar detrás de los asesinatos.

Sin embargo, interesa bastante señalar un artículo de reciente aparición señalando la existencia de una fuerza armada muy hermética, una “fuerza de elite” entrenada por los estadounidenses y que se denomina la “Brigada Sucia”.

La “Brigada Sucia”, posiblemente una nueva versión de la Banda Sucia (compuesta por mercenarios) que solía llevar a cabo sus letales misiones desde las instalaciones del aeropuerto de Bagdad.

Nadie está muy seguro de quién recibe órdenes y a quién informa la tal “brigada sucia”. ¿Sólo a los estadounidenses o a los dirigentes de algunos partidos políticos o al Primer Ministro Maliki…? Ese es otro episodio del Thriller iraquí que pronto se desvelará.

Su logo oficial es combatir a los terroristas. Ya sabemos lo que esta palabra supone en el Iraq actual, se refieren a alguien que rechaza la doble ocupación estadounidense/iraní.

Otra observación de interés. Desde 2003, EEUU ha desplegado unos 650.000 hombres y mujeres: soldados, “coordinadores de logística”, mercenarios, francotiradores, bandas sucias, contratistas de seguridad, equipos de proyectos de reconstrucción, miembros de la embajada y todo lo demás….

Hoy, según cifras oficiales, quedan en Iraq unos 133.000 soldados. Pero nadie menciona al resto… Creo que quedan actualmente en Iraq otros seres aparte de esos 133.000 integrantes del ejército estadounidense.

Pero nos han asegurado que se repliegan a sus bases y que “estarán dispuestos a acudir” tan pronto como el gobierno títere iraquí les necesite. Mientras tanto se pondrán a jugar al Scrabble y a otra partidita de Monopoly.

Pero lo que resulta más interesante es que la cifra oficial de la policía y el ejército iraquí es de 654.362 miembros, al menos en el último recuento.

Por tanto, por los 650.000 estadounidenses y compañía, hay unos 650.000 iraquíes entrenados para hacer el mismo trabajo sucio de la Ocupación.

Debo también mencionar que los únicos “puestos de trabajo” al alcance de los iraquíes desde que se produjo esta maldita Ocupación es el de unirse a la policía o al ejército. No hay ningún empleo como no sea el de trabajar para la Ocupación. Pertenecer a un partido sectario en el poder también te ayudará a conseguir trabajo, especialmente si estás relacionado con algún funcionario del gobierno. Pero vamos a dejar eso para otro capítulo…

Sin contar a la Brigada Sucia, que tiene alrededor de 5.000 hombres, MÁS todas las milicias chiíes durmientes armadas hasta los dientes por IRAN, como: Jaysh Al Mahdi, Maghawer del Ministerio del Interior, la milicia del Ministerio de Defensa, la milicia del partido Dawa, la milicia del partido Fadhila, las milicias de Badr pertenecientes al Consejo Supremo Islámico Iraquí de Hakim, la milicia de Chalabi, la milicia de los kurdos/peshmergas, que sólo ellos son unos 150.000 hombres, la milicia…, más los contratistas de la seguridad privada en activo y, desde luego, sin contar las fuerzas especiales iraníes…

¡Dios mío, es espantoso!

Ya veo zombis y fantasmas levantándose de sus tumbas como en el vídeo Thriller de Michael Jackson, excepto que este thriller iraquí no es ningún video pop y no hay nadie que pague su homenaje ni guarde luto por nosotros.

30
Jun
09

“Nazis en acción”

El blog del editor. Península

Entro en una librería, atravieso el territorio de los best-sellers y alcanzo la sección de Historia (narrativa). Ahí están. Al acecho. Siempre supe, como repetía mi abuelo, que habían ganado la guerra. La marcialidad de la Werhmacht, el decadente esplendor de las SS y la atroz Blitzkrieg. Observo portadas y títulos. Más de treinta libros nuevos abordan diferentes aspectos de la II Guerra Mundial. La mayoría analiza, hasta el detalle, el régimen nazi. He leído alguna de esas obras y destaco que, siendo críticos, los autores (muchos anglosajones) siguen fascinados por el nazismo. Está visto que el lector español, huérfano de la dramática experiencia que supuso para Europa la guerra 1939-1945, no quiere permanecer al margen de este acontecimiento. De los campos de exterminio a los científicos del Reich refugiados en EE.UU., pasando por La vita è bella, niños con pijamas de rayas y las novelas de Larsson. Los nazis, una vez más, han ganado la guerra y nosotros, ajenos por razones geopolíticas al conflicto, queremos ser víctimas de salón: sufrir por procuración. Península lanza, desde su atalaya, una ofensiva terrestre: Moscú, Stalingrado, Kursk y Berlín. Al mando, caballo blanco, Plaza roja, Georgi K. Zhukov, Grandes batallas de la Segunda Guerra Mundial. Leo en la faja promocional: el Mariscal de la URSS que derrotó a Hitler. Es curioso como una sencilla oración contradice el mito de la ideología liberal-capitalista. La capitulación del Reich en los diferentes frentes orientales ha quedado minimizada frente a la potencia mediática del desembarco de Normandía. La operación Overlord, el Día D, es el relato fundacional de la moderna democracia de mercado. «Los alemanes iban de gris y tú ibas vestida de azul» dice Rick (Humphrey Bogart) en Casablanca.

30
Jun
09

Gustavo Duch Guillot: “Un poquito más arriba”

Altermundo / Rebelión

-Pobres acacias indefensas. Las jirafas glotonas acabarán con ellas.

-¡Para nada! Cuando una acacia está siendo devorada por una jirafa, alerta a las otras acacias de su familia, -¡que vienen las jirafas, que vienen las jirafas!- y sus colegas acacias segregan una sustancia amarga que, egss, no les gusta nada a las jirafas, y entonces se van más lejos a buscar otras acacias distraídas.

Por eso los estudiosos de la naturaleza, como el biólogo Frederic Vester, explican que ella, la naturaleza, es la única empresa que nunca ha quebrado en unos 4.000 millones de años. Pero nosotros, los sangrecaliente, o sustituimos urgentemente nuestra empresa capitalista por una que imite a la naturaleza y su equilibrio inteligente, o nos quedan unos pocos años menos.

A esto se le llama biomimesis.

29
Jun
09

“Azul” y “Atardecer en Bierge” de Lucía Laorden

azul

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Bierge

Fotos: Lucía Laorden

22
Jun
09

“Aneto”

anetoFoto: max

Me piro al Aneto unos días. Sed buenos o no. Saludos,

19
Jun
09

José Steinsleger: “México: votar es un derecho” / “Mexicanas” de Eduardo Galeano

Rebelión

Un político llega a un pueblito de provincia, se sube a un cajón y empieza su discurso:

–¡Compatriotas, compañeros, amigos! Nos encontramos aquí convocados, reunidos o arrejuntados, para debatir, tratar o discutir el tópico, tema o asunto trascendente: mi postulación, aspiración o candidatura a la alcaldía de este municipio.

Alguien del público alza la mano.

–Señor candidato, ¿por qué utiliza usted tres palabras para decir lo mismo?

–Pues mire, caballero: la primera palabra es para las personas de alto nivel cultural, como poetas, escritores y filósofos. La segunda es para personas de nivel cultural medio, como usted y la mayoría de los que están aquí hoy. Y la tercer palabra es para las personas de nivel cultural bajo, como por ejemplo ese borracho que está allí, tirado en la esquina.

De súbito, el borracho se levanta y le dice:

–Postulante, aspirante o candidato: el hecho, circunstancia o razón de que me encuentre en estado etílico, borracho o pedo, no quiere decir, implica o significa que mi nivel cultural sea ínfimo, bajo o jodido. Y con todo el respeto, estima o cariño que usted se merece, puede ir agrupando, reuniendo o arrejuntando sus bártulos, efectos o cachivaches, y encaminarse, irse o dirigirse a la madre que lo llevó en su seno, la progenitora de sus días, o la puta que lo parió.

¿Es un chiste? Quizá. También podría ser un registro a escala de cómo fluye la realidad, allí donde el Gran Elector (los grandes medios de comunicación) no llega: candidatos que extraviaron el sentido de la política, ciudadanos que brusca y desgarradoramente recobran la lucidez.

La política es un oficio en el que algunos sirven y otros lucran. El Gran Elector sólo concede espacio a los últimos. Y luego de comerciales, los que saben: en-México-nunca-hubo-democracia. Hidalgo, Juárez y Zapata no fueron democráticos. Qué pena.

Carlos Fuentes escribió: “Todo coloniaje envilece tanto al colonizador como al colonizado… Mientras México no liquide el colonialismo, tanto el extranjero como el que algunos mexicanos ejercen sobre y contra millones de mexicanos, la conquista seguirá siendo nuestra trampa y pesadilla histórica” (introducción a Todos los gatos son pardos).

Un camino para superarla exigiría la urgente revisión de si en México hubo (o no) grandes momentos en los que se manifestó su identidad nacional (v.gr. 1810, 1857, 1910, 1994). Sin esto, el único sector con futuro será el inmobiliario: penales de alta seguridad, cárceles al paso, muros, bodegas para niños en situación de calle, y guetos urbanos con autoridades militares elegidas. La nueva-Nueva España, más Internet y celulares incluidos.

La bicentenaria idea demal gobierno mantiene su vigencia. Pero lo nuevo es, posiblemente, lo que gatilló la elocuencia del borracho: la generalizada sensación de que si alguien emplea muchas palabras para decir lo mismo, su sobriedad queda en entredicho. Por su naturaleza, la política conlleva el riesgo de que la realidad se contradiga con los hechos: criminalización de las luchas sociales, acuartelamiento de las ideas en un estado de derecho, intelectuales profundos porque son pesimistas, y politólogos que viven de los retos de la democracia.

En México existe gran confusión entre voto blanco y voto nulo. Votar en blanco debería ser el derecho a señalar con claridad que, en equis coyuntura, el ciudadano no identifica candidatos y partidos idóneos. Y votar nulo sería, sin más, el derecho a rechazar el sistema electoral vigente. Otra cosa, y muy distinta, sería el derecho de los fiscales de mesa a la anulación del voto por errores técnicos en la emisión.

El voto en blanco no existe. Si la papeleta se deposita en la urna tal como se la recibió, vale tanto como la que incluye insultos, errores y tachaduras: se anula. Cuando mucho, el acta incluye un sitio para candidatos no registrados. ¿Por qué? Porque el sistema es partidocrático: no concibe la democracia sin partidos políticos.

Con todo, el derecho a votar, por ahora, existe. ¿Por quién votar? El para qué viene antes. El derecho a votar no es concesión de los partidos políticos ni de tecnócratas dietéticos que regulan la participación ciudadana.

Abundan, asimismo, certeros diagnósticos que denuncian las limitaciones del sistema electoral. Sin embargo, tampoco disipan la niebla. ¿Votar equivale a convalidación y reformismo, o es un derecho y una conquista social?

Acerca de la abstención, nada hay que debatir: por los motivos que fuere (salvo los de salud o defunción), el llamado a no concurrir a las urnas, a no votar, coincide con algo más que tres palabras: inconsciencia política, irresponsabilidad cívica y alineación (querida o no) con los sectores elitistas y reaccionarios de la sociedad.

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Mexicanas. Eduardo Galeano, de “Espejos”
Tlazoltéotl, luna mexicana, diosa de la noche huasteca, pudo hacerse un lugarcito en el pan-teón macho de los aztecas.
Ella era la madre madrísima que protegía a las paridas y a las parteras y guiaba el viaje de las semillas hacia las plantas. Diosa del amor y también de la basura, condenada a comer mierda, encarnaba la fecundidad y la lujuria.
Como Eva, como Pandora, Tlazoltéotl tenía la culpa de la perdición de los hombres; y las mujeres que nacían en su día vivían condenadas al placer.
Y cuando la tierra temblaba, por vibración suave o terremoto devastador, nadie dudaba:
–Es ella.

17
Jun
09

Javier Cortijo entrevista a Guillermo del Toro: “En el mundo del cine abundan los vampiros con corbata”

ABC
Antes de embarcarse en el maratoniano rodaje de «El Hobbit», el cineasta mexicano nos sorprende con su debut como novelista con «Nocturna», libro de terror escrito junto a Chuck Hogan que acaba de presentar en la capital inglesa.
Habitación rojo sangre, tresillo negro cuervo y cielo gris londinense ligeramente destripador. Pocos escenarios mejores para charlar sobre vampiros rabiosamente actuales y sin pestazo a ajo victoriano. Además, con un tipo entusiasta, apasionado y desbordante como Guillermo del Toro, que acaba de presentar su primera experiencia como escritor (con la ayuda de Chuck Hogan, uno de los novelistas más prometedores del género de terror): «Nocturna» (Suma de Letras), una historia de chupasangres mutantes localizada en el Nueva York actual y que tendrá cuerpo de trilogía. Todo un banquete previo a la gran reválida como cineasta del mexicano: su proyecto en dos partes sobre «El Hobbit» de Tolkien. ¿Quién dijo bloqueo creativo?

-¿Qué le impulso a pasarse al bando literario a estas alturas de su carrera?

-La verdad es que siempre he sido tan bibliófilo como cinéfilo. De hecho, en mi casa tengo cinco habitaciones para mis libros y sólo una para películas en DVD. Es cierto que empecé a escribir esta novela hace un lustro pero en mi juventud siempre he garabateado relatos y piezas cortas, publicado un ensayo sobre Hitchcock, etc.

-Su visión de los vampiros se aleja mucho del ideal romántico y victoriano de Bram Stoker. Parecen más bien zombis infectados por un virus que criaturas eternas de la noche. Tiene que ver que el primer escritor en publicar un tratado vampírico fue un médico, Polidori?

-Pues algo de eso hay, sin duda. Cuando el vampiro empezó a ser material literario a comienzos del siglo XIX se bifurcó en dos vertientes: la científica monstruosa y la romántica. A mí siempre me interesó más la primera; de hecho en «Cronos», mi primera película, ya hablaba de esa dualidad, como también en «Blade 2». Y ahora con esta novela he querido defender el mito vampírico como si fuese un mutante zombi. De hecho los muertos vivientes de George A. Romero eran vampiros salvajes.

-¿Le fue complicado escribir a cuatro manos?

-Para nada. Yo siempre he estado acostumbrado a escribir guiones a cuatro, seis o veinte manos. De hecho, «El Hobbit» lo estamos haciendo entre cuatro personas. La colaboración entre Chuck y yo fue estupenda desde un principio, pensaba que iba a dedicarse a la parte mas empírica y yo a la lírica y casi ha acabado siendo al revés. Nos corregíamos y editábamos mutuamente sin piedad. Ni los hermanos Coen estarían tan compenetrados (risas).

-¿Teme que algunos tachen su novela de oportunista, considerando el tirón vampírico de la saga «Crepúsculo»?

-Bueno, también podría decirme que la pandemia del libro se refiere a la gripe A o que el accidente de avión fue incluido a última hora aprovechando el caso del siniestro brasileño. Lo de la moda de los vampiros siempre se ha dicho, cuando era adolescente pasó con Stephen King y la Hammer, luego con Ann Rice y películas como «Jóvenes ocultos» y ahora con «Crepúsculo» y algunas series de televisión. Seguro que en breve vemos a un vampiro en el diván de un psicoanalista, como en «Los Soprano». Será el siguiente paso. No me preocupa, yo sigo mi instinto y nada más.

-Piensa seguir con esta faceta de escritor o sólo es un «capricho» temporal?

-Sí que me gustaría seguir. Cada día procuro escribir algunos párrafos antes de meterme hasta arriba con «El Hobbit».

nocturna

-Hablando del rey de Roma, o de la Tierra Media. ¿Ya esta concienciado para lo que se le viene encima con este proyecto?

-Todavía me cuesta un poco mentalizarme pero en fin. De todas formas, estoy acostumbrado a subirme el listón. «Hellboy 2» fue más grande y costosa que ninguna otra de mis películas, incluyendo «El laberinto del fauno», y «El Hobbit» será aún más. Lo que más me divierte son los chismes en internet sobre el proyecto: que si van a ser tres películas, que si Viggo Mortensen va a aparecer… Si la última vez que vi a Viggo fue hace siglos y me dio unos pastelillos riquísimos (carcajadas).

-Usted que es un gran aficionado a los videojuegos y a las ultimas tecnologías, cree que en el cine se puede dar el caso de interactividad total que vaticina el «Project Natal» presentado por Microsoft en la reciente feria E3 de Los Ángeles?

-Eso es interesante. No puedo leer el futuro, pero creo que dentro de una década el ocio electrónico será una única plataforma que englobará cine, videojuegos, internet, blu-ray… Una sola experiencia totalmente interactiva.

-¿Y el cine 3D, la última esperanza blanca de Hollywood?

-Puede dar la sorpresa. He visto algunas cosas que no creeríais, como decían en «Blade runner».

-Entonces, en que lugar queda el «pobrecito» libro encuadernado y con papel reciclado?

-Hombre, eso siempre existirá. Quizá sólo para el coleccionista pero en fin, menos da una piedra. Yo tengo cinco mil DVDs y un centenar de LPs, por ejemplo. Si ocurre un «Fahrenheit 451» será el fin de los tiempos.

-Y la pregunta obligada: ¿habrá película de «Nocturna»?

-Precisamente he adquirido los derechos para que nadie ruede una chingada de filme. A lo mejor me lanzo y hago un tebeo en el futuro. Es triste pensar en la literatura como banco de pruebas para rodar una película. Cada soporte tiene su propia química y filosofía. Yo admiro mucho a gente como David Trueba o Gonzalo Suárez que saltan del cine a la literatura tan ricamente.

-Cree que, después de Clive Barker, la literatura de terror actual permanece algo dormida en su ataúd?

-Es posible. Como lector, confieso que compro pocas novedades y releo mucho a los clásicos. Hay cosas de autores como Ligotti o Gailman que no están mal, pero prefiero acudir a las fuentes originales y a coleccionar rarezas.

-Se le ve más cómodo y relajado promocionando un libro que una película.

-Pues es verdad. La literatura todavía tiene un componente artesanal y creativo que el cine va perdiendo a pasos agigantados. Le voy a contar algo de lo que casi no he hablado: Chuck Hogar y yo sellamos nuestra colaboración con un simple apretón de manos. Un acuerdo de caballeros, sin todo el papeleo y la burocracia de agentes y representantes de Hollywood, donde la palabra casi no tiene valor. Ahí si que hay vampiros de verdad, aunque sea con corbata (risas). Eso es lo que me gusta de este mundillo. No hay más que comparar la Feria de Francfort con Cannes, que casi es un mercado de ganado.

16
Jun
09

Juan Torres López: “La CIA no se entera”

Rebelión / CIA

Todo el mundo sabe que la Central de Inteligencia de Estados Unidos (la CIA) ha mentido multitud de veces para ocultar sus crímenes y sus felonías. Miente incluso en las cuestiones de pequeña magnitud, seguramente a causa de la costumbre. En su página web se puede leer una entrada sobre la economía española que dice: “The Spanish banking system is considered solid, thanks in part to conservative oversight by the European Central Bank” (es decir: “el sistema bancario español se considera sólido, gracias en parte a la supervisión conservadora del Banco Centra Europeo”. ¿Es posible que la CIA no se haya enterado de que el Banco Central Europeo no tiene competencias de supervisión sobre la banca de los diferentes estados miembros y que, por lo tanto, si el español es sólido sería gracias al Banco de España y no al BCE? Para mí, que los de la CIA, además de embusteros, son unos pencos.

Por cierto, los grupos de presión más importantes que según la CIA hay en España son los siguientes (¡ojo al orden!):

“Association for Victims of Terrorism or AVT (grassroots organization devoted primarily to opposing ETA terrorist attacks and supporting its victims); Basta Ya (Spanish for “Enough is Enough”; grassroots organization devoted primarily to opposing ETA terrorist attacks and supporting its victims); Nunca Mais (Galician for “Never Again”; formed in response to the oil Tanker Prestige oil spill); Socialist General Union of Workers or UGT and the smaller independent Workers Syndical Union or USO; Trade Union Confederation of Workers’ Commissions or CC.OO. Other: business and landowning interests; Catholic Church; free labor unions (authorized in April 1977); university students”

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada (Universidad de Sevilla)

15
Jun
09

“The Shock Doctrine”


(VOSE)

14
Jun
09

Entrevista al argelino Lakhdar Boumediene, detenido arbitrariamente en Guantánamo durante siete años y medio.

“Alla nada ha cambiado”

Véronique Gaymard (Radio France Internacional / Rebelión)

Lakhdar Boumediene fue arrestado en Bosnia-Herzegovina a fines de 2001 donde trabajaba para la Media Luna Roja y acusado de cometer un atentado contra la embajada de Estados Unidos en Sarajevo, junto a otros cinco argelinos. La justicia bosnia juzgó a ese llamado “grupo de los seis argelinos de Bosnia” y los liberó. Pero, a pedido de Estados Unidos, la policía bosnia los entregó a militares de ese país, que los trasladaron a Guantánamo.

Boumediene tuvo que esperar hasta el 2 de noviembre del 2008 para que un juez federal norteamericano lo declarara inocente y exigiera su liberación inmediata, así como la de otros cuatro argelinos de Bosnia. Seis meses después de esa decisión judicial, Boumediene fue liberado y trasladado a Francia. Este es su testimonio, obtenido por RFI en un hotel de la región parisina, donde reside con sus dos hijas y su mujer, a las que no había visto durante más de siete años .

Lakhdar Boumediene: Me llamo Lakhdar Boumediene, soy casado, tengo dos hijas, Raja de 13 años, y Rahma de 9 años. En Guantánamo, me llamaban “matrícula 10.005”. Era mi nombre, mi apellido, y mi dirección. Todo. Desde el 15 de mayo, fecha de mi llegada al aeropuerto militar en Francia, soy un hombre libre. Y ahora me siento verdaderamente un ser humano, de la categoría de los hombres libres, un hombre en el verdadero sentido de la palabra, sobre todo desde que volví a encontrar los seres más queridos que son mi esposa y mis hijas, a las que no había visto desde hace más de siete años.

RFI: ¿Cómo reaccionó cuando por fin salió de la cárcel de Guantánamo? L.B.: Imagínese a un hombre, prisionero por más de siete años, que se encuentra por fin libre, sin esposas en las manos. Me empecé a sentir libre solamente desde el final del viaje que me trajo de Guantánamo a Francia, porque las condiciones del viaje fueron muy duras: tenía los pies atados y las manos esposadas. No pude comer, ni beber, y el vuelo duró nueve horas sin escala.

RFI: ¿Qué pasó a su llegada a Guantánamo? L.B.: los tres primeros meses fueron muy duros, estábamos encarcelados en un campo llamado x-ray, con muros de alambres y techo de madera; cada uno tenía dos baldes, uno para lavarse y otro para orinar, y los cambiaban una sola vez por día aunque la temperatura subía hasta 38 grados.

RFI : Usted estaba físicamente muy débil cuando aterrizó cerca de París el 15 de mayo… L.B.: Había empezado una huelga de hambre en Guantánamo en diciembre del 2006, que duró hasta el 15 de mayo del 2009. Cuando llegué al aeropuerto militar en Francia, después de pasar un momento con mi mujer y mis hijas, me llevaron al servicio de reanimación y de cuidado intensivo del Hospital de Percy donde permanecí durante diez días. Al llegar a París sólo pesaba 56 kilos, mientras que mi peso antes de mi huelga de hambre era de 73 kilos.

RFI: ¿Por qué hizo una huelga de hambre? L.B.: Lo que me llevó a hacer una huelga de hambre fueron los malos tratos. Al llegar a Guantánamo, yo les dije que era inocente. Los que me interrogaban me decían: “Tu caso es un caso político, no eres un terrorista”. Sin embargo, los malos tratos se volvían cada vez más duros, más insoportables, sobre todo en 2006, después de la muerte de tres detenidos. Entonces no tenía otra alternativa que hacer una huelga de hambre. No sé porqué nos imponían esos malos tratos. Cuando yo estaba en Bosnia, me habían acusado de preparar un atentado contra la embajada estadounidense en Sarajevo. Pero a mi llegada a Guantánamo, nunca más me hicieron preguntas al respeto. Entonces cuando les decía: “Porqué no me preguntan nada acerca de las acusaciones de Bosnia-Herzegovina?”, me contestaban “no los trajimos aquí para eso”.

RFI: ¿Cuáles eran las acusaciones? L.B.: Me hacían dos preguntas. Una era sobre el funcionamiento de las organizaciones caritativas; otra, sobre los árabes que vivían en Bosnia-Herzegovina.

RFI: ¿Cómo se hacían los interrogatorios? L.B: En total vi unas 70 personas encargadas de los interrogatorios. De todos los colores, negros, asiáticos, europeos… Tuve 120 sesiones de interrogatorios. Antes de 2003, durante esas sesiones que podían durar cinco horas, podía expresarme. Les conté mi vida, desde mi nacimiento hasta mi llegada a Guantánamo y cosas sobre las personas que había conocido en Bosnia. De pronto, entre febrero y marzo de 2003, los interrogatorios se volvieron muy violentos, fue el principio de la tortura. Todo se volvió muy doloroso, me interrogaban de la medianoche hasta las 6 de la mañana, y desde la 13h00 de la tarde hasta las 18h00. Para protestar contra esas torturas, empecé mi huelga de hambre. Pero las sesiones siguieron. Me llevaban al hospital para darme los tratamientos necesarios y seguir interrogándome. Me torturaron incluso cuando estaba muy débil: me cargaba un soldado de cada lado y me hacían correr adrede, pero como yo estaba muy débil, mis pies se arrastraban y sangraban. Cuando los soldados me llevaban a mi celda, mis pies, mis tobillos y mis rodillas chocaban contra los escalones, y sangraban. Pero eso no les molestaba. Al séptimo día, el médico me pidió que dejara mi huelga de hambre o me iban a alimentar a la fuerza. Al día siguiente, cuando me llevaron a la clínica, los militares y el médico hicieron un gesto entre ellos y me inyectaron suero a la fuerza. Pero en vez de inyectarlo normalmente en la vena, se divirtieron clavándome la aguja en los huesos y en los músculos del brazo. Después de 15 minutos con este juego, entró una enfermera y me inyectó el suero en la vena.

RFI: ¿La actitud de los soldados se endureció a raíz de su huelga de hambre? L.B.: Sí. Consideraban que, como hacía una huelga de hambre, ya no podía hablar, y para ellos lo más importante era que les hablara. De todo y de nada, pero que les hablara. La prueba de eso es que el mismo médico volvió una noche durante una sesión de interrogatorio, verificó mis oídos, mis ojos, mi pulso, y les dijo: “Está bien, pueden seguir interrogándolo”. Después de 16 días se dieron cuenta de que no podían obtener nada más, entonces me dejaron. Pude ver a mis abogados por primera vez en julio o agosto de 2004. Pero eso no tuvo ningún impacto y los malos tratos siguieron cada vez más violentos.

RFI: ¿Las visitas del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) cambiaron algo? L.B.: Venían, pero no cambiaba absolutamente nada. Un simple soldado podía decir a la persona del CICR “tu te sientas allá y no hablas”. Entonces su presencia no cambiaba nada.

RFI: ¿Qué piensa de los estadounidenses? L.B.: Lo que quiero ahora es olvidar esta pesadilla y vivir en paz con mi familia. Con respecto a la administración estadounidense responsable de mi encarcelamiento, lo que es seguro es que hay un problema con cuatro personajes locos y estúpidos: Georges Bush, Dick Cheney, Donald Rumsfeld, y el fiscal general Alberto González.

RFI: ¿Tiene planes hacer un proceso? L.B.: Sí, quiero presentar una denuncia contra esas cuatro personas, aunque me lleve más de cien años. No sé si lo lograré, pero lo voy a intentar, con la ayuda de mis abogados norteamericanos en Boston. Pero no confío en la justicia de Estados Unidos para lograrlo.

RFI: Cuando el juez federal ordenó su liberación en Noviembre del 2008, ¿recibió excusas del gobierno de Estados Unidos? L.B.: Las únicas excusas que recibí, fue que me confiscaron todas mis cosas. Cuando salí de Guantánamo no me devolvieron nada: mi pasaporte argelino, mi cédula de identidad argelina, me sacaron mi anillo, el objeto que más quería, mis diplomas, mis certificados… Esas fueron las excusas que recibí.

RFI: ¿La situación ha cambiado desde la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, y tras su intención de cerrar el centro de Guantánamo? L.B.: Nada ha cambiado. Es el mismo general, el mismo almirante, son los mismos soldados, los mismos malos tratos hacia los prisioneros, ¡no ha cambiado nada!

Lakhdar Boumediene, su mujer y sus dos hijas muy probablemente se radicarán en Niza al sur de Francia donde reside la familia de su cuñada. Cuando obtenga sus documentos de residencia, Lakhdar Boumediene quiere volver a trabajar en lo que hacía en Bosnia antes de ser arrestado: una organización humanitaria.

Traducción del árabe: Aïcha Saout de MC-Doualiya

11
Jun
09

“Plancha”

plancha

(Original 35 x 25)

Colección de collages aquí

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09
Jun
09

Mujeres juzgadas por el color de su piel. Entrevista a la dirigente indígena canadiense Christa Williams.

IPS / Rebelión
Shari Nijman

Fuera de su comunidad, una mujer indígena primero es juzgada por su condición étnica y luego por su género, afirmó Christa Williams, directora ejecutiva del Servicio Público de las Primeras Naciones de Canadá. Esa organización aspira a dar poder a los indígenas canadienses a través de la educación y la creación de empleos. Particularmente en la sudoccidental provincia canadiense de Columbia Británica viven más de 200 comunidades aborígenes, o “primeras naciones”, cada una de las cuales tiene entre 20 y 3.000 miembros.
Integrante de la Nación Nlaka’pamux y experta en temas educativos aborígenes, Williams jugó un rol clave en la negociación de un acuerdo entre las primeras naciones y representantes provinciales y federales que reconocieron el derecho de los indígenas a tomar decisiones sobre la enseñanza que reciben sus hijos. IPS dialogó con ella sobre igualdad de género en Canadá y las barreras que enfrentan los pueblos originarios en todo el mundo.
IPS: ¿Cuáles son los principales obstáculos para las mujeres indígenas? ¿Pesa más su género o su condición étnica? CHRISTA WILLIAMS: El hecho de ser indígenas es el principal obstáculo. Porque dentro de nuestras comunidades las mujeres enfrentan toneladas de desafíos sociales, pero en general son muy respetadas. Pienso que fuera de nuestras comunidades una mujer indígena primero es juzgada como indígena y después como mujer. Y todos los estereotipos que giran en torno a los aborígenes son nuestra principal barrera. Hay muchos estereotipos sobre los indígenas, como que tenemos una educación limitada. Creo que también hay un estereotipo en cuanto a no apreciar o valorar la educación, y ése definitivamente no es el caso en nuestra comunidad. Y, por supuesto, cuando algunos conocen a un indígena, el abuso es siempre un estereotipo que tienen en su mente. Así que las percepciones de la gente importan. Las personas hacen juicios en base a la apariencia y el color de la piel, en vez de hacerlo en base a lo que una dice. En nuestros ancianos y en nuestra comunidad hay un conocimiento increíble al que otras personas pueden no escuchar.
Tradicionalmente, en nuestra comunidad se habla durante mucho tiempo sobre un tema antes de decidir algo. Y no siempre se llega a un acuerdo. El choque de culturas (radica en) la idea de que a la gente le gusta reunirse más rápidamente y no escuchar el final de la historia. Las barreras que existen para las mujeres indígenas son más las de la raza que las del género.

IPS: ¿Hay una gran diferencia entre la posición de las mujeres aborígenes en diversos países? CW: Por más estereotípico que pueda ser, mi punto de vista es que hay muchos desafíos, debido a otras historias. En Canadá tenemos el privilegio de contar con mujeres que lucharon muy duramente para hacernos un espacio en la sociedad, por eso tenemos esas oportunidades ya creadas. En este mismo momento, en todo el mundo hay mujeres intentando crear estas oportunidades para mujeres de otros países. Pero ellas tienen barreras mucho más grandes.

IPS: ¿Cree probable que la situación de las mujeres de comunidades originarias cambie en el futuro cercano? CW: Soy tendenciosa, claro. Así que pienso que, por supuesto, la situación de los pueblos indígenas será mucho mejor. Primero, porque estamos volviéndonos mucho más educados, y tenemos modelos que han sentado precedentes. Esto hace las cosas mucho más fáciles para quienes venimos detrás.
Y creo que, a medida que crezcamos en número, nuestra influencia también crecerá. Así que no veo (que la influencia de las mujeres indígenas) disminuya en absoluto. En cambio, la veo casi forjando un tipo de liderazgo diferente al tradicional, de los hombres. Hay un lugar para eso, y se está valorando más.

IPS: ¿Qué iniciativas nacionales se están adoptando para mejorar la posición de las mujeres indígenas en la política o las empresas? CW: Debo admitir que estoy muy centrada en Columbia Británica. Allí se están haciendo muchas cosas para promover a las mujeres y el liderazgo, pero no estoy familiarizada con la escena nacional. En Columbia Británica estamos elaborando una estrategia para desarrollar infraestructuras y brindar oportunidades de orientación para las mujeres jóvenes, a fin de identificarlas como futuras líderes.

IPS: ¿En qué pueden contribuir las mujeres indígenas con las organizaciones que no puedan otras mujeres? ¿Qué se puede aprender de las líderes aborígenes? CW: Pienso que todo el mundo aporta diferentes valores, hechos y puntos de vista. Y nosotras ciertamente estamos aportando el punto de vista indígena sobre el mundo. Pero si nos centramos en la educación, yo tengo la idea de que ésta no es solamente en el aula, con un maestro como punto central, sino que en cambio es más un proceso experiencial, con muchos maestros.
Así que habrá ancianos, pares, padres, tías y otros. Y ésta es la clase de comunidad a la que tendrán acceso nuestros hijos de modo regular, así que eso se volverá la norma.
Pienso que el enfoque diferente sobre la educación no está centrado en el maestro, sino en el alumno. Permite que los estudiantes desarrollen su propio ritmo y en aquellas áreas en las que son más competentes o están más interesados.
Incorporar a cualquier clase de sistema educativo ese punto de vista diferente será útil para los estudiantes. Y no beneficiará sólo a los estudiantes de las primeras naciones, sino a todos.

08
Jun
09

“La Maleta”, del poeta canario Pedro Lezcano.

Ya tengo la maleta,
una maleta grande, de madera:
la que mi abuelo se llevó a La Habana,
mi padre a Venezuela.
La tengo preparada: cuatro fotos,
una escudilla blanca, una batea,
un libro de Galdós y una camisa
casi nueva.
La tengo ya cerrada y rodeándola
un hilo de pitera.
Ha servido de todo. Como banco
de viajar en cubierta,
y como mesa y, si me apuran mucho,
como ataúd me han de enterrar en ella.
Yo no sé dónde voy a echar raíces.
Ya las eché en la aldea.
Dejé el arado y el cuchillo grande,
las cuatro fanegadas de la vieja…
- La hostelería es buena, me dijeron.
Y cogí la bandeja.-
Si señor, no señor, lo que usted mande,
servida está la mesa…
Yo por vivir entre los míos hago
lo que sea.
Vi a las mujeres pálidas del norte
arrebatarse como hogueras
y llevarse las caras como platos
de mojo con morena,
tanto que aquí no dejan ni rubor
para tener vergüenza…
Vi vender nuestras costas en negocios
que no hay quién los entienda:
vendía un alemán, compraba un sueco,
¡y lo que se vendía era mi tierra!
Pero no importa, me quedé plantado.
Aquí nací, de aquí nadie me echa.
(Hasta que el otro día lo he sabido,
y he hecho de nuevo la maleta.)
He sabido que pronto van a venir de afuera
técnicos de alambrar los horizontes,
de encadenar la arena,
de hacer nidos de muerte en nuestras fincas,
de emponzoñar el aire y la marea,
de cambiar nuestros timples por tambores,
las isas por arengas,
las palabras de amor por ultimátums,
por tumbas las acequias…
Si se instalan los técnicos del odio
sobre nuestras laderas,
los niños africanos, desvelados
bajo la lona de sus tiendas,
mirarán con horror las siete islas,
no como siete estrellas,
sino como las siete plagas bíblicas,
las siete calaveras
desde donde su muerte, y nuestra muerte,
indefectiblemente se proyectan.
Yo por mi parte cojo la maleta.
La maleta que el viejo
se llevó a las Américas
en un barquillo de dos proas,
¡Qué valientes barquillas atuneras!
Tienen dos proas, una a cada lado,
para que nunca retrocedan.
Vayan a donde vayan siempre avanzan.
¿Quién dijo popa? ¡Avante a toda vela!
Y yo…voy a marcharme, reculando.
Voy a dejar que crezca
sobre esta tierra mía
toda la mala hierba.
Voy a volver la espalda al forastero
que vendrá con sus máquinas de guerra
para ensuciar de herrumbre las auroras,
de miedo las conciencias…
Pensándolo mejor, voy a sacarde la vieja maleta
el libro, la escudilla, la camisa,
la batea, voy a pintar y a barnizar de nuevo
su gastada madera,
voy a quitarle el hilo y a ponerle
la cerradura nueva.
Y con ella vacíame acercaré a la Isleta,
y al primer forastero de la muerte
que llegue a pisar tierra
se la regalo, para siempre suya,
y que la use y nunca la devuelva.
¡No quiero más maletas en la historia de la insular miseria!
Ellos, ellos, que cojan ellos la maleta.
Los invasores de la paz canaria
que cojan la maleta.
Los que venden la tierra que no es suya
que cojan la maleta.
Los que ponen la muerte en el futuro
que cojan la maleta¡
Que cojan la maleta,
que cojan para siempre la maleta!

maleta

Foto: max

05
Jun
09

“Agustí Centelles i Ossó”

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Agustí Centelles i Ossó (Foto de los libros)

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Documento inédito, imprescindible para entender un aspecto de la guerra desde la mirada de un fotoperiodista.

Álbum fotográfico inédito de Centelles, uno de los padres fundadores del fotoperiodismo en España, en el centenario de su nacimiento (1909).

En enero de 1939, miles de republicanos cruzaron la frontera francesa camino del exilio. Un éxodo que vivió el fotoperiodista Agustí Centelles, internado en el campo de concentración de Bram de marzo a septiembre de ese año. Durante estos meses, Centelles escribió un diario personal (Diario de un fotógrafo. Bram, 1939, Península, 2009). Pero su espíritu de fotoperiodista lo empujó a dejar constancia gráfica de dicha experiencia.
Son muchos los testimonios literarios sobre el exilio. Lo que hace excepcional el de Centelles es que está documentado con imágenes de la acogida francesa alejadas de la versión oficial mostrada hasta ahora. En estas instantáneas, el fotógrafo retrata las infraestructuras del campo de Bram, pero sobre todo la vida cotidiana de los reclusos. Un fondo gráfico extraordinario, único en la historia del fotoperiodismo occidental, que el azar ha permitido conservar hasta nuestros días y que hoy se publica por primera vez en un solo volumen. (Texto de Ediciones Península)

Ediciones Península




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